La historia sin final feliz de dos uruguayos que llegaron al CDA a visitar a Corujo

Dos charrúas llegaron hasta La Cisterna para ir en busca del lateral azul, a quien conocían desde la infancia. Por alguna razón, el encuentro no pudo producirse.

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Rodrigo Realpe V. – El Gráfico Chile

Paulo y Andrés llegaron temprano al CDA con una sola misión. Saludar y compartir un momento con el uruguayo Mathías Corujo quien por esa hora aún entrenaba junto al resto del plantel de cara al Superclásico.

Los dos charrúas no eran hinchas comunes. Uno de ellos, aseguraba que conocía al Chiche desde la infancia en Uruguay. “Él jugaba con mi primo en la selección de Canelones. Lo conozco de pendejo”, decía Andrés mientras sostenía una matera en su mano y dialogaba con algunos hinchas azules sobre el juego de Corujo: “Antes era un disparate, mi primo siempre se lo decía, pero ahora es otro. Es un monstruo”.

Tres horas después Mathías Corujo abandonó el Centro Deportivo Azul en su autómovil, pero era demasiado tarde. Sus dos compatriotas ya no estaban esperándolo y el encuentro no pudo producirse. “A ver mostrame la foto. Y sí, sí, me tiene cara de conocido, ya sé quien puede ser”, afirmó Corujo una vez que vio la imagen de los dos uruguayos que no pudieron concretar la reunión.

No hubo final feliz.

GRAF/RR

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