Columna de la UC: Minuto 43

"La celebración desatada después del 0-3 con el que se consolidaba la goleada sobre la U tuvo mucho de catarsis".

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Por Pablo Sánchez – @pablomscMedio partidario Frecuencia Cruzada Twitter: @FrecCruzadaFacebook.com/FrecuenciaCruzadaSoundcloud.com/FrecuenciaCruzadaIssuu.com/FrecuenciaCruzada Cuando Nicolás Castillo remató el penal hacia el costado izquierdo del arco norte del Estadio Nacional y su disparo encontró el fondo de la malla, sentí un desahogo. Más allá de que el gol del Nico fuera la guinda de la torta de un primer tiempo jugado a gran nivel por Universidad Católica, la celebración desatada después del 0-3 con el que se consolidaba la goleada sobre la U tuvo mucho de catarsis. La semana había sido muy dura para quienes tenemos la suerte de ser hinchas de la UC. La derrota sufrida ante Wanderers, la polémica en torno a la supuesta marginación de Jaime Carreño, Christian Bravo y Carlos Lobos, sumado al delicado momento por el que pasa la dirección técnica de Mario Salas, ponían de antemano una pista muy pesada para afrontar la versión 183 del clásico con más historia del fútbol chileno. Autocrítica para nosotros, los hinchas, también: contribuimos, innecesariamente, a intoxicar más el ambiente en la semana más importante del semestre a través de rumores e intervenciones desafortunadas vía redes sociales (incluso un falso “tweet”). El paoyo de los hinchas en el Sheraton (Photosport). Pese a todo lo anterior, la gente de Católica quiso acompañar a su equipo en la previa del Clásico Universitario. La convocatoria era en metro Manuel Montt y la idea era caminar desde ahí hasta el Hotel Sheraton, donde concentraba el equipo, en un ambiente ante todo pacífico y familiar. Es así como podían verse hijos, padres, abuelos, entre otros, caminando en caravana junto a la Banda del Mumo por la vereda norte de Avenida Providencia, como tantas otras veces se hizo en otras calles de Santiago. Sin embargo, cuando la columna de gente llegó a la calle La Concepción, todo cambió de color: un carro lanza aguas, un “zorrillo” y un bus de Fuerzas Especiales de Carabineros esperaban en silencio y, sin previo aviso ni razón aparente, comenzaron a reprimir a quienes pacíficamente marchaban con banderas azules y blancas. Así, prematuramente, se interrumpía a la fuerza el “banderazo” y el descontrol fue total. La gente empezó a correr por las calles de Providencia y, naturalmente, a reaccionar ante el actuar destemplado de la fuerza policial: los basureros municipales fueron repartidos por las calles para evitar el avance de los vehículos encargados de reprimir a la gente. Reacción lógica ante un actuar estúpido. Sin embargo, los hinchas fueron capaces de llegar al hotel y por escasos minutos alentar al equipo. Quiero pensar que la dirigencia de Cruzados SADP se encargará de pedir las explicaciones pertinentes ante estos hechos absolutamente repudiables: es un deber mínimo para con su gente. De esta forma terminaba una amarga semana y comenzaba la vigilia eterna para enfrentar a los de azul. La represión del banderazo cruzado (Photosport). Sábado 27 de agosto, 12:43 PM. El Nico toma carrera para cerrar un partido que ya es una fiesta gracias al autogol de Gonzalo Jara y al golazo del Enano Buonanotte. Llamativo lo de Jara, muchacho de experiencia que en quince minutos escupió y golpeó al Enano, para luego quedar botado y lesionado en el piso en el gol del argentino. Digno capitán de su equipo, en contraste al incombustible y eterno Cristián Álvarez. Y así, mientras el Nico toma carrera hasta la medialuna y empieza a correr al balón, yo solo pienso en las mentiras que publicó La Tercera, en aquellos que quisieron en una semana botar todo el proceso a la basura, en el cruzado en silla de ruedas que en el banderazo fue derribado por Carabineros. El balón entra, el “Nico” celebra, nosotros nos desahogamos y el partido se acaba. Minuto 43 y la alegría de nuevo es Cruzada. Minuto 43 y el 3-0 de la UC ante la U en el Nacional (Photosport). GRAF/PS

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