Las raíces peruanas, el pasado albo y los sueños cruzados del promisorio Manotas Vargas

El joven arquero de Universidad Católica, quien ha sido tildado por Claudio Bravo como su posible sucesor en la Selección, narra su peculiar historia y habla sobre su intensa experiencia entre la UC de Mario Salas y la Roja de Jorge Sampaoli.

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Por Pablo Serey Correa – El Gráfico Chile

Recién cumplió 19 años el pasado 15 de junio y aún no ha debutado por el primer equipo de Universidad Católica, sin embargo su nombre, pero sobre todo su apodo, ya son bien conocidos por gran parte del universo cruzado que deposita en su figura altas expectativas. Se trata de Miguel Vargas, el popular Manotas.

Este joven arquero que ha sido tildado por el propio Claudio Bravo como su posible sucesor en el pórtico de la Roja acumula un intenso recorrido a su corta edad. Pasos por todas las selecciones menores de Chile, un laureado recorrido por las inferiores cruzadas, la fructífera experiencia de ser sparring de la Roja desde 2013 más el exigente día a día en el plantel de honor de la UC desde 2014 destacan en su hoja de vida en el fútbol.

Pero antes de todo lo mencionado estuvieron los sueños de aquel niño que con 11 años se atrevió a tomar los guantes, siguiendo el ejemplo de su abuelo peruano Gustavo que defendió el arco del colosal Alianza Lima en su país. Antes estuvo la frustración por no poder fichar en Colo Colo, la que logró quedar en el pasado cuando el eterno jefe de captación de fútbol formativo de Universidad Católica Alfonso Garcés lo integró a la Sub 13 cruzada, lo que marcó el incio formal de un camino que le quedan muchas estaciones por recorrer.

Colo Colo y Perú parte de su historia

Te dicen Manotas. Cuéntame el origen de ese apodo, porque de ahí se desprende una buena historia…

Cuando chico estuve probandome en Colo Colo antes de llegar a Quilicura. Fueron tres o cuatro meses. Desde siempre he tenido las manos grandes, antes no se me notaba, pero una vez llegué a Colo Colo con unos guantes que eran como de una talla y media más grande que mi mano y eran como profesiones. Yo era Sub 12, tenía un bracito chico y flaco, y con el tremendo guante me veía muy chistoso, entonces ahí un profe me puso Manotas y después varios jugadores que estaban ahí llegaron a Católica, entonces me empezaron a decir Manotas acá y Manotas en todos lados y ahora para todo el mundo soy Manotas. Acá en los entrenamientos es más Manotas que Miguel.

¿Y qué pasó con Colo Colo?

Yo partí en una escuela en Cobresal a los 11 años. Antes de eso jugaba por divertirme y ni siquiera jugaba de arquero, recién en Cobresal empecé de arquero y fue porque un tío me llevó y me dijo que podía jugar al arco, antes de eso ni siquiera sabía tomar la pelota. Ahí empecé a crecer en el arco, aprendí las cosas más básicos y después un profe que estaba en Cobresal me llevó a Colo Colo, ahí aprendí muchas más cosas en el puesto de arquero y quedé, pero no me dieron el pase en Cobresal, entonces estuve un tiempo en el aire. Yo era chico y no quería volver a Cobresal, porque pasar a Colo Colo era un cambio muy grande, pero en Colo Colo no podían comprarme. Ahí me desmotivé.

¿Después de eso vuelves a jugar y lo haces por la selección de Quilicura?

Claro, después jugué después estos típicos campeonatos por comunas y barrios. Llegué a la selección de Nos, con la que nos fue muy mal, pero me llevaron de refuerzo a San Bernardo, después pasé a Las Condes y después llegué a reforzar a Quilicura que había salido campeón.

Y de Quilicura se produce el salto a Católica…

Estaba jugando por Quilicura cuando fui a un campeonato nacional y ahí me vio don Alfonso Garcés. Después vine a jugar un par de amistosos a San Carlos de Apopquindo y como selección de Quilicura jugamos bien ese par de partidos y quedé. Es vez quedaron hartos de ese equipo, pero a lo largo del camino fui el único que se mantuvo. Ahí me integré a la Sub 13 de Católica.

El gusto por el fútbol y el arco también tienen que ver con un tema familiar. Tu abuelo jugaba de arquero…

Mi abuelo fue arquero de Alianza Lima, Gustavo Vargas, pero a mi abuelo lo veía muy poco, porque el se quedó en Lima. Eso sí, cuando hablábamos por teléfono él siempre me decía que trabajara, que el arquero siempre tenía que ser el que más trabajo hacía en un equipo, que le diera duro, que le diera a mil. Además, mi tío también jugaba de arquero, mi papá también jugaba a la pelota, entonces desde siempre estuve rodeado de fútbol.

¿Y cómo es tu relación con Perú, el país de nacimiento de tu padre?

Mi papá llegó el año 94 a Chile, conoció a mi mamá y en el 96 nací. El se quedó acá en Chile y ha hecho vida como chileno, de hecho en mi casa cuando juega Chile con Perú le vamos todos a Chile, incluso hasta mi papá a esta altura también.

Te lo pregunto porque en algunos medios peruanos se ha hablado del “peruano” Miguel Vargas que juega por Chile…

Mi papá siempre me lo comenta y yo lo miro como algo bueno, pero realmente interés de jugar por Perú no hay, si no hubiese tomado tanto comrpomiso con Chile quizá se hubiese dado la opción de jugar allá, pero como siempre estuve en todas las selecciones menores, siempre estuve bien considerado en Chile, lo de Perú no me llamó mucho la atención. Ahora ya estoy muy comprometido con Chile, por eso no jugaría por ellos.

Tranquilo presente, promisorio futuro

¿En qué momento de tu carrera te encuentras?

Estoy en un momento de aprender, de aprender mucho. Siento que en este momento todo me sirve, los entrenamientos, con los arqueros con los que esté voy a aprender, porque estoy recién empezando en lo profesional y de todo lo que venga trataré de sacarle algo positivo.

¿Cómo ha sido el trabajo cotidiano en la UC con dos arqueros de tanta experiencia como lo son Toselli y Costanzo?

Me ha servido mucho estar con (Cristopher) Toselli y con Franco (Costanzo), porque son arqueros con un muy buen recorrido. Toselli con mucha selección en el cuerpo, Franco jugando en Europa, campeón con River. Creo que tengo mucho que aprender de ellos, tratar de igualarlos y sacarle el provecho de compartir con ellos dos.

Y en la Seleccción compartes mucho con Claudio Bravo ¿Cómo es entrenar con él?

El trata de aconsejarme siempre, con el sólo hecho de mirarlo y verlo entrenar uno ya aprende mucho, el realmente está a otro nivel, está en uno de los mejores equipos del mundo como lo es Barcelona, siempre me aconseja mucho, me dice lo que me falta, me indica que haga ciertas cosas. Además, es muy humilde, muy cercano a nosotros, siempre se nos acerca, nos ayuda, nos entrega mensajes de apoyo, siempre está preocupado de lo que está pasando en el grupo de trabajo.

El propio Bravo ha hablado muy bien de ti y ha dicho que puedes ser su sucesor…

Todo eso me motiva para seguir trabajando, para seguir por el mismo camino, para esforzarme mucho más, para que todas esas palabras no sean en vano, que todas esas opiniones no se queden en palabras y que se conviertan en un hecho concreto.

En cuanto a los entrenadores, hoy trabajas con dos que tienen estilos muy bien definidos ¿Cómo es en el caso de Mario Salas en la UC?

El profe Mario te ayuda mucho, todo el rato te pide cosas, siempre está alerta, no puedes estar ningún momento dormido entrenando ni en el partido menos. Con él siempre tienes que estar alerta al cien. Se siente mucho la intensidad, está siempre encima, siempre dando indicaciones. Uno no puede entrar relajado a sus entrenamientos.

¿Y en el caso de Jorge Sampaoli en la Selección?

Para los más jóvenes estar en sus entrenamientos es algo muy intenso, los que somos del equipo sparring tenemos que sacarnos la cresta a mil, porque tenemos que dejar en claro las ganas que tenemos de estar ahí. A nosotros se nos pide mucho, tenemos que tratar de ponernos al nivel de la adulta, por eso la exigencia para nosotros es mayor.

Ya hablando de tu futuro ¿Sientes que pronto llegará tu oportunidad en Católica?

Yo creo que la oportunidad va a llegar, ojalá sea luego, por mí que fuera la próxima semana (ríe), a quién no le gustaría que fuera así, pero no me apuro, espero la oportunidad que me va a llegar, sé que me va a llegar en algún momento, no sé si muy tarde o luego, pero me siento preparado para que me llegue.

Tú integras junto a Sierralta, Rebolledo, Kuscevic, Lobos, Carreño, Jeisson Vargas un grupo sobre el que hay altas expectativas tanto en la UC como a nivel general en el fútbol chileno ¿Cómo manejan esa presión de estar llamados a ser los jugadores del futuro?

Nosotros obviamente tenemos claro que lo nuestro es a futuro. Entendemos que no nos tienen que comer las ansias a esta edad porque estamos recién empezando ni tampoco creernos mucho el cuento de que somos el futuro, somos la esperanza, tratamos de trabajar el día a día, sabemos que tenemos las condiciones para llegar, pero no se nos tienen que ir los humitos a la cabeza y con eso quedarnos en las palabras que somos los mejores y no demostrarlo en los hechos.

GRAF/PS

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