Columna de Colo Colo: A Levantarse

"Lo vivido ayer en el Monumental golpeó fuerte a todos los que amamos esta institución", dice Mauricio Valencia.

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Imagen foto_0000000120140929185504.jpgMauricio Valencia
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Lo vivido ayer en el Monumental golpeó fuerte a todos los que amamos esta institución, y es que ya tenemos casi en el olvido los malos momentos por los que pasamos en la etapa previa a la asunción de Héctor Tapia y Miguel Riffo como dupla técnica del primer equipo.

Comienzan a aparecer algunos fantasmas. Colo-Colo empezó el partido dando la impresión de que sería un trámite fácil, tal como se veía en el papel, con un par de chispazos de Vecchio, de esos que gustan el futbolero amante de los lujos pero que no son insuficientes para catalogarlo como conductor, que es precisamente lo que se espera de un 10. Posterior a eso el equipo cayó en un letargo que duró todo lo que restaba del primer tiempo: desconexión entre los volantes y el tridente ofensivo, este último falto de movilidad y, en el caso de Paredes, impreciso en el finiquito. Esteban también falló en jugadas donde podría haber dejado en excelente posición de gol a alguno de sus compañeros. La ausencia de Jaime Valdés se siente, Claudio Baeza es un jugador para cerrar partidos y no para dar la salida limpia que el equipo necesita o el pase que deje con un par de metros a Vecchio, permitiendo al argentino jugar más cerca del arco rival, que es donde mejor rinde. No es culpa del Baeza: él cumple bien su función de corte, que es lo que sabe hacer.

En el segundo tiempo el equipo fue en busca del gol, más con ganas que con fútbol ya que el problema es estructural, desde la segunda mitad del campeonato anterior, donde quedó de manifiesto la ausencia de variantes que brinden alternativas de juego ante equipo que se cierran bien como el de ayer. Colo-Colo terminó siendo campeón con lo justo en lo futbolístico, y el panorama no cambió este semestre, donde se pelea el campeonato tropezando ante cualquier ausencia de la columna vertebral.

Vamos a la génesis de la falta de variantes. Terminado el campeonato de Clausura vino la tarea de conseguir refuerzos, en la que Tapia, con la tremenda espalda que le dejó haber conseguido el título 30, cambio la dinámica de contrataciones que se venía dando en el Club desde que llegó ByN: un montón de refuerzos de poca trayectoria, más por caprichos de representantes que por petición del DT de turno. Lo que hizo Tito fue golpear la mesa y aceptar sólo lo que él pidió, descartando cualquier contratación “por fuera” de lo que estimaba conveniente para el equipo. Transcurridas estas nueve fechas debemos preguntarnos: ¿valió la pena la postura del DT?, ¿refuerzos adicionales a los que pidió podrían haber sido la solución a la falta de alternativas dentro del campo? En mi opinión era una decisión necesaria, no en lo deportivo sino en lo institucional. Se necesitaba un cambio en la forma de hacer las contrataciones, se debía terminar con el negociado de representantes y la gerencia técnica de ByN, y esto sólo lo podía imponer el DT que sacó al equipo del hoyo para una tan esperada vuelta olímpica.

Aparentemente, otro conflicto se suscitó durante la semana. Los medios indicaron que Esteban Paredes no viajó a Talcahuano por una deuda que ByN mantiene con él. Más allá de que sea cierto o no, llama la atención la seguidilla de conflictos entre el directorio de la Concesionaria y el plantel y/o cuerpo técnico de Colo-Colo, en lo que parece ser una constante pugna y no una relación sinérgica que busque lo mejor para la institución. Recordemos las salidas de David Henríquez, Claudio Borghi o el mismo Marcelo Barticciotto, por dar algunos ejemplos de esa forma de conducción que ha tenido la sociedad anónima, que nos llevó a una tremenda crisis durante los años 2011-2013, la cual sólo fue superada por méritos de los mismos que, curiosamente, hoy se encuentran en nuevos tiras y aflojas con Blanco y Negro: Tapia y Paredes.

Para ir dejando atrás estas malas prácticas y modos de conducir la institución, resulta vital el empoderamiento del colocolino. Lo institucional tarde o temprano termina influyendo en lo deportivo, y es ahí donde nosotros, los hinchas fieles, estamos llamados a participar.

En lo estrictamente deportivo, lo del día domingo es una caída dura que nos aleja del título, pero esto es Colo-Colo y en lo que queda de campeonato el equipo debería estar a la altura de nuestra historia, esa que habla de hazañas teniendo poco. Hoy tenemos poco en cuanto a longitud de plantel y nada en cuanto a dirigentes, los mismos que carecen de eso que a los verdaderos colocolinos nos sobra: ese corazón y esa mística con la que vamos a levantarnos y salir adelante.

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