Una estrella triste: Colo Colo se tituló campeón en una jornada bochornosa

Una batalla campal sin precedentes impidió que el equipo de Sierra disputara en cancha su opción de campeonar. Finalmente la derrota de la Uc, le dio al Cacique su estrella 31.

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Por Rodrigo Realpe, enviado especial a Valparaíso

Vergüenza. Rabia. Pena. Todo. La definición del Torneo de Apertura fue un verdadero bochorno. Colo Colo, que dependía de sí mismo, llegó al Elías Figueroa Brander de Valparaíso con la misión de alcanzar la trigésima primera estrella. La fiesta prometía ser total, pero la violencia superó todo y en una jornada para el olvido, los albos festejaron la coronación sin jugar.

La historia comenzó durante la semana, cuando los hinchas wanderinos prometieron en redes sociales hacer lo posible para suspender el partido y evitar que el Cacique diera la vuelta en Playa Ancha. Los graves incidentes en la ruta 68, en el centro de Valparaíso y en los alrededores del recinto daban luces de que a la hora del partido el estadio iba a ser un polvorín.

La guerra se desató minutos antes del inicio del partido. La Garra Blanca recibió a sus jugadores como de costumbre, con numerosa pirotecnia y gran cantidad de extintores que hizo practicamente invisible la cancha. Fue en ese momento cuando unos veinte hinchas colocolinos invadieron la cancha ante la pasiva mirada de las autoridades. A partir de allí todo fue una batalla campal. Los hinchas wanderinoa no soportaron la afrenta y allí fueron en busca de los violentistas albos quienes a esa altura se tomaban la pista de recortán pese a las airadas súplicas de Justp Villar, Claudio Baeza y Gonzalo Fierro, quienes cara a cara pedían freno a los incidentes.

Luego, durante unos diez minutos, ambas barras se enfrentaron en la misma cancha del reducto playanchino, ante la ausencia de Carabineros y el estupor de todos los hinchas, jugadores y terna arbitral quien no demoró mucho tiempo en suspender el encuentro. Mientras eso ocurría, en la caseta de Carabineros, en el cuarto piso del estadio, las autoridades policiales, el gobernador Omar Jara y el jefe de Estadio Seguro, José Roa sostenían una áspera discusión, pues la tardía reacción de los dispositivos de seguridad y el ingreso de Fuerzas Especiales tenía a todos con los nervios de punta.

Finalmente, Carabineros ingresó quince minutos desde el inicio de los incidentes. Demasiado tarde. A esa altura la cancha de Playa Ancha era un desolado campo de batalla. Cámaras de transmisión en el suelo, inutilizables, arcos caídos sin sus soportes, reporteros gráficos lamentando el robo de sus equipos, la estática publicitaria destruida en el suelo, y los jugadores, visiblemente nerviosos, estupefactos exigiendo respuesta a uno de los hechos más repudiables que se ha vivido en el fútbol chileno.

A kilómetros de Valparaíso, Católica no pudo con sus fantasmas, cayó por la mínima ante Audax Italiano en La Florida y le entregó en bandeja el título a Colo Colo, quizás el más amargo en sus 90 años de historia.

GRAF/CS

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