Columna de la U: Lo damos vuelta

Los hinchas azules apuntan que ya es tiempo de organizarse en contra de las sociedades anónimas en el fútbol chileno.

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Por Cesar Vallejos Colaborador Asamblea de Hinchas Azules Pareciera que este circo del fútbol de mercado llegó para quedarse, pese a que en este país tercermundista se cae a pedazos. Y es que cuando la enfermedad capitalista golpea la puerta de la sociedad, se le abre la puerta y ésta entra hasta la cocina. Mi padre diciéndome “es muy romántico pensar en el modelo de club antiguo”. “Es muy utópico pensar que volveremos a ser clubes, si en el mundo entero el fútbol es un negocio”. Y yo que le reclamo que sí se puede, que el gran problema está en que llegaron dirigentes que ven a nuestros clubes como un nicho de negocio o un puesto de poder, en vez de defender los colores que “prometen” amar. Prefiero a dirigentes con menor experticia económica, en vez de estos dirigentes que se pasean campantes, con los bolsillos llenos, burlándose del hincha, burlándose de la “justicia”, generando truculentos negocios para sustentar el demencial modelo de flujo capitalista. Le digo que prefiero a los jugadores que ganaban un sueldo que les permitía vivir bien, pero que les hacía mantener los pies en la tierra, y además defender la camiseta por sobre sus intereses económicos. ¿Tanta enajenación permitimos? Cuando llegaron las sociedades anónimas al fútbol chileno, muchos aplaudieron la medida. Vi a pocos hinchas patalear por la llegada de estos buitres a los clubes de nuestros amores. Y es que a muchos los tienen mareados con el mito de que una sociedad anónima es eficiente (principalmente la prensa y el gobierno), que paga los sueldos al día, que mantiene los números azules y que proyecta a los clubes al infinito y más allá. ¿En qué momento nos creímos esa falacia?. En el fútbol chileno ha quedado comprobado que esta noción era parte de la mitología capitalista. ¿Qué tipo de resistencia ha hecho el hincha a este modelo?. ¿Qué rechazo generalizado tuvieron las sociedades anónimas cuando se instalaron en el fútbol?. Basta con ver los casos de los clubes más populares de Chile, que opacaron cualquier crítica con buenos resultados futbolísticos, pero que hoy por hoy tienen sumidos a los clubes en una falta de identidad impresionante, con bajísimo trabajo en las canteras, con jugadores que se les paga sueldos exorbitantes, con bajas asistencias a los estadios, con la transmisión televisiva acaparada por un sólo canal que sólo pueden ver quienes pagan, con los centros de entrenamiento privados para el hincha común, con una terrible represión pocilial en los estadios, con decisiones económicas tomadas los bunkers dirigenciales y con una sensación generalizada de que el campeonato chileno es de un bajísimo nivel deportivo. Ciertamente se han burlado del hincha en la cara: el especulador de Heller prometiendo un estadio; Piñera poniéndose la camiseta de un equipo del cual no es hincha; las entradas más caras del continente; Jadue prometiendo probidad y llenándose los bolsillos; las camisetas de los equipos y la selección costando un dineral; Deportes Concepción desafiliado; Cobreloa en Primera B; jugadores con sueldos millonarios y jugando a nada; los estadios con bajísima asistencia de público; y ahora Salah formando parte de la corrupción Jadue-FIFA (noticia en desarrollo). Pareciera que “la paciencia” del hincha es parte de nuestra cultura. Aceptar tácitamente que se burlen en nuestras caras y no hacer nada por ello. Y no sólo le pasa al hincha, sino que le pasa a la sociedad entera frente al vil empresariado. Y pese a que el modelo mundial apunta al capitalismo como la panacea, es en Chile donde tenemos la oportunidad de desmitificar tal postulado. Estamos en el escenario perfecto para empujar la crisis dirigencial hacia el fin del modelo y proponer modelos de administración de los clubes que se asemejen a los modelos de antaño, o que al menos generen un híbdrido, en donde el hincha tenga incidencia en la toma de decisiones, en las perspectivas económicas de los clubes, pero por sobre todo en qué tipo de clubes queremos, y cuál es la misión de los mismos en la sociedad chilena. Cuando el hincha dejó de aportar en la perspectiva de los clubes, los capitalistas vieron la cancha vacía para meternos un golazo. Llegó la hora de rebelarse, llegó la hora de organizarse: LO DAMOS VUELTA GRAF/DE

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