Las molestias que siguen apareciendo en las inferiores de Cobreloa

La dirigencia de Cobreloa está bastante molesta debido a que varios de los jugadores de la Sub 17 no quieren viajar a Calama para ser parte de la categoría que hace de local allá.

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El Gráfico Chile

Antes de entender la serie de irregularidades que existen actualmente en Cobreloa, hay que tener claro el sistema con que se mueven las juveniles loínas en Santiago: Todas las inferiores se realizan en Santiago, pero cuando un jugador tiene 17 años debe emigrar a Calama para así integrarse a la categoría Sub 17 que hace de local en el norte de nuestro país.

Una vez que están en Calama, los dirigentes de Cobreloa le entregan un viático (el cual no supera los 30 mil pesos mensuales), educación (en la mayoría de los casos es en un colegio 2×1) y vivienda  (los juveniles duermen en la “casa de cadetes”).

El problema nace cuando estos jugadores, que realizaron toda su etapa como juvenil en Santiago, no quieren viajar a Calama a pesar de estar  inscritos como jugadores de Cobreloa. En ese escenario están Marcelo Allende y Nicolás Clavería, quienes no verían con buenos ojos viajar al norte.

Los directivos de Cobreloa apuntan que Javier González es el culpable de esta respuesta negativa de parte de los jugadores. González tiene relación directa con el presidente loíno Gerardo Mella y además actúa como un directivo en Santiago.

“Efectivamente estoy ligado con las divisiones inferiores en Calama porque está absolutamente botada. Los padres de los niños que juegan allá y los mismos profesores de las cadetes en Santiago sólo me ven a mí”, comentó González al diario El Mercurio de Calama.

Javier González basa su defensa en que en las reuniones con los padres, él solamente trató de aconsejarlos para que enviaran a sus hijos de la casa de cadetes. “Los asesoré y les dije qué podrían pedir si se juntaban con directivos para asegurar que sus hijos llegaran a Calama. Jamás les ofrecí algo a nombre del club”, sostuvo González al diario.

Para finalizar, el especialista en gestión deportiva entrega algunos ejemplos para dejar en evidencia las irregularidad y poca preocupación que existe desde Cobreloa con la filial de Santiago.

“Cuando los profesores en Santiago estaban impagos acudían a mí y yo no podía solucionarles nada porque lo mío es desinteresado. Es tanto el nivel de confianza que tienen los apoderados de los chicos conmigo que un día me exigieron jugar en Gasco y no en Recoleta. El club no tenía plata y la cancha la pagué yo”, sentenció Javier González.

GRAF/GL

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