La hostilidad y odiosidad hacia Jara se hizo sentir de principio a fin

El defensor fue el más buscado en un estadio que esperó cinco meses para pagar una deuda.

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Por Rodrigo Realpe Varela, enviado especial a Montevideo

Cinco meses esperaron los hinchas uruguayos para tener en su casa al mismísimo Gonzalo Jara. Tras el incidente en Copa América, el defensor chileno prometía convertirse en el blanco de la hostilidad montevideana que así lo manifestó de principio a fin.

El 18 de la Roja recibió de todo en el Centenario. Fue el más pifiado e insultado mientras por el altoparlante se escuchaba su nombre en la previa del partido. Allí el estadio se vino abajo en pifias, mientras los hinchas chilenos en la tribuna América le mostraban los dedos a la parcialidad local. A eso sumó el clásico “hijo de p…”, con el que fue recibido cuando la Roja salió a la cancha.

Cuando llegó el momento de la verdad, Jara no recibió el desaire por parte de los jugadores uruguayos con el que especuló la prensa local durante el fin de semana. El central recibió el saludo de todos, incluso el de Cavani, su víctima en la pasada Copa América.

Durante el trámite del juego, Jara fue silbado cada vez que tocó el balón y recriminado por el Centenario cada vez que cometió una entrada o falta. A veces se mostró nervioso y dubitativo, cayó en el juego del resto de sus compañeros y se mostró desconcentrado en las pelotas detenidas.

El odio total se lo ganó cuando bajó a Cavani en el primer tiempo y ocasionó la falta que echó todo por la borda. Godín marcó el primero y la ilusión chilena se vino abajo.

Al final, la pasada de Gonzalo Jara por el Centenario fue como se esperaba. Recibió la odiocidad y hostilidad de un pueblo que tenía ganas de revancha hace cinco meses, pero culminó con la secreta conversación junto a Edinson Cavani…

GRAF/PMR

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