Columna de Colo Colo: "Lo importante"

Desde el Movimiento Colo Colo de Todos llega el análisis del momento de Gonzalo Fierro: "Representa lo mejor de nuestro pueblo y también lo que queremos de nuestra gente"

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Por: Mauricio Valenzuela

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Me siento en un universo paralelo, en uno al que sólo Colo-Colo me puede transportar. Me siento como un colocolino antiguo y quizás como uno genuino, ajeno a la basura que los medios nos quieren vender. Escuchando el partido del Cacique por la radio probablemente me asemejo al abuelo que nunca conocí y que probablemente en un fin de semana como este no daría más de vino en la esquina del barrio celebrando de manera inconsciente un triunfo del Popular. Me siento como en esos años en que no existía la televisión pagada, ni menos el comentario forzado de los periodistas que buscan ensalzar algo que en realidad no existe y que es ajeno a quienes de verdad son los dueños de este juego: la gente del pueblo que trabaja todos los días y que busca en el fútbol un escape a la miseria de la semana. Escuchar e imaginar un partido a través de un relato radial es sencillamente otra cosa. Nos invita a ser niños nuevamente y dar rienda suelta a nuestra imaginación.

Contra San Luis quien anotó fue Gonzalo, un maipucino y descendiente mapuche como muchos que amamos esta camiseta. Me gusta el orgullo con que luce su jineta, vanagloriándose de los hermosos colores de la bandera que nos representa mucho más que la chilena. En innumerables ocasiones hemos hablado de Esteban, de Justo o de Humberto, pero hoy quiero hablar de Fierro, porque es un jugador que la peleó desde abajo, como obrero en aquellos años en que dirigía Jaime Pizarro y que supo ganar su lugar en un Club en que los ídolos abundan. El Joven Pistolero representa lo mejor de nuestro pueblo y también lo que queremos de nuestra gente.

Cuando Colo-Colo gana el té no es más dulce, ni la marraqueta es más crujiente. Eso solo sucederá cuando tengamos justicia social y cuando el Club vuelva a ser de nosotros. Sé que los ojos deerían estar sobre el partido con San Luis, pero por favor, dejen que escriba sobre lo importante. Me interesa mucho más lo que sucede en los barrios con la Liga Inter Escuelas y con “Amigo Fiel” o lo que pasa con la Brigada Vámonos Quiñones y su taller de serigrafía. Me parece que instancias así son las que realmente nos harán recuperar lo que es nuestro. Ahí está el verdadero sentido de todo esto.

Me imagino que cuando Ernesto Blake dijo que “ser socio de Colo-Colo será motivo de orgullo y distinción, dando al portador de su insignia el calificativo de hombre honesto y bueno” se refería a gente como la que hoy levanta escuelas populares de fútbol y de básquetbol o a la que levanta un Club a pesar de todos quienes desean bloquearlo.

Colo-Colo es grande, y guste o no, siempre va a salir adelante. No existe nada que nos pueda bajar. Somos David Arellano dejando la vida en la cancha, somos los goles de Rubén Martínez y la conversación de Barticciotto con los audífonos en la cabeza hablando con su vieja. Somos historia pura, y no quiero que esa historia se reduzca a los 21 puntos que sumamos hoy en la tabla. Quiero que perdure en el tiempo y se la podamos contar a Santino, que es mi sangre y viene en camino, y a tantos otros. Quiero que las generaciones venideras sientan orgullo de lo que estamos haciendo. Quiero que sientan que vivir valió la pena y que el esfuerzo interminable de estos locos enamorados del Club de Arellano al menos sirvió para formar una familia, esa que muchas veces no encontramos en nuestras casas, sino que vamos construyendo de partido en partido, de tablón en tablón cada vez que salta a la cancha la Alegría.

Quiero que sepan que Colo-Colo salió a la cancha sabiendo que era superior, sabiendo que debía mantener el liderazgo y que seremos campeones a fin de año como es nuestra tradición, pero aún más quiero que sepan de la grandeza de la gente que a pesar de tener nulos beneficios se acercó hasta la Plaza de Maipú para hacerse socios, quiero que sepan de don Roberto, que canceló su amnistía en el marco de la captación de socios que realizó nuestra filial y acto seguido besó su comprobante en señal de que volvía a pertenecer a esta Institución que tantas alegrías le dio, dando el ejemplo a quienes sólo buscan beneficios, obviando que el mayor de ellos es el honor que significa ser parte de Colo-Colo, el Equipo del Pueblo, el Equipo de la Gente.

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