El contraste del camarín albo: De la alegría inicial al silencio y desazón tras el empate

No hubo música una vez finalizado el partido en San Carlos y el semblante de tristeza reinada en los jugadores albos tras empatar con la UC.

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Por Pedro Marín Roldán De la alegría a la desazón en 90 minutos. Así se puede resumir el ambiente que se vivió en el camarín de Colo Colo en el estadio San Carlos de Apoquindo donde los dirigidos por Pablo Guede igualaron 2-2 ante la UC. El plantel albo arribó cerca de las 10:30 horas a la precordillera bajo estrictas medidas de seguridad y se instalaron en el vestuario visitante con mucha alegría. El volante Michael Ríos quien ingresó en los últimos minutos del duelo fue el DJ del equipo. Al ritmo de “Impostora” de la Sonora Malecón, la cumbia villera de Yerba Brava y Maluma el plantel albo se cambiaba de vestimenta para salir a realizar el trabajo físico. Antes de salir al césped a realizar el trabajo, el entrenador Pablo Guede reunió a todos los miembros que se encontraban en el vestuario y se comenzó a cantar “Campeón, Campeón, campeón hay uno sólo se llama Colo Colo, el eterno campeón”. Todo fue alegría en la previa del duelo, sin embargo, tras el pitazo final de Eduardo Gamboa, en el camarín albo todo fue distinto. Es normal que en el Cacique se escuche música en el vestuario, pero en está ocasión todo fue silencio. El plantel estaba con una gran desazón tras dejar escapar la victoria. La ducha fue rápida y varios salieron con un semblante de tristeza. Sólo hablaron Octavio Rivero y Julio Barroso en la zona mixta. El resto de los futbolistas salió en fila para tomar el bus y regresar al estadio Monumental donde retiraron sus vehículos y luego se dirigieron a sus hogares.  Tristeza en el plantel albo que prácticamente se despidió de las opciones de pelear el título del Apertura. GRAF/PMR

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