"Chupete es un genio que hay que saber tratarlo": El camino del especial Suazo

Dos personajes clave en la consolidación del delantero hablan sobre el carácter y esa condición distinta que ha marcado la carrera del despedido ariete de Colo Colo.

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Por Pablo Serey Correa – El Gráfico Chile

Por más políticamente incorreto que suene, en diversas actividades de la vida existen personajes tan especiales y en el mundo del fútbol chileno Humberto Suazo es uno de ellos. El despedido delantero de Colo Colo es un tipo que a lo largo de su carrera ha combinado timidez con un fuerte carácter que en más de una pasada le ha jugado en contra, como recientemente le ocurrió con José Luis Sierra en el Cacique.

De difícil trato, los orígenes de Chupete en la UC estuvieron marcados por líos fuera de la cancha, ya que dentro de ellas siempre fue un fuera de serie. “Fuimos compañeros de generación y vivimos juntos en el centro de formación mucho tiempo, porque él es un año menor que yo. Siempre fue un buen jugador, siempre con su carácter, era medio complicado cuando estaba acá en el sentido que echaba de menos a la mamá, pero era muy buen jugador”, recordaba hace algunas semanas el actual capitán de Católica Crisitán Álvarez.

Esas mismas complicaciones planteadas por el Huaso hicieron que el oriundo de San Antonio deambulara por diversos clubes en calidad de préstamo para que lograra consolidar la actitud necesaria para consolidarse como profesional. Pero aquello costó más de la cuenta y hubo hasta una especie de retiro entremedio.

Y en ese contexto apareció un personaje fundamental en esta historia: el DT Mauricio Riffo. “Coincidimos con Humberto en San Antonio en 2002. Él había sido mandado a préstamo por la Católica de Juvenal (Olmos) justamente por el tema de su carácter. Él quería jugar, pero no se proyectaba más allá del SAU. Después de una buena campaña quiso irse a Primera B, fue a Puerto Montt y no quedó, pero ahí logré convencerlo de ir a San Luis y encarriló su carrera”, cuenta el profesional que resactó a Chupete.

Sobre aquel bullado caracter fuerte del artillero, el actual entrenador de Deportes Limache comenta que “más que sus rendimientos o situaciones de disciplina, el carácter es lo que lo traiciona de vez en cuando. Él es de reacciones muy rápidas y quizás ahora con más trayectoria se siente con mayor capacidad para reclamar”.

En ese sentido, Riffo revela que su receta para lograr éxito con el sanantonino fue adoptar un trato distinto, tal como lo hicieran otros técnicos tiempo después. “Chupete es un genio que hay que saber tratarlo y uno como técnico, a veces, tiene que adoptar más una autoridad como papá que como técnico en sí mismo, así como lo hizo en su momento Borghi en Colo Colo y le dio resultados. En mi caso fue bien complicado, porque tenía que convencerlo de reinsertarse en el fútbol y poder proyectarlo, porque condiciones tenía”.

“Bielsa también lo hizo y le dio frutos. Sus taimadas y niñerías quizá no salieron a la luz porque cuando se anda bien no se filtran tanto esas cosas. Esto no se trata de ser permisivo ni de libertinaje, pero a veces la disciplina muy estrictra no aplica con algunos que requieren de un manejo especial”, prosigue.

La explosión en Primera

Tras reencontrarse con el fútbol en el fútbol amateur de Tercera, Chupete tuvo aquellla oportunidad en Primera que nunca obtuvo con la UC. El calvo delantero explotó en Audax Italiano con Roberto Hernández como DT, quien contempla con mucho dolor la abrupta salida del Cacique de su ex pupilo.

“Todo esto que está sucediendo me duele mucho porque están involucradas dos personas que estimo (Suazo y Sierra), entonces el hecho de que hayan llegado al punto sabido por todos produce dolor. Yo no comprendo como una diferencia en el fútbol puede terminar de esta forma. Encuentro que la rica historia que tiene Humberto no merece pasar por esto”, plantea de entrada quien fuera adiestrador audino entre 2003 y 2005.

A la hora de hablar de esa particular personalidad que ha marcado la carrera del goleador histórico del Monterrey, el Guagua sostiene que “Humberto es un chico bueno, con una historia de vida muy particular, conocida por todos, y que logró superar con todas esas carencias que lo marcaron. Él supo vencer a la adversidad y por eso creo que no corresponde, sobre todo en mi caso, hacer mayores juicios de valor de lo que hoy le pasa”.

Más allá de lo anterior, Hernández coincide con Riffo en el asunto eseencial del afecto con personajes como Suazo. “Más allá de la disciplina, yo me muevo por los afectos. Como en todo trabajo pienso que un entrenador no puede deshumanizar su labor, tiene que entregarle ese punto de vista humano a sus dirigidos y tratar a todos por igual, aunque uno siempre se encuentra con personas especiales como Humberto”, argumenta.

GRAF/PS

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