Columna de la UC: La quiero estampar con la 30 de Castillo

El sobresaliente momento del goleador cruzado ilusiona a los hinchas de la Franja representados por Frecuencia Cruzada. "Parece que este semestre sí que sí", tiran.

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Por Álvaro Bley – @alvarobley
Medio partidario Frecuencia Cruzada

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Lo bueno de los hinchas de la Católica es que no aprendemos. Que empieza un nuevo campeonato, que ganamos algunos partidos y nos volvemos a entusiasmar. Y no aprendemos, porque si bien los últimos años han sido de fracasos, siempre encontramos excusas para decir este campeonato sí que sí. Y la misión de esta columna es mencionar estas excusas y dejar patente el entusiasmo que existe para este Clausura 2016.

Lo primero es que estamos primeros. El año pasado sufrimos en varias fechas que teníamos la opción de quedarnos primeros, aunque sea por un día, pero no lo aprovechábamos y el equipo jugaba sus peores partidos. Pero acá no. El viernes podíamos presumir en carretes veraniegos que estamos primeros y sí, se dio, estamos primeros. Y además no sólo en la tabla de posiciones, compartiendo lugar con Palestino, sino que también primeros en la tabla de goleadores. ¿Cuántas veces vimos esa tabla con un séptimo o un octavo lugar ocupados por delanteros o mediocampistas de la UC? Por fin la lideramos y lejísimos de cualquier otro jugador.

Lo de Castillo ha sido extraordinario, poniéndose el equipo al hombro, colaborando en el medio campo y alzándose como un emblema que hace varios años no teníamos. ¿Qué camiseta se compraban los niños en el último tiempo? Quizás la de Mark González o se estampaban una con su propio nombre. Yo tengo una de Llanos, para ejemplificar la escasez de referentes. Y no digo referentes en el camarín, que con Álvarez, Toselli los ha habido, sino hacia afuera. Un referente que los niños e hinchas en general idolatren y que los rivales teman. Pero ahora hay a quién apuntarle, la 30 del Nico. Todos la queremos, la roja, la blanca, la pirateada, el jockey, el fondo de pantalla, foto de perfil de alguna red social, da lo mismo.

Sabemos que él está ahí, que algo va a inventar si el partido no anda bien. Que la va a pelear, que va a resolver con inteligencia, que el penal lo va a tirar fuerte, con dirección incierta, pero fuerte, cosa que no sea atajable ni ahora ni en la última fecha del campeonato. Eso es lo distinto. Esa cara de gol que pone en las entrevistas y su respuesta, que es la misma que le he escuchado a muchos hinchas de la UC cuando le preguntan por la Roja: no molesten más, no estoy ni ahí con la Selección. Y además los goles contra Wanderers y la Unión. Porque Wanderers nos tenía amarrados, no dábamos dos pases seguidos en el primer tiempo y lo ganábamos gracias a un cabezazo de él. Después nos empataron, parecía que se complicaba todo y apareció nuevamente. No vino a poner guindas de torta. Botó la que había, que ya estaba media añeja e hizo una nueva, partiendo desde la masa.

Nico no fue un refuerzo, fue una reestructuración del equipo. Y el último gol contra la Unión es todo lo que uno espera de un héroe. Le tiran un pelotazo con ventaja –muy bien Carreño-, Castillo corre con la marca pegada, la marca se cae y se desarma en el camino y sólo queda él, potente, grande, que define fuerte, nada de sutilezas, nada de guindas, al segundo palo, que Veloso lo mira nomás, sabe que ya no hay nada que hacer. Y a través de esa jugada se alza como el superdotado y nosotros, los súbditos, pensamos -y no lo decimos, como para no mufar-: parece que este semestre sí que sí.

GRAF/PS

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