El mea culpa de Sebastián Pol: "Toqué fondo y ahora solo queda levantarse"

El delantero de Audax repasó el duro momento que protagonizó hace unos días cuando agredió a un hincha en San Carlos: "ME perjudica porque soy el que lleva el sustento a casa", tiró.

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Aton Chile Sebastián Pol no la pasa bien. Su imagen subiéndose a una reja en San Carlos de Apoquindo para agredir a un hincha dio vuelta el mundo y lo dejó, marginado, a esperas de lo que dicte la justicia civil y deportiva. Por lo pronto, el argentino no puede asistir a eventos deportivos mientras dure la investigación de fiscalía y ya da por hecho que el Torneo de Apertura se terminó para él. “Veo (las imágenes) y pienso: qué locura. Pero eso es lo que te hace hacer la cabeza cuando no pensás. Toqué fondo y ahora sólo queda levantarse”, revela el delantero de Audax Italiano, quien súbitamente se convirtió en uno más de los símbolos de la violencia en el fútbol chileno. En entrevista con La Tercera, Pol comparte sus penurias y relata la difícil noche que pasó en el calabozo, luego del incidente. “Te pasan muchas cosas por la cabeza. Pensás que sos un delincuente, que robaste o que mataste, aunque no sea así. Tenés que dormir en el piso o dormir en la banca. Es duro. No podés dormir. Yo estuve toda la noche pensando qué es lo que había hecho, por qué tanta bronca”, cuenta. Y agrega: “A mí lo que más me va a perjudicar es no poder estar dentro de la cancha o acompañar a mis compañeros. Me perjudica porque yo soy el sustento de mi familia, soy el que lleva el plato de comida a casa. Ésa es la realidad de cualquier jugador. Nosotros sin esto no vivimos. Vivimos para esto y vivimos de esto”. En el detalle de los hechos, el trasandino habla de un “escupitajo” para explicar su airada reacción. “Estábamos varios chicos discutiendo. Se da para discutir porque está muy cerca de la banca, de la cancha, de todo. Después fue el escupitajo, “te invito a pelear”, esto, lo otro, y en ese momento quedé ciego. Sinceramente quedé ciego, porque me dio mucho asco. Es un momento que no pensás y que no te das cuenta de lo que estás haciendo. Lo único que pensé fue subir y hacer así (gesticula airadamente) y bajar. Nunca pensé en largar, pero él soltó la mano y yo en mi pie sinceramente no sentí nada. Pero bueno, lo han hecho esto tan grande que uno ya no sabe…”, sostiene. En medio de su mea culpa, Pol también desliza una crítica: “La del sábado fue una reacción que tengo claro que estuvo mal, pero ahí te das cuenta también de que el futbolista no está seguro en la cancha”. “Estamos al descubierto. Nosotros no podemos actuar de ninguna manera. A nosotros nos pueden reventar la cabeza que tenés que quedarte quieto, porque si hacés algo, el único perjudicado eres tú. Yo no le echo la culpa al estadio, no le echo la culpa a nadie, pero no es la primera vez que sucede. Ahora sólo me queda asumir y poner el pecho”, redondea. ¿Qué hacer para erradicar la violencia en los estadios en Chile? El ariete da su opinión: “No sé qué es lo que habrá que cambiar. Yo creo que las personas van al estadio más que nada a descargarse, a insultar, no van a ver el espectáculo. Yo no entendía en el momento cuál era la reacción de las personas. Si habían ganado ya, habían ganado 4-1. ¿Qué les cuesta festejar, estar bien y tranquilos?”. Por último, Pol asegura que ya aprendió la lección, que no se puede dar espacio a este tipo de locuras y que más vale “contar hasta 100”. Así, en medio de lamentos y reflexiones, da por sentado que su temporada llegó a su fin. “Yo creo que sí, que se acabó, y es duro. Pero lo más duro es que no te dejen ingresar por 20 días a un recinto deportivo. Eso fue como si me clavaran un cuchillo en el corazón”, finaliza. GRAF/RR

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