Columna de la U: Lo inevitable

La crisis financiera en el fútbol pone en duda el sistema de sociedades anónimas para los fanáticos azules quienes proponen una nueva forma de administración.

Por

Andy Zepeda Valdés

Presidente Asociación Hinchas Azules

Hasta hace no mucho, el problema subyacente a las sociedades anónimas en el fútbol, es decir: la imposibilidad de participar democráticamente de los hinchas en los clubes y las concentraciones de poder al interior de los mismos, estaban muy lejos de ser tema de debate. En lo que toca a Universidad de Chile, cuando nació la Asamblea de Hinchas Azules, éramos pocos los que hablábamos de eso y muchos menos los que intentábamos hacer algo al respecto. El panorama era por momentos muy desesperanzador.

Pasados ya casi tres años de eso (y más de una década de la aprobación de dicha ley) el panorama es, por lo menos, algo más auspicioso. Gracias al trabajo que han hecho algunas organizaciones de hinchas de varios equipos y merced de las deficiencias propias del sistema de administración de los clubes (las S.A.), hoy no es para nada raro leer aquí y allá, en medios digitales y escritos notas, sobre la crisis del sistema. No es extraño escuchar a periodistas cuestionando el modelo. Es cada vez más común escuchar y leer a hinchas enarbolar justas críticas contra ese mismo modelo que, digámoslo con todas sus letras, nos robó el fútbol. Y lo más importante: cada vez son más los hinchas y otros actores que demandan cambios.

El día 2 de mayo recién pasado, parlamentarios de diversos partidos presentaron una propuesta de modificación a la ley 20.019 que trabajaron en conjunto con miembros del movimiento Colo Colo de Todos. El proyecto en sí tiene elementos que, desde nuestra perspectiva como organización, requieren revisión. Pero al margen de eso, qué valorable es que exista al fin conciencia respecto de la necesidad de cambiar las cosas al punto de que ya haya sectores dispuestos a cambiar una ley que resultó ser nefasta. Era inevitable.

Ahora bien, ¿Qué tanto se debe cambiar? ¿Son las medidas propuestas suficientes? ¿Cambiarán dichas medidas la realidad del fútbol chileno, esa que habla de la supresión de la democracia inherente a los clubes y de las concentraciones de poder? ¿Se debe cambiar el modelo o se debe perfeccionar? Todo eso será parte del debate. Son todas preguntas justas y de no fácil respuesta.

Pero lo importante es, me parece, que al fin estamos todos haciéndonos esas preguntas. Al fin asumimos que el maldito modelo, así como está, no da para más y que hay que hacerle cambios. Quizá hoy parece evidente para la mayoría, pero créanme cuando digo que hace dos o tres años no lo era.

Mirándolo todo de manera prospectiva, parece ser que los cambios son inevitables. ¿Y cómo no? Si la crisis es evidente y ya es un lugar común que algo debe hacerse al respecto. Clubes desafiliados y descendidos por no pagos (Deportes Concepción y Deportes Ovalle respectivamente), otros al borde del colapso y de la inviabilidad absoluta, pérdidas millonarias salvables solo a través de auto-préstamos, etc. El escenario actual obliga a todos los interesados (que debieran, de hecho, ser todos los involucrados en esta actividad llamada fútbol) a levantar la mano y decir “presente”. La maquinita de hacer leyes ya echó a andar y de todos los actores involucrados dependerá el obtener por resultado una nueva ley que brinde a los hinchas el mejor conjunto de herramientas para poder llevar a los clubes de manera responsable y empoderada a donde deben estar.

Desde este lugar que me toca ocupar en la Asociación Hinchas Azules, me es imposible augurar cuánto durará y qué resultados arrojará el proceso reformista a cuyas puertas nos encontramos. Solo puedo asegurar que los hinchas de Universidad de Chile, de una u otra forma, seremos parte de él y que buscaremos siempre que los cambios propendan a restituir el rol social que los clubes deben tener. Todo esto mediante la participación mayoritaria y vinculante de sus hinchas. Buscamos que los clubes de fútbol chilenos puedan ser un aporte al desarrollo social y humano del país, una ley que no permita aquello simplemente no nos sirve y haremos todo cuanto podamos para superarla.

El proyecto de ley presentado en la Cámara de Diputados es sin duda valorable, y un gran avance si consideramos cómo estaba la situación hace tan sólo un par de años, la que mencionaba al principio. Pero creemos que tiene aspectos que deben necesariamente mejorarse y por ello presentaremos las propuestas que hagan falta para lograr un cambio real y justo para todos los hinchas, uno que respete las particularidades y la historia de cada Club, como la de la U que, a diferencia de varios clubes, surge al alero de una institución pública que creemos debe tener también voz e incidencia real y preponderante.

El camino desde aquí hasta que los clubes vuelvan a manos de sus hinchas seguramente será largo, con muchos quiebres y obstáculos, pero ya estamos en él. Sólo queda dar los pasos correctos. La infame ley de Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales tal y como la conocemos tiene sus días contados. Viene la era de los hinchas. Es inevitable.

GRAF/DE

 

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