Columna de la U: Es el modelo, camarada

La columna azul critica el momento actual de las sociedades anónimas que rigen al fútbol chileno en base a la renuncia del presidente de la ANFP, Sergio Jadue.

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Por: Álvaro Valenzuela

Colaborador Asociación Hinchas Azules

Me prometí a mí mismo que esta columna trataría netamente sobre el clásico universitario del pasado domingo. En ella buscaría razones técnicas y tácticas para justificar el marcador final de 2-2 en el pasto del Julio Martínez Prádanos. Debía también hacer mención, por ejemplo, a lo importante que resulta (Gustavo) Lorenzetti en el andamiaje azul; o al muy buen segundo tiempo que jugamos, llegando constantemente al arco de un particularmente nervioso (Cristopher) Toselli, recuperando la pelota en terreno rival y siendo muy punzante a la hora de generar peligro. Sin dudas correspondía destacar lo buen jugador que es Valencia y la increíble capacidad que tiene Católica para jugar de forma tan displicente cuando el título está tan cerca. Pero no pude, me fue imposible. La coyuntura me superó por goleada. Y es que al parecer, hablar sobre lo que pasa en la cancha es un privilegio que hemos perdido en nuestro fútbol, un gusto que cada vez nos damos menos. Lamentable.

En las últimas semanas nos hemos ido enterando de noticias espantosas, que deben ser objeto de estudio para todos los clubes de nuestro fútbol. El ahora ex presidente de la ANFP, el señor Sergio Jadue, llegó de un misterioso viaje a Brasil, presentó un permiso provisorio para ausentarse de su puesto por 30 días, renunció a la ANFP y escapó a EUA. En este proceso que duró cinco días nos mintió a todos de forma descarada. Fue el ocaso de una directiva que entró de la peor manera en la sede de la avenida Quilín, y que siempre fue vista con resquemor por el resto de los que pertenecemos a este deporte.

Y las preguntas asoman de forma inmediata: ¿Cómo se llega a un punto tan bajo? ¿En qué momento se pierde tanto la brújula? ¿Cómo nadie fiscalizó? ¿Realmente Jadue actúa de motus propio y nadie más sabía? Y mi respuesta es clara: es el modelo, camarada. Este modelo en que han insertado a nuestro fútbol es la mayor explicación a lo que ahora se está viviendo. Es cosa de mirar y recordar el tipo de personas que propiciaron la llegada de Jadue a la ANFP. A saber: José Yurazseck (condenado por el caso Chispas), Gabriel Ruiz-Tagle (sospechoso de crear una colusión con el papel higiénico y de perjuicio contra el Estado de Chile por los juegos ODESUR), Jorge Segovia (prófugo de la justicia, y ni siquiera se atreve a volver a nuestro país) y hay que sumar a un resto de personajes que se han ido subiendo al carro en la medida que avanzan los años: Carlos Heller, Aníbal Mosa, Leonidas Vial y Mario Conca. En fin, personas con un prontuario que ya se quisieran varios que pasan sus días en el óvalo de la Penitenciaría. Pero no, ellos son “caballeros” que ingresaron para “profesionalizar” la actividad, para “limpiar” este deporte, para entregar “toda su experiencia y prestigio” al fútbol. Hipócritas. (René) Orozco se fue por mucho menos que esto.

Es el modelo, camarada, el que permitió que tipos como estos entraran y tuvieran tanto poder en una actividad social como el fútbol. Porque si ya estaban en el resto de los rubros del país, ¿qué impedía que además se adueñaran del balompié nacional? Es el modelo, camarada, el que permite que Felipe Muñoz sea presidente de Copiapó, siendo que es dueño de un factoring (servicio en que se adelanta dinero a los clientes a cambio facturas que estos poseen como acreedores de otras compañías) que le presta servicio a la mayoría de los clubes del profesionalismo y sea un nombre que genere “consenso” como posible presidente de la ANFP.

Es el modelo, camarada, el que deja que Cristian Varela esté en el directorio de la ANFP y además sea el único proveedor tecnológico del CDF. Escandaloso. Es el modelo, camarada, el que da la opción al presidente de la ANFP de entregar préstamos millonarios a sus clubes aliados. Sí, exactamente como lo hacían Molina y Rodríguez en ACF en los tiempos de la dictadura.

Solamente en este modelo, camarada, se entiende que los tres clubes de mayor convocatoria hayan impuesto un sistema de reparto de las platas del CDF que hace tanta diferencia entre los “grandes” y los “chicos”. Pero no es extraño, simplemente hacen lo mismo que llevan haciendo desde los tiempos de la dictadura: aumentar las brechas entre los que tienen más y los que tienen menos. Impresentable.

Es el modelo, camarada, el que tenemos y debemos cambiar y, aunque no niego que me genera cierta esperanza el posible arribo de don José Marcelo Salas a la testera de la asociación, no tardo en darme cuenta que su espacio de maniobra es muy pequeño, que solo sería como un Quijote luchando contra los molinos de viento. Por lo tanto, lo realmente importante es que seamos capaces de derribar este formato actual que rige el fútbol chileno.

Aunque suene un poco ajeno a la actualidad de nuestra amada Universidad de Chile, y aunque esta columna se lea muy general. Quiero invitarte, camarada, a tomarla como propia, pues la única manera de liberar a nuestro equipo de las garras sedientas de dinero y poder de quienes lo tienen cautivo, es liberando al fútbol chileno en su totalidad. Sólo la unión de todos los actores sociales de nuestro fútbol podrá devolvernos la primavera y sacarnos de este frío invierno.

Hoy más que siempre, necesitamos de voces que critiquen el sistema actual, necesitamos unidad y fuerza para aprovechar este momento en que el modelo muestra sus desperfectos. Nuestra voz debe ser más firme y clara: el cambio que necesita el fútbol chileno no sólo de nombres, es estructural. Es el único camino para recuperar lo que nos quitaron.

Y yo sólo quería hablar de la pelotita. Lo juro.

GRAF/DE

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