El partido aparte que vivió Paredes desde la banca en Playa Ancha

El goleador del Apertura sufrió dentro y fuera de la cancha y en varias ocasiones le recriminó el nivel a sus compañeros. 

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Por Gonzalo Pérez Amar

Seguro que Esteban Paredes olvidará esta semana. El goleador del torneo de Apertura sufrió un edema muscular ante Cobreloa y su presencia en el duelo donde Colo Colo se jugaba el título era una incertidumbre.

De hecho, el ariete no viajó con el plantel y lo hizo en su auto particular. Ya el día del partido, Paredes generó dudas al no realizar el trabajo precompetitivo junto a sus compañeros y se especuló con que incluso, no iba al banco de suplentes.

Sin embargo, “Visogol” apareció en el césped del Elías Figueroa de Valparaíso, aunque, sólo lo hizo por cinco minutos. Para Paredes, la situación era extraña, ya que durante todo el Apertura nunca fue suplente por lo mismo, los nerviosísimos eran más evidentes en el goleador albo.

El “calvario” de Paredes quedó en manifiesto cuando comenzó el partido; se comía las uñas y conversaba constantemente con Juan Ramírez.

A medida que pasaba los minutos y Colo Colo no generaba nada en el primer tiempo comenzó a retar a sus compañeros por el bajo desempeño. Al primero que recriminó fue al capitán Gonzalo Fierro a quien le dio instrucciones y parecía un técnico más.

Después fue el turno de Esteban Pavez, Jaime Valdés y Juan Delgado, quien fue uno de los blancos predilectos del delantero.

Otro que recibió la irá de Paredes fue Emiliano Vecchio y también se vio involucrado en ásperas conversaciones con el juez de línea a quien le reclamó cada cobro dudoso.

En el cuerpo técnico cuando se dieron cuenta que Paredes estaba desencajado y fue a realizar trabajo competitivo tras previa autorización de Wilson Ferrada y fue el que más trotó  y preguntaba a cada rato el tiempo.

En el segundo tiempo esperaba con la polera en el cuello y miraba a cada rato a Tapia y Ferrada para poder entrar al terreno de juego, situación que se dio en el minuto 70 donde calmó su nerviosismo en cancha, pero se notó que estaba disminuido.

La despedida fue triste, el delantero besó la insignia, agradeció al publico y regresó a Santiago en su auto particular.

GRAF/PIMR

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