Columna de la UC: El fracaso de un modelo

"La crisis del fútbol chileno es insostenible y debemos ser capaces de levantar alternativas que vuelvan a poner al deporte y los hinchas en el centro".

Por

Francisco Sainz – @elpanchosainzColectivo Alta La Frente UC – Medio Partidario Frecuencia Cruzada Twitter: @FrecCruzadaFacebook.com/FrecuenciaCruzadaSoundcloud.com/FrecuenciaCruzadaIssuu.com/FrecuenciaCruzada Es innegable que existe una crisis en el fútbol chileno tras la escandalosa gestión de Sergio Jadue en la ANFP y las constantes pérdidas millonarias de las Sociedades Anónimas que controlan el fútbol chileno. Si a eso le sumamos el bajo nivel del campeonato nacional, los constantes fracasos de los equipos que nos representan en copas internacionales y el casi inexistente recambio generacional para la selección chilena; entonces podemos configurar un cuadro preocupante para los amantes del deporte rey. Lamentablemente la mayoría de los medios de comunicación informan vagamente sobre estos hechos, con escasa profundidad y apuntando más a los escándalos que a la reflexión y búsqueda de soluciones. Ayudado por los jugadores profesionales, el periodismo deportivo no se aleja de las lógicas de la prensa rosa muchas veces: hoy algunos hacen más noticia por las fotos que publican en redes sociales o el estado etílico en el que se encontraban en el momento en que chocar su auto del último año. Paradójicamente en el fútbol los flashes son más noticias que la pelota. Pero las líneas editoriales de los medios de comunicación no siempre fueron así. Cuando el fútbol chileno se vio (y se ve) empañado por hechos de violencia en los estadios o por la crisis financieras de los clubes en los primeros años de los 2000, el periodismo deportivo estuvo ahí contándonos en detalle qué pasó y qué se podía hacer para evitar tristes situaciones como clubes en quiebra y sueldos impagos. Mágicamente las autoridades nacionales del deporte sacaron el habla, existían expertos y nuevos interesados “altruistas” en ayudar al fútbol chileno. Sociedades Anónimas fueron las palabras que más escuchamos por aquellos días. Paradójicamente hoy, en una crisis de similares características, las autoridades y los dirigentes del fútbol chileno guardan silencio, los expertos en la materia parecen no existir y las propuestas escasean. La noticia es el escándalo, el robo, el exceso; pero de soluciones nada. Pareciera ser que la desafiliación de Deportes Concepción no existió, que el descenso de Ovalle no importa, que el ascenso de Deportes Valdivia dependa del pago de una millonaria cifra es normal. Más allá de los increíbles montos robados por Jadue y compañía, pareciera ser que todo anda bien para las autoridades deportivas, total somos campeones de américa nos repiten. Nadie quiere decir que la crisis actual del balompié chileno es de carácter estructural y son responsables quienes impulsaron y defienden hasta hoy el modelo del fútbol negocio. Hoy aquellos siguen siendo presidentes, directores o accionistas de clubes (¡en más de uno en algunos casos!), e incluso presiden la ANFP. No olvidemos que Arturo Salah impulsó la ley de Sociedades Anónimas Deportivas cuando era subsecretario de Chiledeportes y luego fue presidente de Blanco y Negro SA. Por eso fue unánime que llegara al sillón de la Asociación, para resguardar el modelo de negocios tan rentable. Pero no se trata de manzanas podridas señores, de excesos desregulados o mafiosos sin ética empresarial; esta es la verdadera cara del fútbol negocio. Lamentablemente la última “solución” a la anterior crisis del fútbol chileno, las Sociedades Anónimas y las lógicas mercantiles, le quitó el espacio de expresión y organización a las y los hinchas del fútbol. Hoy somos clientes y no hinchas, accionistas y no socios. Si no le gustan como están las cosas no compre acciones nos dicen los paladines del libre mercado. Pero por algo nos quitaron los espacios de construcción colectiva de nuestros clubes y del fútbol chileno, para evitar que en situaciones como la actual sean las mayorías las que democrática y soberanamente decidan el provenir del fútbol. El fútbol es posible también gracias a los hinchas, pero ellos responden privatizando las ganancias y socializando las pérdidas. Ante tal escenario las y los hinchas hemos tenido casi que empezar de cero a reconstruir los espacios colectivos y democráticos de los cuales vamos a reconstruir nuestros clubes y todo el fútbol nacional. Cada día se van levantando más movimientos y asambleas de hinchas con el propósito de recuperar lo que nos arrebataron bajo promesas que no se cumplieron. Son intentos tímidos, humildes y sin auspicios ni propaganda de ningún tipo; pero llenos de ilusión y esperanza. Ante la falta de dinero son los mismos hinchas los que autogestionan sus recursos, y ante el silencio de los grandes medios de comunicación es más frecuente ver nacer a medios de comunicación de y para los hinchas que resisten gracias a internet. Pero no podemos quedarnos solamente en esto. El camino para construir un nuevo fútbol, acorde a las exigencias de los nuevos tiempos y de una ciudadanía que exige mayor democracia, será largo y dificultoso. Nuestras pretensiones van en directa contradicción con quienes han hecho de nuestra pasión un lucrativo negocio, y como tal están dispuestos a todo para defender sus intereses. Pero el escenario actual configura una oportunidad que no podemos dejar pasar. La crisis del fútbol chileno es insostenible y debemos ser capaces de levantar alternativas que vuelvan a poner al deporte y los hinchas en el centro, en desmedro del dinero y la farándula. Aquello supone fortalecer y multiplicar las experiencias actuales (aquellas que resisten al fútbol negocio y sus -anti-valores desde las poblaciones, barrios, regiones y los más recónditos lugares de nuestro país) como también disputar las reglas que rigen al fútbol chileno. Cambiar la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales (Ley 20.019) debe ser el primer paso. Esta Ley favorece y fomenta que el balompié nacional sea un producto más, olvidando su importancia y rol social en nuestro país, por lo que reemplazarla por otro marco legal es una tarea de todas y todos. Esto significará movilización social junto a elaboración de propuestas concretas que puedan convertirse en una nueva ley que ponga reglas democráticas para nuestro deporte rey, fuera del marco del fútbol negocio. Para esto la unidad será indispensable, ya que necesitamos de todas nuestras capacidades y habilidades para presentar alternativas diferentes a lo impuesto actualmente. Una vez más el jugador número 12 es imprescindible. GRAF/PS

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo