Columna de Colo Colo: Los socios a la cancha

Pero hay otro partido, en el torneo en que el Club Social y Deportivo Colo-Colo se juega su nombre y su vida: sus elecciones. Y al preguntarnos si ese partido depende de nosotros, la respuesta es un sí categórico.

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Imagen foto_0000000120141027174515.jpgPor José Miguel Sanhueza
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Es lunes y todavía estamos contentos con el triunfo. Después de confirmar el Estadio Monumental como bastión inexpugnable al ganar el clásico con aplausos y oles, la oncena de Tito ratificó su buen momento ayer en Valparaíso contra un complicado Unión La Calera y está de lleno en la pelea por el campeonato. Una pelea que la prensa especializada ya prácticamente daba como cerrada, en tiempos lejanos en que incluso algunos ingenuos de azul se llegaron a imaginar dando la vuelta en nuestro estadio. Hoy estamos a sólo dos puntos y, si la historia se cumple y el indio pica de atrás como lo ha hecho tantas veces, nos consagraríamos como flamantes bicampeones.

Sin embargo, lamentablemente, el desenlace de esa historia no depende totalmente de nosotros.

Los jugadores pueden entrenar con la mayor dedicación y compromiso. Tito y Miguel pueden estudiar de manera infalible a cada rival y explotar sus puntos más débiles. Nosotros podemos desgarrarnos la garganta alentando partido a partido. Incluso hasta puede ocurrir el milagro de que los dirigentes de la concesionaria tengan la decencia de mantenerse lo más lejos posible de los micrófonos. Podemos ganar todos los partidos que vienen. Y así y todo, si desde el otro lado hacen lo mismo, la copa la levantan ellos.

Pero hay otro partido, en el torneo en que el Club Social y Deportivo Colo-Colo se juega su nombre y su vida: sus elecciones. Y al preguntarnos si ese partido depende de nosotros, la respuesta es un sí categórico.

Es cierto que no es fácil responder convencerse plenamente de buenas a primeras. Los adversarios son poderosos. No se dejan ver. Ni siquiera se presentan a debatir (el sábado pasado “debatimos” solos en el Congreso de Filiales organizado por la Corporación). Son escurridizos. Pero tienen fuerza: si quieren poner miles de billetes sobre la mesa para inventar socios galleteados, lo pueden hacer y no dudarán en hacerlo. Si quieren meter a toda la familia Ruiz-Tagle incluyendo a su sobrino-nieto en segundo grado que ni siquiera sabe qué es Colo-Colo y piensa que el fútbol se juega con una raqueta, lo harán, tal como lo hicieron el 2010.

A pesar de eso, el partido sí depende de nosotros, los socios del Club Social y Deportivo Colo-Colo. Como ha dependido de nosotros todo lo que hemos logrado en estos años. Donde habían apenas 500 socios, hoy hay más de 35 mil, a los que está en nuestras manos volver a reencantar y convocar a sentirse parte del Club. Donde había socios “beneficiarios”, excluidos de nuestra democracia interna, hoy cualquiera que cumpla un año y pague su cuota puede ser parte de ella, ir a asambleas, opinar, criticar. Donde antes los organismos institucionales se elegían a dedo por el Presidente de turno, hoy tenemos Tribunales y Comisiones electos por la democracia de sus socios expresada en sendas y contundentes votaciones en urnas.

Ninguna de esas cosas nos las regaló nadie. Fueron fruto del esfuerzo y el trabajo de los socios e hinchas del Club. Los mismos que de aquí a este Jueves 30 de octubre tenemos la responsabilidad histórica de ponernos al día con las cuotas y ser parte del inicio de la construcción de un nuevo Colo-Colo, uno donde cabemos todos, porque lo construimos día a día entre todos. Donde ya no gobierna un presidente que hace y deshace a su antojo, sino equipos de trabajo, comprometidos y abiertos a la participación de los socios, que a punta de capacidad y amor a la institución saquen adelante las distintas tareas que demanda la recuperación del Club Social y Deportivo Colo-Colo.

¿Que no le da confianza pagar por BancoEstado? Sáquele pantallazo al comprobante y guárdelo si lo necesita (en mi caso, me puse al día por BancoEstado y a los 10 minutos ya aparecía al día en el sitio web del CSD). ¿Qué no tengo tiempo para ir al estadio? Pídale la paleteada a un amigo. Siempre hay una manera. Necesitamos ser miles. Solamente así, no habrá padrón fraudulento ni fajos de billetes que puedan ganarle a la voluntad de los colocolinos. Al igual que con los puntos de la tabla de posiciones, ninguno sobra, ninguno está de más, todos son bienvenidos. Y uno a uno, juntos, conseguidos en el norte y en el sur, no habrá quién nos derrote.

GRAF/GP

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