Columna de la U: De alto riesgo

Hinchas azules muestan su molestia por no haber tenido entradas para el partido contra Everton en el estadio Sausalito.

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Francisca Martínes, Directora de Comunicaciones, Asociación Hinchas Azules Este fin de semana frente a Everton, miles de hinchas de la “U” nos quedamos con los planes guardados en la mochila otra vez. Es que la dirigencia ruletera solicitó no autorizar la venta de entradas a los azules, argumentando, como ya es de costumbre, el ‘alto riesgo’ del encuentro. Entonces, me pregunto, ¿Para qué existen las comisiones de seguridad si no son capaces de planificar un espectáculo de fútbol con un quórum acotado y definido con anticipación, si no es para garantizar la seguridad de los asistentes? ¿Para qué existen los dirigentes, si ninguno asume el compromiso de asegurar un piso mínimo de visita y trabajar en la coordinación de nuestra seguridad? Siguen siendo las autoridades de cada equipo y gobernación regional quienes no tienen las voluntades para organizar un encuentro deportivo que cumpla con las exigencias -ridículas o no- del Plan Estadio Seguro.En paralelo, no hay ningún motivo para no pensar que siendo el fin de semana más largo del año, desde uno de los balnearios más concurridos por el público B2 -B3, no quisieran que los flaites de Los de Abajo llegáramos en masa a amedrentar a las felices familias que visitan la ciudad jardín. Todo muy simple: prejuicio y discriminación hacia nuestra gente.El partido se jugó tan mal, que cualquier desentendido podría decir que nos hicieron un favor no vendiéndonos entradas para tan triste espectáculo; sin embargo, para nosotros, las y los hinchas del Chuncho, alentar al equipo cuando anda mal es más que una obligación, tiene que ver con nuestra construcción identitaria, con el amor que entregamos aun cuando no sea recompensado en la cancha, con esa incondicionalidad que escapa de la razón y no conoce de fronteras en Chile ni el mundo.No cabe duda, nosotros queremos y exigimos estar presentes donde sea que el Bulla vaya a jugar. Pero entre el negocio del CDF, sus disputas por la repartición de excedentes, sumando la ya mencionada incapacidad de los organizadores, se desencadena lo verdaderamente nefasto y violento del fútbol de mercado.Al dejarnos fuera de los partidos de visita están matando concienzudamente nuestra cultura del aliento, del aguante, de la entrega, nos niegan algo fundamental en nuestras vidas: ser un romántico viajero. Aunque, por suerte, la astucia siempre ha estado permitida.El problema de los partidos de alto riesgo, por la cantidad y calidad de asistentes, no se va a solucionar prohibiendo el público de visita. Es un mito que las personas nos convertimos en energúmenos violentos por ponernos una camiseta; la violencia comienza en el hambre y la cesantía de las poblaciones, en los colegios alienantes que más bien cumplen la función de una cárcel, en el precio y servicio del transporte público, en la atención de salud tardía o inaccesible. La violencia y el alto riesgo lo arrastramos como sociedad, pero para el gobierno, la prensa y los privados, el germen está en el deporte más colectivo del mundo… El fútbol y su gente.

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