Columna de la U: Que se paren los azules

La hinchada de la U está madurando en su organización, y eso es alentador. La invitación a todos los azules es a sumarse desde el espacio que resulte propio a cada uno.

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Por Daniel Albornoz – Vicepresidente Asociación de Hinchas Azules Este sábado 3 de septiembre ocurrió un hito muy importante en la octava región. Por primera vez en muchos años, los distintos grupos de hinchas azules de la región completa, toda la barra de Los de Abajo del Bío-Bío, se dieron cita en la capital para vivir una jornada de fútbol y comunidad. El campeonato pro-fondos para el recibimiento al equipo en la Supercopa a disputarse en el Ester Roa este 15 de septiembre, fue el resultado de un proceso de maduración de la barra a nivel regional, lo que implica reconocer que las históricas rencillas internas deben quedar a un costado cuando se trata del bien mayor, que es, por supuesto, la U. Así, se compartió en la cancha, con fútbol, cánticos y colorido. La serigrafía en poleras de la Brigada Tinta Bullanguera y la línea del tiempo, el lienzo que relata la historia institucional del Club, también animaron la jornada. Estos últimos son el aporte que llegó desde la Asociación con su proyecto social “La U es su gente”, cuyo objetivo de resignificar la mirada de los hinchas hacia la U. Esta etapa de re-organización se ha dado también en otros sectores del país. En Santiago hemos observado el esfuerzo de la barra por constituirse como un espacio participativo y abierto. Por ese sendero se hanintegrado paulatinamente muchos sectores de nuestra metrópolis a una red articulada que está logrando grandes cosas. Prueba de ello es el espectacular y conmovedor recibimiento que tuvo el once titular para el clásico universitario del pasado 27 de agosto. La galería sur del Nacional exhibió tres banderas gigantes, una de las cuales fue estrenada en esa salida, con el nuevo logo de Los de Abajo: un Chuncho con banderas y bombos. Además, hubo una cascada de rollos de papel, humo de coloresazul y rojo, y un estadio Nacional lleno que nos llevó a revivir la potencia de Los de Abajo de los ’90. Otra muestra de este fortalecimiento organizativo es la búsqueda institucional de la barra, que está constituyéndose como persona jurídica sin fines de lucro, y está llevando a cabo la recuperación del uso de su nombre, “Los de Abajo”, inscrito ilegítimamente por la concesionaria Azul Azul en el registro de marcas comerciales. Estas muestras de una nueva orgánica también encuentran su desarrollo en formas de trabajo horizontales, en la importancia que ha ganado el respeto al camarada, lo que trasunta en el rescate del valor comunitario en la barra misma. Otro hecho concreto es la campaña por terminar con las peleas internas en el estadio, sin duda un paso adelante en la construcción de un espacio-hinchada más sano. Por otro lado, se ha propuesto desde la barra una forma de desarrollar ese gusto por el enfrentamiento físico, no de manera descontrolada, sino que de forma deportiva y seria, a través de la Escuela de Box de Los de Abajo, con la gran figura de Martín Vargas, un azul de corazón, como referente. Se ha cuidado también la presencia territorial, y la colaboración descentralizada, buscando que los distintos sectores puedan desarrollarse desde la articulación, y no ciegos los unos de los otros. En ese sentido, lo de este fin de semana en Concepción es un alcance mucho mayor. No porque sea una exportación de lo que hace la barra en Santiago, sino que es un esfuerzo local, convocante y responsable, que además está articulado con -y no por- la barra de Santiago. Falta mucho por recorrer, y el camino es largo. Sin duda que todavía hay puntos que trabajar y mejorar, mucho qué pensar y repensar, mucho qué hacer. Pero la hinchada de la U está madurando en su organización, y eso es alentador, muy alentador. La invitación a todos los azules es a sumarse desde el espacio que resulte propio a cada uno, pues últimamente se han abierto un sinnúmero de focos de trabajo por la bullangueridad. Lo bueno es que no son esfuerzos aislados, sino que traducen un fenómeno algo mayor, un poco más grande: el retorno al ruedo de la más gran hinchada que ha conocido este rincón del mundo. GRAF/GL

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