Columna de la U: Ausencia de proyecto

Una crítica al trabajo deportivo que ha implementado Azul Azul de la mano del técnico Sebastián Beccacece a través de su plan de entrenamiento.

Por

César Vallejos Leal – Colaborador Asamblea de Hinchas Azules

Insistir en la ausencia de proyecto deportivo en la U es ser majadero, pero es claramente parte del análisis. No es posible que luego de la salida de Jorge Sampaoli, el plantel profesional no encuentre un estilo de juego consolidado en el tiempo, que haya traído técnicos de manera bastante improvisada y además; gaste y gaste dinero en opciones que no han traído réditos ni deportivos, ni económicos.

La incorporación del actual técnico, con toda la polémica por su contrato con la ANFP, y con una expectativa sobrevalorada por los medios y por la misma dirigencia, han traído como consecuencia el desánimo de todos con respecto a este proceso. Y es que Beccacece ha logrado el tercer peor rendimiento de un DT de en la trinchera azul: 19 partidos oficiales, con 3 victorias, 8 empates y 8 derrotas.

¿Merece el hincha observar este panorama?.¿Merece la historia de la U ver correr tanto dinero y tan pocos logros deportivos?. En antaño hubo inversiones de dinero en jugadores específicos, pero de manera pragmática o con mejor visión del fútbol. Incluso se optó por jugadores y técnicos de la cantera, que dieron mucho por la camiseta, y si no hubo resultados en su momento, al menos vimos al plantel poniendo sangre y sudor en la cancha, cosa que la fanaticada azul siempre agradecerá.

Beccacece cortó a los uruguayos (Mathías) Corujo y Guzmán Pereira (acaso de los pocos que la mojaban en el plantel anterior), sacó a Renato González (declarado hincha azul), no quiso a históricos como Manuel Iturra y Felipe Seymour para volver a vestir la azul, y trajo a Beausejour, jugador seleccionado y bicampeón de América, a la Gata Fernández y a 9 jugadores más, armando un plantel completo y reforzando de manera inesperada al plantel que tenía en el campeonato anterior. Esa inversión de dinero, con autopréstamos de Heller incluídos, no se había visto en la U. Es por ello que es inentendible que habiendo armado un plantel a su gusto, Beccacece no sea capaz de dar respuesta con un planteamiento eficiente en cancha.

La defensa de la U está claramente mal trabajada. Contra Antofagasta, teníamos 8 jugadores en campo propio y nuevamente, al igual que contra Wanderers, nos definieron con un jugador desmarcado en el área. A la U pareciese ser fácil marcarle goles, y muy fácil anularle la opción de concretarlos en arco rival.

Las subidas por las bandas terminan en centros inútiles, que no aportan nada al juego, teniendo a (Felipe) Mora como un solitario delantero al que se le generan bajísimas pelotas con ventaja. La incorporación “forzada” de Lorenzetti, casi como volante de contención, claramente hace que el jugador pierda capacidad operativa en el campo de juego. El despliegue de Gastón Fernández es errante, sobre todo con rivales que plantean líneas reforzadas en defensa. Y este modo de jugar también lo fue con el plantel anterior. A las claras, entonces, el problema viene desde la banca y no desde los jugadores que siguen pasando por la cancha.

Para colmo del técnico y de la dirigencia, el destacado del plantel en estos momentos es, precisamente, un canterano. Miren qué paradoja. ¿Tiene la U más canteranos con talento y sangre?. ¿Ha buscado esta dirigencia a jugadores identificados con la camiseta?.

No puede ser posible que un técnico no dé con una formación titular o con un esquema definitivo en cancha. Algunos plantearán que tiene jugadores nuevos y que aún falta ajustar la máquina, pero hay técnicos que plantean que “el esquema está por sobre los jugadores”, es decir que cada jugador que llegue, debería representar el planteamiento en la cancha y ejecutar movimientos y jugadas acorde a esa noción del técnico.

Las oportunidades se acabaron y al parecer no todos están dispuestos a bancarse un nuevo semestre con una U indolente y poco asertiva.

¿Qué debe suceder?. A esta altura no parece existir mejor cura que la deserción de Beccacece y la búsqueda un técnico de experiencia internacional o con experiencia a nivel local y que logre una identidad de juego. La improvisación desde la dirigencia ha traído nefastos resultados (salvo por lo logrado por Martín Lasarte), por lo que ahora deben dar en el clavo con el próximo técnico. Falta preguntarse qué queremos del plantel, hacia dónde se apunta y con qué director técnico se podría lograr. La respuesta no necesariamente pasa por la billetera, sino por visión de fútbol, señores.

GRAF/DE

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