Cordero tras derrotar al odio cruzado y al cáncer: "La gente saca sus garras con el más débil"

El lateral de Católica vivió un 2015 muy especial. Pasó de ser uno de los más resistidos a uno de los más queridos, bebió el trago amargo de la falta de títulos y luchó contra una dura enfermedad.

Por

Por Pablo Serey Correa

La rabia acumulada de los interminables sinsabores para los hinchas de la Universidad Católica en los últimos años ha explotado en contra de aquellos jugadores que llevan varias temporadas en el club y que no han podido levantar copas, pero principalmente en la figura de Fernando Cordero.

El Chiqui se erigió como el valor de la UC más resistido y en ese contexto era muy común escuchar constantes reproches en cada partido de los cruzados, sobre todo en San Carlos de Apoquindo. Un mal cartel con el que el ex Unión Española debió cargar por mucho rato, pero que tras un especial 2015 logró dejarlo en el pasado.

Pese a las críticas, Cordero nunca ha dejado de ser titular en Católica y con Mario Salas se convirtió en el jugador con más minutos en cancha. De la mano del Comandante, el zurdo se consolidó en el equipo y cambió los insultos por los cánticos elogiosos, como ocurrió en el ajustado triunfo 1-0 ante San Luis en la precordillera, cuando se escuchó “olé, olé, olé, olé, Chiqui, Chiqui”, luego de que el lateral se dislocara un dedo al jugarse el pellejo al evitar un gol cantado de Carlos Escobar.

“Agradezco mucho el cariño de la gente y espero seguir teniéndolo”, expresa el lateral al reflexionar sobre el cambio de foco que tuvieron los fanáticos hacia su figura, lo que quedó en evidencia en la fatídica caída 1-0 ante Audax en la última fecha del Apertura, cuando sólo él y Cristopher Toselli fueron aplaudidos por los furibundos forofos que reventaron al resto del equipo.

¿Cómo se analiza este especial año? “Es difícil analizar cuando no ganaste un campeonato que lo tuviste ahí, no se puede calificar como exitoso porque no ganaste nada entre comillas, porque si bien ganamos una liguilla y clasificamos a una copa, no es lo mismo que un campeonato”, contesta un autocrítico Chiqui.

“No fue bueno para nosotros. Si bien como locales marcamos mucha diferencia y no perdimos ningún partido, creo la concentración en partidos clave nos pasó la cuenta, tenemos que trabajar en eso y tenemos tiempo, tenemos que seguir en esta senda para poder ganar un campeonato que es lo que queremos todos”, prosigue en su análisis el 11 cruzado.

En ese sentido, Cordero no hace amagues y a la hora de prometerles algo a los hinchas para el 2016 lanza que “tenemos que ganar un campeonato, no podemos hacer menos después de haber perdido el campeonato de la forma en que lo perdimos este 2015. Tenemos que ganar algo y sin duda que vamos a estar peleando”.

Del cariño popular a la lucha contra el cáncer

Respecto a la particular transición que vivió en 2015, el carrilero se detiene un momento y plantea lo siguiente: “creo que la gente por ahí saca sus garras con el más débil, se puede definir así lo que me pasó por el hecho de que los hinchas no ven el fútbol de otra forma, ellos siempre quieren ver goles, quieren que uno haga goles al ángulo y yo desde mi posición no lo puedo hacer. En mi caso mejoré mucho en la marca, siempre me entregué al cien por el equipo y lo voy a seguir haciendo”.

Aquella entrega en cancha ha sido reconocida, pero el cambio de foco también pasa por su mejor nivel futbolístico. En ese sentido, vale la siguiente pregunta: ¿el 2015 fue el mejor año en el profesionalismo de Fernando Cordero? “No. Son muchos años y analizar año por año es difícil, pero sí fue un año exitoso en lo personal, lamentablemente en lo grupal no fue así. Estamos felices por clasificar a una copa, pero lo que queríamos era el campeonato. Nos vamos con esa espina”, contesta el aludido.

Caso aparte es la lucha contra el cáncer a la piel que se le detectó en noviembre. Una herida provocada por el rasguño de un rival en un partido más la radiación solar le generó la aparición de un tumor cancerígeno, el que lo obligó a pasar dos veces por el quirófano. El pasado jueves vivió la operación en la que le extirpo la raíz del cáncer y con la que comienza a poner fin a esta etapa que causó mucho susto, pero que, afortunadamente no pasó a mayores.

Y según lo que le comentaron los propios médicos que lo trataron, su buen ánimo, pero sobre todo su especial humor, lo ayudaron mucho a enfrentar dicho proceso. “Siempre arriba, lo dije en algún momento, ‘de algo nos tenemos que morir’, entonces en esto hay que darle para adelante, nunca bajar el ánimo porque eso te puede matar de otra forma”, asegura el hombre que cambió el odio por el cariño y que dio pelea a un cáncer en un año que lo cierra con la frente en alto, pero con la amargura de la gloria dilatada. El 2016 presentará nuevas oportunidades para este renovado y más fuerte Chiqui Cordero.

GRAF/CS

NEWSLETTER

Lo Último de en tu correo...

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo