"Asesino", pifiado y sin penal: Seguimiento al triste clásico de Johnny Herrera

El meta de la U fue el más odiado de la Garra Blanca y los cánticos contra él no cesaron en un partido en el que pudo asumir más responsabilidad.

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Por Diego Espinoza Chacoff 

El guardameta de Universidad de Chile, Johnny Herrera, vivió un pésimo Superclásico frente a Colo Colo del pasado sábado. El portero no sólo tuvo que soportar los dos goles que le propinaron los albos en su arco, sino que también tuvo que aguantar la infinidad de pifias que recibió desde todos los sectores del Estadio Monumental cada vez que tocaba el balón. 

En el primer tiempo el oriundo de Angol tuvo que aguantar los constantes gritos que llegaban desde la localidad de Arica que se encontraba detrás de su arco e incluso tuvo que sacar con sus propios manos proyectiles que no alcanzó a advertir el juez  Eduardo Gamboa durante el partido, y que el arquero fue sacando durante avanzaba el compromiso. 

Eso sí, con varios rollos de papel cayendo cerca de su área, Herrera tomó sus precauciones y aprovechó que la U atacaba en la primera mitad para alejarse lo más posible de la meta que tenía que defender, mas no desentiéndose de sus responsabilidades. 

Ya en la segunda etapa, el seleccionado chileno fue más protagonista en el transcurso del partido tapando algunos remates de los albos y también en las jugadas de la U. Pese a eso, al momento del penal cobrado a favor de los laicos, Herrera no fue a patear el tiro desde los 12 pasos que supuestamente se le había designado. A pesar del amague que realizó de acercarse a la puerta de Justo Villar, el portero azul no dijo nada aunque mostró su arrepentimiento tras el duelo. 

“En la charla se le designó a Rubio y lamentablemente lo perdió. Para la próxima lo pateó yo”, fueron las dos frases en relación al penal que emitió el Samurai Azul rumbo al bus que lo sacó minutos después del recinto de Macul. 

No bastanto con eso, Herrera, quien a esas alturas ya hacía caso omiso a los gritos de “asesino” que le llegaban de todas las localidades de Pedrero, también se dio la maña de criticar al técnico Martín Lasarte por no apurar el cambio de Sebastián Ubilla, quien finalmente salió reemplazado por Francisco Castro, pero por la diligencia del portero azul quien corrió a gritar para que se realizara rápidamente la sustitución por el lesionado Conejo. 

Herrera es líder dentro y fuera de la cancha pero para este Superclásico quedó al debe. De haber convertido el penal, quizás la historia hubiese cambiado, al igual que su cara acongojada con la que se le vio salir finalmente del Monumental. 

GRAF/DE

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