Columna de la U: ¿Qué significa perder para un hincha de la U?

Para un hincha azul, perder es cuando no tiene un trato digno, no se le respeta en el estadio ni por los administradores que llevan los hilos del "club de sus amores".

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Por Rodrigo Leiva Echeverría

Asociación Hinchas Azules

Para el normal de los hinchas o simpatizantes de un club, la respuesta a la interrogante planteada en el título radica en que su equipo haga menos goles que el rival o que no gane el campeonato de turno, demostrando comúnmente ese malestar con insultos continuos e incesantes a los jugadores, cuerpo técnico, familiares y hasta las mascotas de todos estos. Incluso algunos han llegado a pedir “que se vayan todos” por un par de partidos en los que el equipo de sus “amores” hizo menos goles que el rival.

En cambio, para el hincha de la U el significado de la palabra –perder– es completamente distinto. Si bien esto no quiere decir que al Romántico Azul no le afecte que su equipo no gane en la cancha (obviamente siempre existirá una sensación de amargura, pena o rabia cuando el equipo no consiga el resultado siempre deseado, pero estos estados serán pasajeros), hay que dejar en total claridad que pensar o creer que el resultado desfavorable en el partido de turno provocará una sensación de derrota en un hincha de la U, es no conocer en lo más mínimo el ADN que tienen los bohemios viajeros.

El hincha de la U es el primero en mostrar su amor incondicional por esa camiseta, que ha hecho de él vivir cada día de su vida como el mejor (como diría el gran Serrat).

Es el primero en señalar que él o su padre estuvieron 25 años sin ser campeón de la primera división del Fútbol Chileno, y a pesar de eso conoce y destaca campañas como la de los años 1971, donde el paraguayo Eladio Zárate fue el goleador del torneo con 25 goles; la del 76, en donde se logró clasificar a la Copa Libertadores; el subcampeonato que se perdió el año 1981 a causa del empate en el último minuto de Lota Schwager a través de un lanzamiento penal convertido por González, que le permitió a Cobreloa ser campeón. Idolatra y quiere a jugadores de esos años, como a Don Hugo Carvallo, Eduardo Fornier, Quintano, Héctor Pinto, Castec, Hoffens, Bigorra, Socías, Carlos Poblete, Galindo, Gino Cofré, Roberto Reinero, Mariano Puyol, Ariel Beltramo, entre otros, a pesar de que nunca consiguieron ganar un título (salvo alguno de estos jugadores que ganaron la Copa pollagol, actual Copa Chile, el año 1979). Los idolatra porque dieron todo por la U.

Es el primero en señalar con total claridad que su equipo estuvo jugando en la segunda división el año 1989 y que, lejos de avergonzarse como lo haría la mayoría de los hinchas de otros equipos, siente orgullo y tiene plena claridad en que se debutó el día 25 de Junio del año 1989 con casi 10.000 personas en las gradas del estadio La Granja, en donde se enfrentó a Curicó. Sabe que los pilares de esta campaña fueron Fornier, Rivas, Reynero, Castec, Hoffens, Mondaca Vasconcelos y Fajre. Y sabe que, con esta experiencia, se consolidó más el espíritu de aguante y lealtad único de un “Azul”.

Lo antes expuesto no significa que el romántico azul no sepa lo que es sentir el perder, pues claro que ha sentido más de una vez esta sensación, pero lo que lo diferencia del común de los otros hinchas, son las causales que les produce esta sensación. Las derrotas del hincha azul no siempre se producen dentro de la cancha.

Un romántico azul pierde cuando hay gente que por el sólo poder del dinero, se apodera de la administración del club de sus amores, no habiendo existido nunca una elección democrática del hincha azul que les haya conferido ese mandato.

Un bohemio azul pierde cuando los administradores ocasionales impulsan medidas destinadas a crear diferencias arbitrarias entre los propios hinchas, fundadas en criterios clasistas y económicos que vulneran el Principio de Igualdad (consagrado en la Constitución), como lo es exigir ciertos trámites (ir a buscar una entrada ya comparada por Internet, entre otros) a los que acuden a las localidades más “baratas” del estadio (galerías), y no a los que asisten a las localidades más caras (las respectivas tribunas).

En base a los criterios que se utilizaron para esta diferenciación en la compra de entradas, podemos desprender con plena autoridad que los ocasionales administradores tratan al hincha azul de acuerdo a cuánto dinero tienen, mientras más ingresos económicos tengan, más facilidades se les otorga para que acudan al estadio y si el hincha tiene poco dinero, se le ponen toda las trabas y obstáculos para que estos no asistan, como si fueran personas inferiores por el sólo hecho de tener menos plata que otros. Esto sí nos hace sentir derrotados.

Un viajero azul pierde cuando los administradores ocasionales implementan medidas precarias y carentes de todo sentido común en el ingreso del hincha que acude a galerías, provocándoles lesiones físicas debido a las aglomeraciones que se producen, tratos vejatorios, humillaciones y maltratos físicos y psicológicos ejercidos por los policías de turno, que actúan con una violencia inusitada y totalmente desproporcionada, convirtiéndose en un enemigo del ciudadano más que en un protector de éste como ilusoriamente debiera ser. Estas medidas en los ingresos demuestran una vez más cómo se le considera al hincha azul que asiste a galerías por parte de los administradores ocasionales, como verdaderas basuras y no merecedores de un trato digno.

Pero ¿saben qué es lo bueno de los hinchas azules en los casos antes expuestos que sienten ese sentir de derrota? Que todos tienen una mística respecto a su escudo y a sus camaradas pocas veces visto, y que los hace superar cualquier tipo de óbice que se presente. Saben que por el sólo hecho de pertenecer al mismo escudo podrán contar con ese camarada como compañero de vida y que estarán juntos por siempre, y mas aún en las malas, para cumplir con ese objetivo que tiene todo hincha del Chuncho. Y ese objetivo no es ganar un partido ni un campeonato, sino que amar y alentar al Chuncho por sobre todas las cosas, preocuparse de que se le respete su historia, valores y al mismo tiempo, que se reconozca valor y proteja al resto de los camaradas que trabajan en esta misión, que por lo antes expuesto debe ser la más hermosa de todas.

GRAF/DE

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