Cuarto grande: Loínos defienden su mística, pero admiten que la gloria está extraviada

Hinchas simbólicos y un ídolo de Cobreloa ponen argumentos en favor de su equipo, sin embargo advierten que se debe dar un giro para volver al éxito. La dirigencia fue criticada.

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Por Demid Herrera y Pablo Serey – El Gráfico Chile

Con la discusión abierta sobre quién ostenta el título del cuarto grande del fútbol chileno, viene el turno de las defensas. En primer lugar, Cobreloa merece hacer sus descargos, pues por éxitos está por sobre los otros tres candidatos (Unión Española, O’Higgins y Santiago Wanderers), sin embargo vive un complicado presente.

En estos días, el elenco de Calama mira de lejos los días de mayor gloria de su historia, lo que sumado al buen presente de los otros tres contendores, pone en entredicho el establecimiento de cuarto grande para los loínos en la actualidad.

Y en medio de este debate, hinchas ilustres y un ídolo como Héctor “Ligua” Puebla salen en defensa de su querido club. Subrayan el peso de los títulos y la mística alcanzada en sus cortos años de vida, pero advierten que en los últimos años se han ido perdiendo ciertos atributos ¿Responsable? Le endosan gran parte a la dirigencia, pero también a la propia hinchada.

El juego del ludo

El relator Paulo Flores, curicano de origen, es un fervoroso fanático del conjunto naranja. Cuando ingresa a este debate lanza de entrada: “si es por merecimiento, Cobreloa tiene 37 años de vida, 8 campeonatos 15 subcampeonatos, 2 finales de Libertadores y 18 participaciones internacionales y ahí se acaba la discusión”.

Para alimentar su defensa, agrega otro aspecto. “En el tema de asistencia de público, Cobreloa bajó su cantidad desde el 2007 con las dirigencias nefastas que tomaron el club. Nunca antes bajó de 7 u 8 mil personas y ahí dejémoslo en que Wanderers es el único que tiene una hinchada más grande en número. Pero en temas estadísticos no hay discusión”, sostiene.

Y para agregarle algo de picante al asunto, Flores escudriña en la historia. “Fue tan potente el ingreso de Cobreloa que cuando tenía diez años y era chico jugaba mucho al ludo. Ahí venían cuatro equipos que eran Colo Colo, la U, la UC y la Unión. Apenas Cobreloa alcanzó su primera estrella, chao, desapareció la Española”.

“Nadie hace nada”

Si de hinchas de Cobreloa se trata, el historiador y estadístico Carlos Gómez es un referente. El contertulio loíno del Show de Goles sigue la misma línea de Flores y plantea: “Cobreloa desde que nació hasta el 91-92 peleaba el un y dos con Colo Colo y de ahí en adelante bajamos al tres y nos colocamos súper bien en la cuarta posición”.

Sin embargo añade: “Hoy hay que reconocer que O’Higgins y la Unión se han consolidado, indiscutiblemente, en lo institucional. Deportivamente les falta y mucho porque con tres años Cobreloa ganó un título y O’Higgins lo logró recién, además, no ha demostrado nada internacionalmente”.

Pero el asunto del rico pasado pierde relevancia si no hay un buen presente, sentencia Gómez. “Esa historia está, ya quedó y muy bonito, pero hoy incluso Palestino con menos plata pelea más arriba y nos duele. Hoy tenemos el récord de torneos sin ser campeones y eso nos hace sentir súper mal y lo gracioso es que todos los loínos estamos de acuerdo y nadie hace nada”.

La nostalgia del Ligua

Voz autorizada para hablar de Cobreloa es Héctor Puebla. Defendió por 17 años la camiseta loína y fue figura en los años dorados de los calameños.

Cuando se le plantea esta discusión, el Ligua zanja de entrada: “Cobreloa siempre fue grande, desde que ganó su primer título”, pero al igual que Flores y Gómez, no busca tapar el sol con un dedo al hablar de la rica historia naranja en medio de un opaco presente.

Es franco y sostiene que “si hoy las cosas no tienen un giro, eso de equipo grande de Cobreloa va a quedar en la historia” ¿Podrán volver esos gloriosos años a Calama? “Se ve difícil, pero esperemos que con el nuevo estadio la gente se motive, el equipo vuelva a ser invencible de local y vuelvan los títulos”, responde el Ligua.

“Los dirigentes están más preocupados de hacer plata que de conformar el equipo”, se lamenta el histórico jugador, y lanza la última advertencia: “tienen que ponerse las pilas los dirigentes para que esto se revierta”.

GRAF/PS

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