Columna de la U: Sociedades Anónimas Deportivas ¿El único modelo?

El sistema con el que se administra al club universitario no gusta a los hinchas azules quienes piden mirar al fútbol de Alemania o Argentina.

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Columna de la U: Sociedades Anónimas Deportivas ¿El único modelo?

Por: Asociación de Hinchas Azules

Cuando en el año 2006 la Contraloría General de la República decretó la quiebra de nuestra U, lo hizo por una deuda reconocida de 1.700 millones de pesos, lo cual significa que la deuda es mucho más grande que los ingresos. Se confiscan todos los bienes, libros, papeles, documentos, etc. Se pierde todo lo conocido como Universidad de Chile y se da paso al modelo de Sociedades Anónimas Deportivas (SADP) en la U.

Actualmente, y según informes propios de Azul Azul, sólo en el año 2015 se perdieron 2.700 millones de pesos: las deudas fueron más grandes que la deuda reconocida al momento de la quiebra. Muchas son las respuestas a esas pérdidas: representantes triangulando dinero por medio de jugadores sin nivel, limpiezas de planteles, recisiones de contratos, inversiones fallidas, usted ponga la excusa que desee. La diferencia es una, la deuda recae en privados y no es una institución. Los nombres de los privados son conocidos por todos, Daniel Schapira, Carlos Heller, y otras sociedades de inversión que encubren los nombres de quienes toman las decisiones verdaderas, fuera de las sesiones de junta de accionistas. Esta junta de accionistas tiene fecha ahora, en el mes de abril.

Sería interesante que la junta pudiera hablar de fútbol, de una realidad que cada día nos golpea, más a quienes tenemos la eterna ilusión de ver a nuestro equipo en posiciones históricas que creemos merecer. Pero la realidad está muy por bajo los sueños, la U es un equipo sin intenciones, que sólo se mueve por la presión de una masa social que no dejará caer en desgracia a una institución. Hay buenos nombres de jugadores, rendimientos que invitarían a cualquiera a soñar, pero esta vez, la falta de un proyecto institucional a mediano y largo plazo, está siendo mucho más importante que la eterna danza de directores técnicos. Estas decisiones institucionales poco tienen que ver con escuchar opiniones distintas, aquí sólo se toman en cuenta las acciones de las que seas dueño.

Si las decisiones se toman por fuera, entonces ¿Qué hace la junta de accionistas de abril? Y justamente esa duda no ha podido ser resuelta al momento de escribir esta columna. Las decisiones ya fueron tomadas por Carlos Heller, se incrementará el dinero en el club por medio de un préstamo del mismo Heller a la concesionaria, lo que nos trae otro problema aún más grande ¿para qué meterle más dinero a un modelo que no funciona? Realmente es tan importante mantener a la gallina de los huevos de oro dentro de mi corral, aún cuando esta gallina es más un problema que una solución. Personalmente creo que la Junta de Accionistas es un saludo a la bandera, una formalidad que debe suceder pero que no tiene ninguna función, nadie decide nada dentro de esa reunión, pues las decisiones ya fueron tomadas anteriormente por quienes presentan mayor número de acciones. La relación entonces se torna muchísimo más fácil y fue considerada por Heller en su camino hacia ser Presidente de Azul Azul: a mayor cantidad de dinero, mayor cantidad de acciones y mayor poder de decisión.

El modelo de las SADP es para administrar una empresa, no un club de fútbol. Se priorizan los detalles del mercado y no los del deporte. El mejor ejemplo de esto es Cobresal, flamante campeón del torneo nacional, cuya dirigencia no esperaba un triunfo de esta magnitud por lo que no pudo solventar su ascenso futbolístico, ni menos su participación en torneos internacionales. Ganar un campeonato genera presión, pues no es tan importante generar un momento de triunfo sino el mantenerlo. Para la dirigencia de Cobresal, el coronarse campeón resulta más un ‘cacho’ que una oportunidad, hay que invertir, hay que gastar y los resultados no son garantizados. Si lo vemos desde el punto de vista del fútbol, es una hermosa posibilidad de que una pequeña ciudad, como El Salvador genere coyuntura futbolística, se transforme en la sorpresa del país, reciba a sus contrincantes internacionales con un equipo aceitado y que sabe a lo que juega, con una identidad minera y asociada a su comuna. Cobresal podría haber sido el Leicester latino y no lo fue porque el modelo no lo permite ni genera instancias para que suceda.

En Alemania los abonados son dueños del 50+1% del club en todos los equipos, se prioriza la cantera como modelo y no como un ideal de algunos clubes (como Wanderers, Audax Italiano, entre otros). Los dineros por conceptos de televisión se entregan de manera más equitativa y un sinfín de otros detalles muy diferentes al nuestro. Quizás la realidad alemana suene extraña para ustedes, la verdad es que ellos también pasaron por un momento de quiebre institucional, financiero y ético, la solución la entregó el Kaiser Beckenbahuer: “la quiebra puede servir para que entre todos redimensionemos el fútbol y nos adaptemos a la realidad” ¿Y por que en Chile no? La respuesta es simple, en Chile los dueños de la pelota son otros y no la querrán soltar, pues no piensan en el balón sino en el negocio.

La solución del pueblo alemán fue inmediata, los estadios se llenaron, la gente volvió al estadio, los ingresos de los clubes subieron de forma lenta pero constante, las figuras locales formaron una selección campeona del mundo, se disminuyeron o desaparecieron las deudas en los clubes y volvió la competitividad: tuvieron 5 campeones distintos en 10 años.

En Argentina los clubes han avanzado hacia la democratización de sus espacios, es posible votar para Presidente de un club, y a su vez los clubes mantienen piscinas, campos de deportes e instalaciones varias propias del club. ¿Alguno de ustedes ha intentado decir que es hincha de la U e ir a meterse a la piscina de la Universidad de Chile? Les adelanto, ahórrense el mal rato.

Este modelo que se nos fue implantado y que claramente dista mucho de ser el mejor, no nos beneficia como hinchas, como ex socios de la CORFUCH, como actuales socios fantasmas de una institución que no existe y sólo beneficia a quien tiene una cantidad de dinero para comprar acciones y tomar decisiones. Este modelo no genera competitividad, no ganamos un clásico en Pedrero hace más de 10 años, no genera nuevas figuras ya que no se apuesta por la cantera, ni hace volver a la gente a los estadios, ya que el espectáculo a presenciar dentro de la cancha es pobre, pobrísimo en las últimas temporadas.

Este modelo de Sociedades Anónimas Deportivas está obsoleto, no funciona; y es responsabilidad nuestra cambiarlo.

GRAF/DE

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