Parejas rotas: Beccacece quiere salir de la sombra de Sampaoli

El alejamiento del santafesino no es un quiebre futbolístico nuevo. La historia de ayudantes que quieren forjar su propio camino tiene crónicas buenas y otras para el olvido que Beccacece podrá tomar como ejemplo en su nueva aventura.

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 Javier Rios R.- El Gráfico Chile

Desde el inicio del fútbol moderno quedó claro que el puesto de director técnico sería fundamental. Dirección, conducción y disciplina son una parte de las responsabilidades que tiene el mandamás del equipo en la cancha.

Con tanta responsabilidad en sus hombros, como en toda gran empresa, el puesto exigió un equipo entero de profesionales para la asistencia. Así todos los clubes incorporaron un ayudante, un preparador físico, preparador de arqueros e incluso psicólogos deportivos.

Equipos que con logros y formación de verdaderas escuelas, dejaron huella a nivel mundial y también el plano local, llamando la atención el momento clave donde estos grupos se rompen y cada actor comienza un camino personal.

Es el caso de Sebastián Beccacece y su independencia de Jorge Sampaoli, su referente desde que comenzaron a trabajar juntos en el Sport Boys de Perú y con el que fraguó su formación como entrenador, que ahora lo acerca a la Universidad de Chile como principal candidato a reemplazar a Martín Lasarte.

El melenudo pasó de ayudante a un cotizado entrenador en base a una decisión, la misma que tomaron otros actores de reparto que cambiaron el éxito en la sombra por un papel protagónico.
Es que los triunfos que tuvo Beccacece junto al calvo estratega en el Emelec, la U y la Roja, no fueron cosa del azar, se tiene que trabajar y en serio.

Casos de este tipo de divorcios hay para todos los gustos y las duplas técnicas que se han roto demuestran que un buen ayudante no necesariamente es garantía de un futuro de gloria en el fútbol.

Cercano es el caso de Héctor Tapia y su ayudante Miguel Riffo, que pasaron de una relación cercana, donde las ideas en común se mezclaban con un apoyo constante del ayudante para la motivación del equipo, a una relación distante que según el técnico de Unión Calera ya no tiene forma de volver a existir.

Riffo ha tenido un difícil inicio en su aventura individual. No es el caso de Fernando Díaz, escudero de Manuel Pellegrini en sus primeros pasos internacionales cuando celebró un título en la LDU de Quito.

El Nano fue campeón con la Unión Española el año 2005 y con la Universidad de Concepción a su mando fue elegido como el mejor técnico chileno del 2008. Su estampa “rierista”, estilo afín a Pellegrini y el calificativo del Van Gaal chileno lo ubicaron como uno de los infaltables en las ternas de los equipos grandes a la hora de elegir técnico.

En su equipo técnico también estaba Darío Sepulveda, destacado preparador físico que lo acompañó en sus pasos por la UC, San Lorenzo y el Málaga español, haciéndose un nombre en la escena futbolera nacional y siendo elegido por la misma UC o Santiago Wanderers para guiar el trabajo físico posteriormente.

Así fue también como Luis María Bonini se hizo conocido en todo América. Al alero de Marcelo Bielsa, “el Profe” destacó en el fortalecimiento atlético y en la parte motivacional. Ahora sus comentarios son muy valorados por los canales de televisión, en gran parte por todo lo aprendido por los más de 20 años junto al Loco.

Pero los éxitos no están garantizados por el sólo hecho de estar junto a un triunfador. Cristian Saavedra fue el fiel “Sancho Panza” de Claudio Borghi en el Colo Colo multicampéon del inicio del nuevo milenio, sin embargo el Lolo Gol no tuvo la misma suerte en su incursión como entrenador titular: sumó un silencioso paso en las divisiones menores de Audax Italiano y en el equipo estelar del Lautaro de Buin. Su paso en falso terminó perfilándolo a otro rubro, el de gerente técnico en la cabina de Municipal La Pintana.

José Cantillana, por su parte, celebró un título chileno como asistente de Jorge Garcés en Santiago Wanderers y se dio el gustito de ponerse el buzo de ayudante en la selección chilena junto al Peineta. Su insursión como adiestrador ha sido de altos y bajos ganándose un nombre por buenas campañas con Cobresal y Deportes Iquique donde consiguió el título de la Copa Chile.

En Colo Colo todavía recuerdan el paso en falso de Gualberto Jara en su interinato el año 2009, tampoco fue feliz su paso en la U de Conce ni en Sol de América, igual caso al de Oscar Meneses auxiliar de Juvenal Olmos en la UC que no pudo plasmar sus ideas en un equipo que venía de salir campeón el año 2002.

Sin recetas, ni fórmulas repetidas, Sebastián Beccacece comienza a caminar solo el camino como técnico de futbol. Su destacado papel como ayudante no es garantía de éxito, tampoco los triunfos obtenidos, ahora todo depende de él.

GRAF/JR

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