El Milovan que acompañó a la UC en su entrenamiento en Recoleta

El pequeño fanático destacó entre el público que de la práctica participativa del primer equipo en el sector norte de la capital, pues lleva el mismo nombre del ídolo cruzado

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Por Demid Herrera Palacios
@DemidHerrera

Uno de las formas más comunes para molestar a los hinchas de Univeridad Católica en las últimas décadas ha sido tildarlo de un equipo lejano a las clases populares y quizá con la idea de derribar ese mito, Cruzados ha organizado entrenamientos fuera del contexto normal de San Carlos de Apoquindo.

Primero el lugar elegido fue Lo Espejo, lugar donde reside Michael Ríos, y ahora la comuna de Recoleta fue el escenario para que el plantel profesional realizara una clínica con escuelas deportivas de la zona y una gran compañía de familiares e hinchas en la tribuna del estadio Chacabuco, sin embargo fue uno de esos espectadores quien se llevó las miradas.

De ocho años y vestido con su camiseta cruzada, el pequeño se sacó la polera para pasársela a Cristián Álvarez, uno de los primeros en acercarse a firmar autógrafos y la petición fue clara: “¡Para Milovan por favor!” y es que claro, el chico se llamaba Milovan Celis, en directo homenaje al ídolo cruzado y gran amigo del Huaso.

“Mi marido es de la UC y decidimos que si era hombre él escogía el nombre y si era niñita yo. Como es tan fanático no dudó en ponerle Milovan y aunque yo me opuse al principio porque soy de la U y porque cuando mi hijo nació Mirosevic no estaba en Chile. Al final accedí a que le pusiera así y no había opción de que fuera de otro equipo que no fuera Católica”, contó Estefanía Iturrieta, madre del pequeño Milo.

“A él lo molestan harto, porque todos los niñitos son de la U ahora y está muy difícil para los niños ser de la Católica en un momento tan malo, pero el papá le insiste que en las malas tiene que apoyar al equipo y por eso vinimos hoy. Estamos felices y es muy bueno que los jugadores vengan a lugares más humildes para que la gente pueda compartir con ellos”, agregó la mujer, mientras su hijo seguía pegado a la reja mirando a los jugadores.

“Mi favorito del equipo es Ribery Muñoz”, confesaría, para después agarrar como tesoro la camiseta que consiguió que todo el plantel firmara y cerrar la tarde con una foto junto al Huaso Álvarez.

“Nunca me había tocado darle un autógrafo al Milo”, cerró el capitán de la UC entre risas, antes de que el plantel se subiera al bus y se retirara del lugar luego de una particular jornada en Recoleta.

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