Cayeron todos: El efecto dominó que botó a los pesos pesados de Sudamérica

El calerano cayó por los sobornos que recibieron distintos personeros de la Conmebol por la televisación de las próximas ediciones de la Copa América y ahora fue el turno de Juan Ángel Napout.

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El Gráfico Chile

El 27 de mayo fue una fecha que muchos dirigentes del fútbol jamás olvidarán. El FBI iniciaba una investigación contra la FIFA por organización mafiosa y acusaciones de corrupción y sobornos. Mientras la secretaria estadounidense de Justicia, Loretta Lynch, daba a conocer el informe que revelaba los antecedentes que ponían el peligro el balompié mundial, la policía federal de Estados Unidos registraba la sede de la Concacaf en Miami y en Suiza se detenía a siete dirigentes del alto mando de la FIFA. El escándalo se iniciaba.

Aunque muchos pensaban que el documento entregado por la justicia norteamericana no salpicaría más allá de los altos mandos del fútbol mundial, lo cierto es que el problema chorrearía alrededor de todo el mundo. Y, como era de esperar, la Conmebol no se quedó ajena.

La investigación de la Justicia Norteamericana era clara: el organismo sudamericano del fútbol estaba bajo la lupa por sobornos. Aunque estaban en entredicho distintas competencias, el dedo apuntaba directamente a las tres ediciones venideras de la Copa América, comenzando con la realizada en Chile, y también la Copa América Centenario.

¿El problema? En mayo de 2013, la Conmebol y Full Play firmaban un contrato con Datisa para los derechos de televisación y comerciales de los mencionados torneos y la investigación dio cuenta de millonarios sobornos recibidos por los dirigentes para llegar a tal acuerdo.

“Datisa acordó pagar cien millones de dólares en sobornos a dirigentes de la Conmebol a cambio del contrato de la Copa América 2013: 20 millones por la firma del contrato y 20 millones por cada una de las cuatro ediciones del torneo. Cada uno de los pagos de los 20 millones sería dividido de la siguiente forma: 3 millones de dólares para cada uno de los tres dirigentes “top” de la Conmebol (el presidente de la federación, el presidente de la federacón brasileña y el presidente de la federación argentina); 1,5 millones a cada uno de los presidentes restantes de la Conmebol; y 500 mil dólares para un undécimo oficial de la Conmebol”, reza el documento entregado por la justicia estadounidense.

Desde que la secretaria estadounidense de Justicia, Loretta Lynch, dio a conocer la investigación el pasado 27 de mayo, rápidamente fueron cayendo los implicados en el caso sobornos de la Copa América. Nicolás Leoz, Rafael Esquivel, Jose María Marín y Eugenio Figueredo fueron imputados el mismo día y quedaron con orden de extradición. Cuatro de los doce acusados se tenían que someter a un proceso judicial el mismo día que se desencadenaba el escándalo.

Pero el escándalo estaba lejos de terminar. El 9 de junio, Alejandro Burzaco, principal accionista de Torneos y Competencias, una de las empresas con las que crearon Datisa, se entrega a la policía italiana, mientras que nueve días más tarde lo haría Hugo y Mariano Jinkins, dueños de Full Play, harían lo propio con la justicia argentina.

El efecto dominó pegaba y fuerte. Es que los que ya estaban imputados esperaban rebajas en su condena y para eso recurrieron a un antiguo método: delatar. Entregando información a la justicia estadounidense, esperaban rebajar su condena y recibir beneficios en el proceso.

Era cosa de tiempo para que caigan nuevos implicados y fue así como Luis Bedoya anunciaba su renuncia como presidente de la federación colombiana de fútbol. Cuando apenas comenzaba la semana preparatoria de los cafetaleros para jugar ante la Roja por el camino rumbo a Rusia 2018, su mandamás decidía dejar el cargo y evitaba el viaje a Chile. Días después viajaría a Estados Unidos para someterse al proceso de investigación.

Pero esa misma semana habría otro caída: Sergio Jadue. A días del encuentro de la selección chilena con Colombia, se conoció que el calerano andaba fuera del país y sembraba un manto de dudas. Su viaje rápidamente fue relacionado con la investigación del FBI, pero en su llegada al país aseguró que estaba en Brasil para reunirse con otros personeros de la Conmebol en una importante reunión.

Sin embargo, el panorama no era ese. Al día siguiente, Jadue presentaría un permiso especial de 30 días para ausentarse de sus labores como presidente de la ANFP. Aunque nadie se pronunciaba, la renuncia era inminente y se confirmó cuando el dirigente tomó sus cosas y partió a Miami con su familia con un pasaje que tenía retorno hasta mayo de 2016.

Mientras Chile caía sin apelaciones en el Centenario ante Uruguay, el calerano llegaba al aeropuerto Arturo Merino Benítez para partir “de vacaciones”, según sus palabras. Lo cierto es que Sergio Jadue fue a Estados Unidos para declararse culpable y colaborar en la investigación, con la intención de rebajar su condena.

“Debemos informar que el jueves pasado, al regreso al país del señor Jadue, le solicitamos reunirnos  en forma urgente y extraordinaria con el fin de aclarar las interrogantes que circulaban respecto de los hechos investigados por la Fiscalía Norteamericana. Dicha reunión se llevó a cabo el mismo jueves, y en virtud del que el señor Jadue no dio respuesta ni aclaró  las inquietudes planteadas, se le solicitó, que diera un paso al costado por el bien de la industria y del fútbol chileno”, comenzó diciendo la ANFP en un comunicado para explicar la salida del calerano.

“El señor Jadue no estuvo dispuesto a renunciar y presentó un permiso de 30 días para considerar su situación (de acuerdo a lo permitido en el artículo 15 de los Estatutos de la Corporación), y a partir de ese momento se alejó de cualquier función dentro de la ANFP, asumiendo quien les habla en calidad de presidente subrogante. El Directorio, no conforme con el permiso presentado, le reiteró  que presentara su renuncia a más tardar el día posterior al partido de Chile en Uruguay, lo cual finalmente se materializó hoy”, agregaron.

Tras la salida de Bedoya y Jadue, de aquellos dirigentes que estaban en mayo de 2013 firmando el contrato con Datisa, solamente quedaban libres Luis Chiriboga, presidente de la Federación de Ecuador de Fútbol, Juan Ángel Napout, presidente de la Conmebol y Manuel Burga, quien era presidente de la Federación Peruana de Fútbol. Pero era cosa de tiempo para que la Justicia Norteamericana los apuntara con el dedo y el 3 de diciembre fue su día.

Mientras Juan Ángel Napout era detenido en un hotel de lujo en Suiza y Estados Unidos pedía su inmediata extradición, Loretta Lynch, fiscal a cargo de la investigación, daba a conocer un nuevo informe de la investigación y ahí se culpó a Luis Chiriboga y Manuel Burga, quien parecía estar libre de polvo y paja. Sergio Jadue y Luis beboya cumplieron su parte del trato con la justicia norteamericana.

Revisa en la galería en qué están cada uno de los presidentes de federaciones que estaban en la negociación de los contratos de la Conmebol con Datisa

GRAF/GP

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