Columna de la UC: Cosechar en el desierto

"Antes de Mario Salas y antes de Marcelo Bielsa, la frase "jugamos como nunca, perdimos como siempre" era más de Católica que de la selección chilena".

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Por Álvaro Bley – @alvarobleyMedio partidario Frecuencia Cruzada Twitter: @FrecCruzadaFacebook.com/FrecuenciaCruzadaSoundcloud.com/FrecuenciaCruzadaIssuu.com/FrecuenciaCruzada La otra vez que escribí junto con Mario Palominos la columna sobre los clásicos universitarios de este año. Ahí nombramos una circunstancia un poco a la pasada y quiero que esa circunstancia sea el tema de esta columna: ganar sin superar al rival. El domingo no ganamos y no quiero celebrar el empate como si fuera un triunfo, pero se vuelve a repetir un eje que se ha vuelto característico en este ciclo de Mario Salas: rescatar puntos de partidos perdidos, de partidos donde el rival nos supera y que a veces pareciera que no hay por dónde. Un fenómeno que denominé “cosechar en el desierto con un pájaro grande picoteándote en la cabeza”. La analogía es obvia y espero que no sea necesario explicarla. Pasó este domingo, pasó con la U por Copa Chile en el Nacional, pasó en ese segundo tiempo increíble contra Unión Española, pasó en la última fecha contra Audax que nos sacó campeón, pasó el 2015 contra la U en el Estadio Nacional, que lo perdíamos dos cero jugando a nada, lo empatamos y Mario Salas dijo torpemente “con este punto vamos a salir campeones”. Antes de Mario Salas y antes de Marcelo Bielsa, la frase “jugamos como nunca, perdimos como siempre” era más de Católica que de la selección chilena. Porque la selección jugaba mal casi siempre y Católica no, Católica jugaba bien, superaba muchas veces al rival, pero después había un contragolpe o un penal, perdíamos el partido y nos quedábamos con nada. Pasó en la llave contra Boca en la Sudamericana del 2005, en los torneos con Pellicer, que salimos tres veces seguidas primeros en la fase regular, pero sólo nos quedamos una vez con el campeonato. Pasó en la final contra Colo Colo el 2009 y pasó el 2010 contra Colo Colo también, por la fase regular, aunque de todas maneras saldríamos merecidamente campeones ese año. Igual nombré las que se me vinieron a la cabeza ahora, pero seguro que hay muchos más partidos, como la Copa Libertadores del 2006 o la Copa del 2007, que le pasamos por arriba al América pero sólo ganamos 2-0, cuando necesitábamos 3 goles. ¿Qué cambió? Varios jugadores dicen, han dicho y siguen diciendo lo importante que ha sido Mario Salas en esta UC, que es un técnico que habla mucho con los jugadores, que su idea ofensiva les llama mucho la atención y que los compromete a entregarse por entero. Dicen por la prensa que están muy felices y convencidos de su idea. Entonces algo tiene que ver él con este cambio en el destino de Católica, que parecía que siempre que salía campeón tenía que ser inmensamente superior a todos los equipos, tenía que barrer con todos para ser campeón. Ahora parece que no. Jugamos partidos buenos, jugamos partidos malos, perdimos dos veces en un año con San Luís y ahí estamos, peleando de nuevo el campeonato y en semifinales de Copa Chile. Quizás esta mística que impregna Mario Salas hace que el equipo vaya adelante y no necesite el respaldo del buen juego para creer que se puede ganar o rescatar algo, sino que el mismo azar del fútbol hace creer que se puede. Algo así como entienden el fútbol los uruguayos, que mientras queden 5 minutos pueden tirar dos balonazos al área rival y hacer dos goles. Esta Católica ha tenido de eso, que era la que a mí parecer casi siempre le faltaba. Creer más en las opciones que te da el fútbol, en el azar, que en el buen desempeño mostrado durante un partido. De eso nos aferramos para empatar el partido el domingo. Y de eso nos seguimos aferrando para creer que podemos obtener el bicampeonato. Porque el fútbol permite cosechar en el desierto. Y cosechar incluso con un pájaro grande picoteándote en la cabeza; con un 3-1 en contra a la vista y con un hombre menos.  GRAF/PS

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