Del éxtasis a la rutina: Crónica de una película que parece repetida en la UC

Católica regresó a La Florida cuatro días después de una jornada funesta ante Audax. El mismo estadio, los mismos equipos y una nueva derrota, pero el escenario fue distinto.

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Por Pablo Serey Correa

Sólo cuatro días después de un partido que se vivió con éxtasis, los mismos rivales se volvían a encontrar en el mismo escenario. Otra vez Audax recibía a Universidad Católica, pero pese a la similitud de los contextos, las jornadas fueron muy distintas.

La previa arrojando el morbo se hizo sentir de distintas formas de cara al domingo, sin embargo para el cotejo del jueves casi no hubo previa. No hubo problema con la compra de boletos, no hubo declaraciones de los jugadores cruzados, no calculadora ni tampoco tacos cerca del Bicentenario. Es más, la calle Enrique Olivares ni siquiera estaba cerrada y la presencia policial era mucho menor.

En el ambiente no se sentía esa tensión digna de definiciones, es más, se palpaba más bien una sensación de resignación por parte de los hinchas de la UC, mientras que los de Audax actuaban con su habitual actitud de fidelidad hacia sus colores, aunque el triunfo liguillero no fue tan festejado como el del domingo, cuando se le destrozó la ilusión de título a Católica.

Las gradas dejaron todo lo dicho anteriormente en evidencia. Si el domingo hubo vértigo con los más de 9 mil espectadores, el jueves los que con suerte llegaron a 2 mil sólo consiguieron generar un clima rutinario de estadio. En ese sentido, parecía cobrar mucho sentido el cántico “somos pocos pero locos, soy cruzado hasta los cocos”, que se escuchó varias veces en el lance por la liguilla.

Sin sillazos ni escupitajos, esta vez los hinchas de la UC, aunque fueron menos, cumplieron alentando, pese a que en cancha el equipo volvió a sucumbir producto de sus propios errores. Y es que los cambios de Mario Salas no lograron revertir la suerte de un equipo que tiende a pegar, pero que cuando es golpeado se desmorona sin apelaciones.

Otra vez las caras largas se multiplicaron en la Franja, otra vez Mario Salas enfrentó los micrófonos derrotado, otra vez Cristopher Toselli sacó la voz para intentar algo difícil de explicar, otra vez la mayoría optó por el silencio.

Otra vez la salida de La Florida fue amarga y dolorosa, y esta vez con el con la mala noticia de un abatido Roberto Gutiérrez, que en un par de minutos se dislocó el hombro y se enteró de la muerte de su abuela Ana María Gamboa.

Pero otra vez Universidad Católica tiene una nueva chance para levantarse. El domingo la revancha será en San Carlos de Apoquindo, recinto que durante el Apertura sólo conoció de victorias cruzadas.

GRAF/PS

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