Columna de Colo: Hay que hacer Club Social

De un tiempo a esta parte, unos más otros menos, los colocolinos estamos viviendo una metamorfosis al interior de nuestro glorioso Club. De seguro si hubiéramos despertado antes, no existiría Blanco y Negro

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Imagen foto_0000000120150312185606.jpgGuillermo Godoy, miembro del grupo de socios La Cofradía
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@colocolodetodos
www.colocolodetodos.com

De un tiempo a esta parte, unos más otros menos, los colocolinos estamos viviendo una metamorfosis al interior de nuestro glorioso Club. De seguro si hubiéramos despertado antes, no existiría Blanco y Negro. Pero no es tiempo de lamentarse, sino que todo lo contrario, es tiempo de, como dice muy bien mi amigo el Snoopy, uno de los fundadores de la Gloriosa Garra Blanca, hacer Club Social. Eso es lo que estamos reconstruyendo ahora. Se están rearticulando las filiales con actividades dignas de admirar: escuelas de fútbol gratuitas, talleres de computación, preuniversitarios y muchas otras actividades sociales; las ramas deportivas también están volviendo a organizarse y de hecho la de básquetbol nos ha deleitado y vuelto a encantar, la de patín carrera nunca dejó de existir, y así muchas otras comenzarán a funcionar nuevamente.

Me he dado cuenta de que los jóvenes se han arellanizado, es decir, tienen inculcado los valores de nuestro mártir fundador y son capaces de realizar actividades sociales sin recibir nada a cambio, solo por la satisfacción que les provoca hacerlo en nombre del Club Social y Deportivo Colo-Colo. Hoy no necesitamos comprar acciones de ninguna empresa en la bolsa de valores, no necesitamos estar aliados a Blanco y Negro ni venderles el alma para tener Club, basta que nos comprometamos pagando una cuota social mensual, y todos pagando lo mismo. Hoy tenemos un Directorio en el cual creemos, y que nos pide fiscalizarlo, lo que por supuesto debemos hacer.

Se me ocurre, ¿qué pasaría si logramos fidelizar una gran cantidad de socios al día?, es decir, comprometidos con el Club de David, y dejamos de pagarle tanto dinero a Blanco y Negro en entradas y al CDF en suscripciones, y comenzamos a seguir nuestras propias ramas deportivas, a participar activamente en los eventos de las filiales, tener lugares físicos como lo era Cienfuegos 41 en los años ochenta, donde nos juntábamos a compartir, jugar a la pelota, dominó, ping pong o lo que fuera. Los viejos de esos tiempos compartían, debatiendo lo que pasaba en el Club y, además, se recibían a las filiales de regiones creando un sentido de pertenencia aún más grande. Lo más seguro es que por ahora no pueda volver a ser Cienfuegos 41, pero mientras tanto, que sea otra la dirección.

La concesionaria se vería en la obligación de tomarnos en cuenta, darnos beneficios, respetarnos, de hacernos partícipes del Club.

Hay que hacerlo. Aprovechemos la efervescencia, lo comprometido de nuestro Directorio, lo arellanizados que estamos todos, y hagamos Club Social.

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