Columna de Colo Colo: 25 años, una sola ilusión

En la previa del debut de Colo Colo en la Copa Libertadores, puedes leer esta columna. "Estaremos con el alma puesta en lo que suceda en el estadio Rumiñahui de Sangolquí"

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Por: José Miguel Sanhueza (@albohemio)
Colo-Colo de Todos (@colocolodetodos)

Llegó la hora de la verdad. Este jueves a las 21:45 horas en Ecuador frente al Club de Alto Rendimiento Especializado Independiente del Valle (extraordinario nombre) se abren los fuegos de una nueva participación de Colo-Colo en la Copa Libertadores de América. Atrás quedan las especulaciones, la incertidumbre sobre el primer rival, y los días se hacen eternos hasta que llegue el día del partido.

Una participación en Copa Libertadores que viene en un año muy especial, donde se cumple el 25° aniversario desde que el Cacique alcanzó por fin la máxima gloria del continente americano. Una gloria que nos fue esquiva por tanto tiempo, desde que sentamos las bases de lo que hoy es la Libertadores con la Copa de Campeones de América de 1948, pasando por el impresentable robo del que fuimos víctimas en 1973 contra Independiente de Avellaneda. Pero que por fin llegó para quedarse por siempre en aquella mítica noche del 5 de junio de 1991.

La concesionaria Blanco y Negro y la marca de ropa que viste al Cacique escogieron la peor forma de conmemorar aquel aniversario, incorporando un estrambótico amarillo a la camiseta, más parecido a los chalecos reflectantes que hoy deben usar los automovilistas que a la tricota de Colo-Colo. Nada que ver con el blanco de pureza y el negro de seriedad que han marcado al Cacique desde su fundación. Una tradición rescatada hoy por el Club Social y Deportivo Colo-Colo con su camiseta “Rebelde”, que más que mera rebeldía, representa un acto de dignidad elemental.

Pero más allá de los desvaríos de la concesionaria, la Copa Libertadores siempre es especial para quienes amamos la camiseta con el indio en el pecho, y siempre la vamos a encarar con la maleta cargada de ilusión. Aun cuando lo mostrado en la cancha en el último tiempo no invita precisamente a aquello, uno inevitablemente tiene la esperanza de que en la Copa aparezca esa hambre de triunfo que lamentablemente en el torneo nacional hasta ahora solo ha aparecido muy a cuentagotas.

El pasado 14 de febrero, día del amor, sirvió también para renovar un poco esa ilusión. No es que se haya visto un fútbol de alto vuelo ni mucho menos, pero sí se mostró una actitud y funcionamiento mejores que los pobres espectáculos mostrados con Cobresal e Iquique. Las ganas de los refuerzos Zaldivia y Tonso, el desplazamiento de Baeza al medio y el cambio en la fisonomía del mediocampo que implicó, la reaparición goleadora de Esteban Paredes, fueron algunos componentes de un desempeño que se vio reflejado en un marcador más estrecho que lo realmente ocurrido en la cancha frente al aguerrido conjunto de Deportes Antofagasta.

Hoy el plantel finalmente se embarcó a Ecuador para iniciar el desafío copero. Con ellos se embarcó también Chamaco, Caszely, Marcelo Pablo y tantos otros que han hecho grande en Chile y el mundo entero a esta gloriosa camiseta. Y nos embarcamos también todos los que desde Arica a Magallanes, y también desde otras partes del mundo, estaremos con el alma puesta en lo que suceda en el estadio Rumiñahui de Sangolquí este próximo jueves, donde esperamos comenzar con el pie derecho una nueva ilusión de alcanzar por segunda vez la gloria máxima del continente americano. ¡Vamos Colo-Colo!

GRAF/GL

 

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