Columna de Colo Colo: Un lazo permanente de indestructible unión

"Rebeldía frente a la adversidad. Unión entre nosotros. Esos son los valores que nos recuerda el mes de Abril a los colocolinos. Esperemos estar a la altura y honrarlos como corresponde, tanto dentro como fuera de la cancha".

Por

José Miguel Sanhueza (@albohemio)
Movimiento Colo-Colo de Todos (@colocolodetodos)

Comenzó Abril, el mes de los 91 años de nuestro querido Club Social y Deportivo Colo-Colo. Un mes que nos recuerda la rebeldía de los normalistas fundadores del ’25, las enormes hazañas, la alegría popular, la gloria de tocar el cielo de América, y simplemente la fiesta y de gozar y sufrir con lo más hermoso que haya creado este país, y que tarde o temprano lo recuperaremos de los especuladores y ladrones de cuello y corbata que lo tienen secuestrado.

Lamentablemente, en lo futbolístico Abril partió con el pie izquierdo. Luego del deslavado Superclásico, esperábamos que el receso por la fecha FIFA sirviese para reponer fuerzas, ajustar piezas y mentalizarnos en los objetivos cruciales de este mes. Lejos de aquello, se vio en la cancha un equipo desanimado, sin chispa, sin sorpresa, que terminó empatando, y casi perdiendo, un partido de local contra el siempre complicado Huachipato. De paso completando cinco partidos sin ganar y perdiendo la punta del campeonato ante una Universidad Católica que esta vez sí aprovechó la oportunidad que le regalamos.

Ahora más que nunca tendremos que saber rápidamente levantar la cabeza, renovar la convicción y salir con todo a enfrentar un mes decisivo. A nivel local se nos vendrán cuatro rivales de peso: visitar a O’Higgins, recibir a Palestino, visitar a la U. de Concepción, y cerrar con el encumbrado Wanderers en un encuentro que ojalá esta vez sea solamente deportivo. En el plano continental se nos viene este jueves la dura visita a Arequipa frente a un Melgar al que la tabla de posiciones nos obliga a ganarle y luego cerrar en nuestra casa con el aguerrido y ordenado conjunto de Independiente del Valle.

Todo esto para bajar la estrella 32 del cielo y matar de una vez por todas la mufa con la primera ronda de la Copa Libertadores. Objetivos que son igualmente importantes y que no podemos darnos el lujo de renunciar a ninguno de ellos mientras dependan de nosotros mismos. Aquello simplemente no sería colocolino.

Pero como dijimos, la importancia de este mes trasciende con creces lo que ocurre dentro del verde césped. El viernes pasado se inauguró el mes colocolino con la tradicional velatón afuera de la sede de Cienfuegos #41 que el síndico de entonces nos usurpó a través de un extraño “remate”. Fue el puntapié inicial a las distintas actividades que levantaremos a lo largo del país desde el Club Social y Deportivo Colo Colo, Filiales a lo largo de todo Chile, agrupaciones como Colo Colo de Todos, la Hinchada Mapuche Antifascista o La Familia, entre muchos otros socios e hinchas. Conversatorios, actividades recreativas, festejos e inauguraciones, serán parte de lo que se vendrá en este, nuestro mes colocolino.

Hoy necesitamos más que nunca esta fraternidad, este “lazo permanente de indestructible unión” que David Arellano nos dijo que debía representar siempre Colo-Colo. El mes de marzo terminó el pasado jueves con una reunión informativa del Club Social y Deportivo Colo-Colo (la octava que organiza el actual directorio), en la que se expuso sin pelos en la lengua la realidad económica del Club. Una realidad adversa, propia de un club que hoy hace esfuerzos por levantarse luego de ser arrasado con la nefasta concesión, luego por dirigencias serviles a la sociedad anónima,  también por dirigencias del pasado que ya quebraron a Colo-Colo una vez.

Una situación difícil, que obliga como tal a tomar decisiones difíciles, incomprendidas, que pueden ser dolorosas en el aquí y ahora, pensando en el futuro de largo plazo de la institución. Para quienes supimos vibrar de emoción con los triples y clavadas del básquetbol colocolino la decisión de suspender por este año el primer equipo y concentrarse en las divisiones inferiores sin duda que nos duele. Aún cuando los números indiquen indesmentiblemente que es la decisión correcta. Aún cuando racionalmente sepamos que así como una casa se construye desde los cimientos, una rama deportiva sustentable se construye desde la formación, sin atajos ni cortoplacismos.

De seguro pueden festinar con aquella decisión los defensores de la sociedad anónima, a quienes habría que recordarles que tan sólo en el año 2015 (con un equipo campeón y participando en Copa Libertadores) perdieron casi 3 millones de dólares, demostrando en lo económico aquello que ya se sabe en lo deportivo y lo institucional: podrán tener más plata, ser más poderosos, pero no lo hacen mejor en ningún aspecto. Como podrán también festinar otros tantos cuyas manos siempre dispuestas para la crítica fácil, pero que escasean sistemáticamente a la hora de aportar con trabajo y honestidad.

En estos tiempos es cuando quienes amamos al Club por sobre todas las cosas debemos estar más unidos que nunca. Y sobre todo, y especialmente en este mes de Abril, recordar la mística de nuestros fundadores. ¿Y es que acaso la creación del Club no fue un poco así? ¿Acaso la locura de un puñado de rebeldes de irse del todopoderoso Magallanes a la incierta empresa de fundar un club nuevo no fue así? ¿Una decisión difícil, dolorosa, en su momento incomprendida y hasta vilipendiada?

Quizás cuantas amistades y lazos humanos se habrán quebrantado en esa ruptura con Magallanes. Quizás cuantos cantos de sirena habrán acosado a los fundadores en los meses posteriores. Desde presiones insoportables de dirigentes oscuros, hasta tentaciones y ofertas de clubes más consolidados, sin la incertidumbre de este club aún por nacer. Si algo tenemos que agradecerles cada día de nuestras vidas a los rebeldes del ’25 es no haberse entregado al cortoplacismo, pensar en el futuro glorioso que estaba por venir, y sobre todo nunca, pero nunca, rendirse. Y mantenerse unidos en aquel lazo permanente e indestructible que Arellano nos inculcó para toda la vida.

Rebeldía frente a la adversidad. Unión entre nosotros. Esos son los valores que nos recuerda el mes de Abril a los colocolinos. Esperemos estar a la altura y honrarlos como corresponde, tanto dentro como fuera de la cancha.

GRAF/GP

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