Columna de la U: La identidad, no se compra ni se vende

Los fanáticos vivieron una fiesta en el "dia del hincha azul", sin embargo, desde el interior saben que el homenaje al Ballet no puede desviar la atención de las fallas de las Sociedad Anónima que controla el club.

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por Sebastián Díaz Pinto, secretario Asociación Hinchas Azules La tarde del pasado sábado, se vivió una fiesta profundamente azul desde el lado de los hinchas. Al fin daba frutos el trabajo sostenido y autogestionado de un grupo de camaradas y de la Barra. Después de bregar por casi largos siete años por desplegar la bandera más grande de Sudamérica hecha por hinchas para hinchas, el día había llegado. Toda mi admiración y felicitaciones para ellos. Esta fue una conquista de los hinchas y seguramente por aquel hecho, será un día para no olvidar para las 44.789 personas que asistieron al Estadio Nacional. Ahora, desde el lado de la concesionaria nos plantearon “El día del hincha azul” como parte de la “semana del Ballet Azul” en recuerdo de la definición del Campeonato Nacional de 1959 en donde se derrotó a Colo-Colo por 2-1, ganando el primero de los seis títulos que consiguió el glorioso Ballet. La jornada partió pasadas las 18:00 hrs. con un partido entre la Corporación “Más allá del Horizonte” y un compendio de “rostros” e hinchas abonados. Luego, se dio paso a las presentaciones de los artistas invitados –con un pésimo sonido–, la acústica del lugar hacía difícil escuchar con claridad desde los sectores más alejados del escenario. Después, vino el desfile de las marcas que, en base a regalar productos mediante dinámicas impropias del fútbol, hacían parecer que estaba en un estadio de los EE.UU. en vez de en uno chileno. Pero, más allá de todo el espectáculo, lo principal era “homenajear nuestra identidad”. Ahora, sinceramente, yo me pregunto si Azul Azul S.A realmente entiende lo que es la identidad de la “U”. El Ballet Azul no solo son sus títulos. Es el resultado de un proceso, de una formación integral y humanista que se entregó a las personas que lo integraron (sí, son personas antes que jugadores de fútbol), de la mano de un equipo de dirigentes y profesionales al servicio del deporte y del rol social que este debe cumplir en la sociedad, así lo entendía la Universidad de Chile. Me parece vergonzoso que la concesionaria pretenda hacer entender que el Ballet Azul comenzó en ese partido de definición. Es cosa de informarse un poco y sabrán que fue un proceso que se inició en 1955, con la idea de formar un equipo de canteranos que tuviera una identidad de juego y que fuera competitivo a todo nivel. Para ello se establecieron diez años plazo, es decir, recién en 1965 se esperaba poder pelear un título. Si solo vinculan los títulos con la construcción de identidad, cometen un grave error. Mejor cambien el azul por el blanco y negro. Entiendan que los hinchas no venimos por las copas, venimos por la camiseta. Resulta curioso también que estas instancias se den en estos momentos. Es sabido el escenario de crisis que hoy por hoy sacude a Azul Azul S.A. en casi todo ámbito. No podemos hablar del rol social del deporte, porque lo que quedaba de él, murió con la llegada de las SADP. No podemos hablar de identidad, porque la desconocen. No podemos hablar de representatividad y participación de los hinchas, mientras exista una Ley que permita que una persona posea más del 60% de las acciones y los canales de participación sean abiertos por cumplir con la nueva normativa, además de solo ser consultivos y no vinculantes. Las decisiones las seguirán tomando once personas (o quizá solo una) y no son precisamente los que juegan cada fin de semana. Tampoco podemos hablar de un proyecto deportivo si no se generan políticas a largo plazo y no se invierte en el fútbol formativo. Bajo la administración de Azul Azul S.A. el Ballet Azul ni siquiera hubiera sido una posibilidad, y aun así lo homenajearon ¿Qué homenajearon? ¿El ganarle a Colo-Colo un partido de definición? Insisto, el Ballet Azul fue mucho más que eso, fue lo que las SADP destruyeron, los procesos y el rol social del deporte. Que la fiesta que vivimos sea recordada por lo que fue, una conquista de los hinchas para los hinchas y que, al mismo tiempo, la pirotecnia que lanzó la concesionaria no nos nuble de humo el horizonte, ese mismo por el cual no descansaremos hasta tenerlo frente a nosotros. Nuestro horizonte no está en un día, está en recuperar el Club para su gente, porque sépanlo ahora y siempre, la “U” es grande por su gente. GRAF/JR

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