Columna de la U: Hacia el once ideal

"El equipo necesita bañarse de compromiso, sudar agresividad, arriesgar buscando el desequilibrio, morder el juego rival, y concentrarse en cada minuto"

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Daniel Albornoz/ Vicepresidente Asamblea de Hinchas Azules

Esta intertemporada de invierno 2016 nos ha dado el placer de recorrer el país de norte a sur, observando las nuevas apuestas del experimento Beccacece. Luego de un par de lances con cuadros de la B, el sábado recién pasado la U visitó al recién ascendido Deporte Temuco.

Da gusto llegar a un estadio remodelado que es efectivamente ocupado por su ciudad. A diferencia de La Serena y Coquimbo, los del Ñielol llevaron unas seis mil personas, equiparando fuerzas con la bullanguera que llegó desde todos los rincones del país a este compromiso. El fútbol se encontró una vez más con la fiesta popular en las gradas.

La cancha con mejor drenaje del mundo estaba algo pesada y resbaladiza, pero asomaba rebosante de vida y muy pareja, recordándonos que el pasto sintético nunca será igual al real. Punto aparte es la contaminación, el humo de las estufas obligó a jugar esta Noche Albiverde a media tarde, y aun así las gargantas sufrían el doble al cantar, sin mencionar lo desagradable que habría de resultar para los jugadores mismos.

¿Y qué vimos en la cancha? Avances, sí, algunos. El equipo muestra un planteamiento bien dibujado, un orden interesante y muy similar al de la selección chilena. Por otra parte, se ha ganado en movimientos coordinados, y se busca de nuevo avanzar por las bandas.

Sin embargo, el equipo cometió innumerables errores: balones perdidos a la salida, pases imprecisos, vacilaciones y marcas débiles que pudieron costarnos varios goles más que el único tanto recibido, si no fuera por la impericia de Matías Donoso y de la ubicuidad de un timorato Espinoza.

En el área, nuestro arquero tapó pero no impuso su dominio, fueron varios los balones que cruzaron el área chica sin ser atrapados por los guantes azules. La defensa deja enormes dudas: los nuevos centrales, Contreras y Vilches, muestran tantos aciertos como insuficiencias. Contreras sale sistemáticamente de espaldas al balón, y Vilches erra mucho con el balón en sus pies. Mientras Guillermo Díaz, lateral izquierdo de regreso de San Luis, ha dado una buena muestra de despliegue, pero su lado fue el que más fue vulnerado por el ataque local.

Carmona ha tenido el rol que cumplía Marcelo Díaz en la era Sampaoli. No ha rendido a cabalidad, por mucho que tiene características adecuadas para el puesto. La mayor dificultad en la salida es no arriesgar nunca un pase sin caer en la intrascendencia, y ese equilibrio no está del todo a punto. Complementaron el mediocampo titular los volantes mixtos Schultz y Lorenzetti. Un nuevo valor que promete y muestra buen trajín, y el eterno Duende Azul que busca abrir espacios por el sector izquierdo.

Arriba, Maturana ha tenido una nueva chance jugando por derecha, aunque sigue fiel a su estilo. Es capaz de deslumbrar con talento, llevándose defensas y metiendo buenos pases, pero sigue siendo un jugador poco consistente, lagunero. Por el otro lado corrió Juan Leiva, otro de los recién llegados que viene con sangre leonina. Del centro del uno y la arremetida del otro salió el bello gol azul que nos dio el empate. Mora, luchador, aún no está al nivel de un centrodelantero de equipo grande, de esos que tienen colgados de sus hombros a los centrales rivales, y aun así se las arregla para desequilibrar.

En el segundo tiempo ingresaron Yerko Leiva, volante mixto de la cantera y que ha sido tal vez el mejor exponente de esta pretemporada, Iván Rosas, puntero, Bryan Taiva, delantero, y Rodrigo Ureña, volante. Sin embargo, lo que más se espera es el debut de Fernández, el regreso de los seleccionados Herrera y Jara, y la recuperación de Monzón. Con esto el equipo debiera consolidarse, aunque caben todavía un par de refuerzos.

Cabe decir que el mayor problema que identifico desde la galería, no es físico ni técnico, sino táctico y mental. El equipo necesita bañarse de compromiso, sudar agresividad, arriesgar buscando el desequilibrio, morder el juego rival, y concentrarse en cada minuto. La hinchada, ustedes lo saben, exige esfuerzo e intensidad, y creo que es ahí donde más falta trabajo.

Por mientras iremos avanzando hacia un once titular que tiene que estar aceitado para el debut en el campeonato en escasas tres semanas. Y a Temuco, volveremos en diciembre cuando las chimeneas dejen ver el azul del cielo sobre los pastos araucanos.

GRAF/GL

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