Columna de Colo Colo: El título viene

"Lo vivido ayer (domingo) en el Monumental fue algo indescriptible", parte la crónica de Claudio Pérez.

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AgenciaUno

Por Claudio Pérez

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Lo vivido ayer (domingo) en el Monumental fue algo indescriptible. Suele suceder que en instancias finales los hinchas de los equipos se agolpen en las boleterías, generando frenesí, aunque este no es el caso específico del Popular. Las cifras indican que casi medio millón de personas han asistidos a sus encuentros, doblando al segundo en asistencia en lo que va del año. En Macul se vivió un fiesta de principio a fin, a pesar de elementos que sólo hacen cada vez más épica la historia de Colo-Colo.

Era un partido especial, por todo lo que significa enfrentar a Cobreloa. Sin embargo, la cosa no estaba para sorpresas: se debía ganar, por la historia, por la gente y por el plantel mismo, que desde la victoria frente a Universidad de Concepción no ha conocido de derrotas, luchando como nadie por llegar a la cima y bajar la estrella 31 para toda su pueblo.

El planteamiento táctico de Tito Tapia brindó un comienzo de acuerdo a lo planificado. A ratos se vio un Colo-Colo avasallador, frente a un pobre elenco nortino apunado ante las abarrotadas tribunas y galerías del David Arellano. A los 10 minutos un impecable y aplicado Vilches conecta un centro desde la derecha y a celebrar. El estadio se venía abajo. El segundo tanto, obra e inspiración absoluta de uno de los más regulares de este año, el capitán, Gonzalo Fierro, vino a reafirmar el momento futbolístico que estamos viviendo. Junto al triunfo, se le tiraba una pala más de tierra al verdugo del norte, que cada vez está más cerca de jugar en la B.

A los 33 Juan Delgado decretaba el 3-0 y el Monumental era una fiesta total. La sensación ambiente reflejaba que, más allá de los resultados de Chillán o Quillota, todos los presentes sabíamos que desde hace una semana la cosa depende de nosotros y de nadie más. Y esa certeza la clarificó muy bien Héctor Tapia en la conferencia de prensa al señalar “no vamos aflojar hasta conseguir el nuevo título”.

Dándole al relato de este heroico campeonato -fiel a toda una larga tradición en que para Colo-Colo y sus hinchas nada es fácil, todo es cuesta más- se comenzó a oscurecer el panorama. Paredes recibe una perfecta habilitación, toma rumbo hacia el arco de Magallanes, le pega, y acto seguido se toma el muslo. Silencio Monumental. El goleador del campeonato sin dudarlo un segundo solicita el cambio, y a todos se nos vinieron a la mente los fantasmas. Por si fuera poco, otro miembro de la delantera más goleadora sufrió los embates del rigor loíno. Juan Delgado debió ser sustituido.

Un par de ajustes en el andamiaje (Luis Pavez entró a ocupar una insólita posición de delantero mientras Valdés también se lanzó a la ofensiva, junto con el cambio de un Vecchio amenazado por las amarillas), y el partido completamente cerrado gracias a un penal muy bien ejecutado por Valdés, que se empina como uno de los baluartes de esta campaña.

El resultado final fue 4-1. Daba lo mismo, pudieron ser 6 u 8. Lo preocupante es el desorden táctico que se nos produce cuando ocurren situaciones normales del juego, como lesiones y expulsiones. Dependemos mucho del nivel del Pajarito Valdés y la regularidad de Esteban Pavez. Según el DT, el sábado los dos lesionados llegan sí o sí al Elías Figueroa, para a volver luchar por el gran objetivo colectivo: la obtención de la estrella 31 que viene en camino. Ahí mismo estará la hinchada colocolina, porque si nuestros jugadores siguen corriendo después de un año entero sosteniendo un rendimiento espectacular, no vamos a ser nosotros quienes nos cansemos.

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