Columna de la U: En familia

La victoria de los azules ante Palestino revivió la mística de los universitarios, quienes escriben que "todo se arregla en casa".

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Por Álvaro Valenzuela, colaborador de la Asamblea de Hinchas Azules El día domingo fue especial para muchos de nosotros. Ansias rondaban en el ambiente y nuestros corazones. No era cualquier fecha del torneo nacional, era el debut oficial de la nueva dupla técnica que dirige al Equipo Mágico. No hablamos de cualquier profesional, sino que de apellidos que se han ganado por sí solos el derecho de hablar con propiedad de la Universidad de Chile. Por un lado Víctor Hugo Castañeda y en el otro Luís Musrri, el gran e histórico capitán azul. Para los que llegamos a los 30 años, lo de ayer fue un breve coqueteo con el pasado, con nuestra infancia y adolescencia. Un equipo que venia a los tumbos, que gana tarde mal y nunca, con el proceso técnico anterior inconcluso y con una fuerte presión mediática. Vale decir, un equipo que buscaba apoyo donde siempre lo encuentra: En su familia, en los suyos. Y esa familia no falló, a pesar de la última y muy dolorosa caída en el Ester Roa frente a una muy sólida Universidad Católica, ayer en el Nacional había más de 20.000 personas, siendo nuevamente la mejor asistencia de la fecha, y el equipo que en lo que va corrido de torneo ha llevado más gente en su localia. Todo muy noventero. Pero en esta ocasión no fue sólo el público el que respondió, ya que la llegada de los hermanos Castañeda y Musrri es un verdadero acto de servicio y amor a la camiseta. ¿Qué a ellos se les va a pagar por su cargo? Obvio. ¿Qué tienen una oportunidad única de demostrar sus capacidades? También. ¿Qué recibieron un trato justo? No, para nada. La razones son evidentes pero una muestra de lo que hablo es comparar el contrato de Beccacece con el de este cuerpo técnico, no sólo los montos en dinero son sideralmente opuestos, sino que los tiempos de este son realmente ofensivos, mientras que el rosarino en su primera expedición como jefe técnico tuvo un plazo de dos años y medio, la nueva dirección técnica tiene 3 meses seguros, que a lo más se pueden extender hasta julio del 2017 siempre y cuando cumplan ciertos objetivos. Un despropósito y falta de respeto con gente que tiene mucha historia en el club. A todo esto hay que agregar que Luis Musrri debió renunciar a una deuda que mantenía La Serena con su persona, todo con tal de poder firmar en la U, incluso en un cargo menor al que tenía en el cuadro granate. Eso, damas y caballeros, eso es amor a la camiseta, al club, a sus colores y su historia. Entre estas personas que ahora se sientan en la banca sur del Nacional, se ponen a dar instrucciones a la orilla del campo y con orgullo visten un buzo azul. Hay partidos en la B, hay títulos ganados, hay títulos perdidos, lágrimas, alegrías, hay una polera azul dando vueltas en un banderín de esquina después de un gol a Colo – Colo, hay triunfos en esa cancha que tanto nos cuesta pero sobre todo hay respeto por nuestro escudo, por los jugadores y por los hinchas. Todo eso es lo que necesitamos para salir de esta tormenta. Yo no les pido títulos a este cuerpo técnico, porque ya me han dado muchos, sólo les pido amor propio, que el equipo demuestre vergüenza deportiva y volver a unir a la hinchada con quienes la representan en la cancha. No mentiré, futbolísticamente seguimos en deuda, el triunfo contra Palestino fue un muy buen resultado, nos saca presión, y nos lleva a mirar la tabla con más optimismo, pero es ineludible que con lo mostrado ayer no alcanza para estar contento, ni menos para pensar en una corona. Pero si hay algunas cosas para rescatar al margen del triunfo, el equipo fue capaz de entender la importancia de los 3 puntos en disputa, se supo cerrar y cuidar como por primera vez en lo que va de semestre el 0 en propia meta, hubo menos problemas defensivos que en otras jornadas y algunos rendimientos individuales (que hasta una semana miran los partidos desde la banca) subieron su nivel como en el caso de Maturana y Monzón por nombrar algunos. Si logramos acentuar esos rasgos positivos y lograr un mejor cierre de partido, la dupla Casteñada- Musrri habrá cumplido con lo mínimo exigido para este torneo. La pista es dura dentro y fuera de la cancha, ya que mientras los viejos estandartes intentan recuperar el orgullo deportivo, en reuniones o en la galería son miles los que intentan recuperar el orgullo de volver a ser club. Y para eso se necesita de todas las voces, de todas las ganas y todas las miradas, se requiere ir de poco construyendo esta recuperación, esta nueva independencia. El camino no es nada de fácil, como tampoco lo es para Víctor Hugo, Cristián o Luis. Pero por lo menos, volvimos a estar en familia y eso siempre es motivo de alegría. #VamoslaU GRAF/DE

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