Columna de la U: Vencedores vencidos

Los párrafos azules hablan de la identidad perdida que tienen los nuevos jugadores de la U, en contraste con los inolvidables Leonel Sánchez, Carlos Campos, entre otros.

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Por Sebastián Díaz Pinto
Secretario Asociación Hinchas Azules

De las tantas aristas que componen la Asociación Hinchas Azules, una de ellas es la que busca la (re)construcción de identidad y memoria, de la mano de generar espacios en donde confluyan los diversos actores que fueron arte y parte en la historia de la U.

Todas y todos los hinchas azules nos sabemos camaradas y, por lo mismo, celebramos el cumpleaños número 89 de la U con una Cena aniversario, en donde la emoción y la camaradería fueron protagonistas.Así también, reafirmamos que la defensa de nuestra identidad está en querer un club con sentido social y comunitario. Queremos volver a ser un club.

Queremos a la Universidad de Chile –en tanto casa de estudios y ramas deportivas– volviendo a tener un rol activo dentro del deporte chileno. Ese es nuestro horizonte y un hito importante dentro de ese recorrido, y lo marcó la realización del foro “Memorias de un Club Universitario”.

La leyenda dice: “Centro de Leonel, gol de Campos”. Leer y escuchar esta frase rememora y al mismo tiempo emociona. En ella se resume buena parte de la historia grande de Universidad de Chile. Hace no mucho, tuve la suerte que cualquier hincha de la U ya se quisiera, compartir con dos de los más grandes jugadores que hayan vestido nuestra camiseta. Carlos Campos fue el invitado de honor de la Cena aniversario y Leonel Sánchez hizo lo propio en nuestro foro.

Hoy, el fútbol negocio y sus dinámicas asumen al jugador principalmente como un bien transable. La idolatría de éste se entiende por quien vende más camisetas y más publicidad hace, y no por quien, por ejemplo, hace toda su carrera vistiendo la misma camiseta. La incidencia del fútbol y de sus protagonistas en la sociedad se malentiende. La importancia de la caprichosa es tal, que, por ejemplo, cuando juega la Selección chilena, los niveles de contaminación atmosférica en Santiago aumentan.

Un ejemplo que se contrasta con una realidad que vincula cada vez más al desarrollo de la actividad con el mero entretenimiento. Resulta inusual –salvo excepciones–(pienso en Jean Beausejour Coliqueo) encontrarse con un jugador con argumentos claros a la hora de expresar pareceres entanto política y contingencia. Obnubilados por el ego y la fama, algunos dirán que solo se preocupan de lo suyo, que solo la pelotita importa. Lamentable. Es claro que las sociedades anónimas han contribuido conla des-politización del fútbol, por un lado, destruyendo el tejidode los Clubes sociales y deportivos y por otro, alejando al futbolista de su rol social y político.

¿Por qué Leonel Sánchez? ¿Por qué Carlos Campos? Los rememoro aquí porque ellos son la representación fiel de un modelo, de un proyecto formativo integral, que, más allá de lo futbolístico, fue obra de todo un híbrido de profesionales trabajando por un objetivo en común que tuvo como resultado al “Ballet Azul”, el mejor equipo de la historia del fútbol chileno sin discusión.

El Ballet no formó jugadores de fútbol, sino que formó, ante todo, personas para jugar al fútbol. Leonel Sánchez y Carlos Campos son historia pura, admirados por varias generaciones de hinchas, tanto de la “U” como de otros equipos. Y, aun así, se muestran humildes y cercanos, dispuestos a compartir la camaradería de ser jugadores-hinchas, conscientes de su estampa, se alejan del ego y de la noción de “ídolo” que ha producido el mercado del fútbol.

A las sociedades anónimas les basta tener con tener practicantes de un deporte a su servicio y sin ninguna vinculación con la comunidad, les bastan futbolistas antes que personas. Por lo mismo, complica el hecho de que los jugadores del plantel profesional de Universidad de Chile tengan prohibido participar de actividades sociales representando al Club.

Complica el tratamiento de los jugadores que han dejado huella en el Club, hay algo que se llama “trayectoria” y se está dejando de lado. Hace poco supimos de la creación de la Corporación de ex jugadores “Más Allá Del Horizonte” que en el papel tendría injerencia en las decisiones de Azul Azul. Esperemos a ver sí será así dentro de un espacio de participación que se avizora como no vinculante (el denominado “Consejo Azul”). Si me preguntan a mí, me permito decir que prefiero esperar a por jugadores conscientes de su rol en la sociedad. Si ya fueron capaces de vencer a su propia realidad, espero también, a que no sigan siendo vencidos por el fútbol mercado y sus lógicas. No queremos más vencedores vencidos.

GRAF/DE

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