Columna de Colo Colo: #YoVotoPorColoColo

"Lo crucial, lo hermoso, es que vamos a votar por Colo-Colo", dice Álvaro Campos en sus líneas.

Por

 

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Agenciauno

Por Álvaro Campos
@_Alvaro_7

Autor del libro Colocolino de la editorial Gol Triste

www.colocolodetodos.com
@colocolodetodos
Facebook: ColoColodeTodos

Ya han aparecido lienzos llamando a lavarse la cara y ponerse las pilas. “Socio: por Colo-Colo, ponte al día” se leía en el Elías Figueroa de Valparaíso. “Socio. Votemos. 29 Nov.” decía otro en nuestro Monumental.

Pero la bola de nieve hace rato que viene rodando. Es una avalancha blanca de algo que sólo años después sabremos bien qué es, allá en un futuro en el que otros colocolinos cuenten nuestras historias. De eso se trata, de dejarles el testamento de cómo nos pusimos de pie cuando nos tenían de rodillas.

Yo voto, claro que voto. Si es por Colo-Colo de Todos, o por algún contendor, o escribiendo el nombre de algún picado que no cumplía con los requisitos, o simplemente haciendo una demostración de mis capacidades de dibujo de la anatomía reproductiva masculina, eso en última instancia no es lo que importa. Votar no es apoyar a Labán ni manifestarse contra él.

Lo crucial, lo hermoso, es que vamos a votar por Colo-Colo.

Es un lujo. Otros clubes no tienen instancias como la del 29 de noviembre. De hecho, ya no son clubes. Por eso mismo era tan importante cuidar la frágil institucionalidad cuando estuvo bajo amenaza.

Dentro de mi estupidez de fanático, creo que Colo-Colo es eterno. Pero menos desproporcionada es la certeza de que al menos nos sobrevivirá a todos nosotros, vivos hoy. Me reconforta sentir que siempre tendremos al Popular: que lo habíamos perdido y que lo recuperamos.

Hay una idea que no es mía y la leí en el libro Más Allá del Tablón. La idea no es cierta, históricamente hablando, pero da lo mismo porque la prefiero al dato duro: un padre le enseña a su hijo, arellanizándolo, que la razón por la que los jugadores del Cacique dan la vuelta olímpica exhibiendo el trofeo es porque en el fondo se la están ofreciendo a la gente, al Pueblo, que es el verdadero dueño de la Copa.

En eso consiste que Colo-Colo sea inmortal. Y, por lo mismo, ese es el carnaval. No es ser hinchas de la hinchada, porque ni siquiera hablo de ir al estadio, es mucho más grande que eso: es una patria alba que se extiende a cada lejano rincón donde alguien esboza una sonrisa al enterarse con el diario del lunes de que ayer el Colo ganó. Nosotros somos Colo-Colo, todos nosotros. Ingenuamente nos quisieron convertir en clientes sin derecho a voz ni voto. Pues bien, acá estamos, colocolinos desde siempre y para siempre, haciendo sentir nuestra voz. Y nuestro voto.

La voz la hemos hecho sentir haciéndonos socios, participando, asistiendo a las asambleas y utilizando los medios institucionales para lograr cambios significativos, como los nuevos estatutos, más democráticos, y la amnistía. La hacemos sentir cuando dejamos claro en todos los formatos posibles que no creemos en la mentira que implica Blanco y Negro.

Pero el voto, ese orgullo viene ahora.

Eso es lo que pasa el 29 de noviembre, la fiesta de que Colo-Colo exista. Tantas veces, quizás más de las que merecemos, hemos celebrado que sea campeón, o que haya sido fundado. Esta vez se trata de contemplar su existencia, manifiesta en cada una de las caras que lo conforman. Cada mano empuñando cada lápiz, trazando una línea que cruce otra, tal como una pelota cruza la línea de gol. Cada voto que infla las mallas de la urna. Todos irán adentro, aquí no habrá tiros desviados ni travesaños. Cada voto será un gol.

Ese 29 todos los que estemos ahí, de Arica a Magallanes, tendremos posturas distintas sobre quiénes son los indicados para llevar adelante este proceso, que ya es una realidad en las filiales, en las escuelas de fútbol gratuitas, en las capacitaciones, en las películas, en los viajes, en los libros, en los programas de radio. Ojalá gane nuestro movimiento, y ojalá lo hagamos bien, pero llegado el momento, ojalá gane en elecciones libres otra gente que llegue a hacerlo mejor. Quién sabe, el destino se abre a un sinfín de posibilidades.

Así de amplio es el espectro de respuestas a la pregunta de dónde estuviste para el 5 de junio, o para el 30 de septiembre o hasta para el 2 de julio. O si tú viste el Se Pasó o si usted vio a Robledo o si tu abuelo conoció los Campos Sports.

No habrá, sin embargo, más respuesta que una para la pregunta de dónde estuviste el 29 de noviembre de 2014. Votando, pues, dónde más. Construyendo el Club del mañana, donde la democracia y la participación nos hagan más grandes de lo que nunca hemos sido.

Yo voto por Colo-Colo y estoy seguro de que no seré el único. Y si todos votamos por Colo-Colo, adivinen quién va a ganar.

GRAF/CS

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