Del éxtasis a la agonía: Crónica de una tarde de nervios y desolación en Rancagua

De la ilusión de bajar la segunda estrella al descalabro que significó el gol de Fuenzalida para la UC. Así se vivió en Rancagua una jornada para el olvido-

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Rodrigo Realpe V. – enviado especial a Rancagua

Eran las 13:00 horas y las puertas de El Teniente se abrían para los hinchas de de un O’Higgins que entraba a enfrentar a la Universidad de Concepción con la primerísima opción de conquistar el Torneo de Clausura y así bajar la segunda estrella de los celestes en su historia.

A una hora del encuentro ante los penquistas el ambiente era el de los mejores: bombo, cantos, aplausos y el infaltable “Ra, ra…O’Higgins de Rancagua”, decoraban un escenario que a todas luces empujaba a los celestes a no fallar ante su gente.

Una vez iniciado el partido, el nerviosismo se empezó a apoderar de los hinchas locales. El penal a Colo Colo y el posterior yerro de Esteban Paredes sacaron tibios aplausos en un estadio El Teniente que sufría con la fricción que celestes y penquistas sacaban en la cancha rancagüina.

Pero la tranquilidad duró poco. Renato González sacó un zapatazo que pegó fuerte en la hinchada celeste, y aumentaba el nerviosismo, y más aún con el gol de Martín Tonso para Colo Colo, que metía a los albos de nuevo en la pelea por el título y obligaba a una definición con O’Higgins. “El martes en el Nacional”, se comentaba en la tribunal mientras la mayoría no se despegaba de sus audífonos, atentos a los resultados en Santiago.

A esa altura la Universidad Católica, presa de sus fantasmas desaparecía de la lucha por el cetro tras el gol de Diego Vallejos para Audax Italiano en un primer tiempo donde los cruzados ofrecieron poco.

En el segundo tiempo la historia entregó condimentos dignos de un suspenso no apto para cardíacos.

Un golazo desde mitad de cancha de Fernando Manríquez caló aún más hondo en las huestes rancagüinas, que veían con desesperación cómo los minutos pasaban y la definición obligaba a jugar un partido más ante el Cacique. El descuento de Braulio Leal encendió los corazones rancagüinos y les devolvió el alma al cuerpo: ahora un gol les bastaba para coronarse campeón.

A los pocos minutos la UC empataba y volvía a meterse en la lucha, pero la ilusión de campeón retornó a las almas celestes cuando Yerko Muñoz empataba para Wanderers en el Monumental. Bastante se demoraron los hinchas de O’Higgins para darse cuenta que la calculadora les alcanzaba.

Sin embargo todo se desmoronó a los pocos minutos cuando José Pedro Fuenzalida anotó el 2-1 para los cruzados ante Audax. Los minutos transcurrieron rápidos en El Teniente y O’Higgins cayó preso de un nerviosismo del que no pudo escapar y del que le privó ver la luz al final del túnel.

GRAF/DE

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