Chile fue un cerrojo y se trajo un punto de oro del infierno de Barranquilla

En un partido duro, la Roja empató 0-0 y sigue con vida en la pelea por clasificar al Mundial de Rusia.

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Por Pedro Marín Roldán, enviado especial a Barranquilla A la antigua. Sufriendo. Tirando pelotazos. Buscando el punto. Así jugó Chile en Barranquilla, donde le robó un empate 0-0 a Colombia y sigue con vida en la lucha por clasificar al Mundial. El partido parecía un déjà vu de lo que pasó en 2013, cuando la Roja comenzó jugando muy bien y manejando las opciones. La gran diferencia fue que en aquella ocasión el buen juego se materializó en tres goles. Ahora no cayó ninguno. Los pupilos de Pizzi manejaban la pelota y atacaban principalmente por el sector derecho, donde José Pedro Fuenzalida le ganaba las espaldas a un incómodo Farid Díaz. El público local recibió el golpe del gran momento nacional, gritaban poco en las tribunas, estaban nerviosos. Más aún cuando Arturo Vidal a los 17′ conectó un derechazo que se fue desviado por muy poco. Fue la mejor llegada chilena en toda la primera parte. A los 30′ el juez brasileño Wilton Pereira decidió parar el partido para que los jugadores se fueran a hibratar. Ese break le hizo pésimo a la Roja. Colombia empezó a dominar las acciones y arrinconaron a un ahogado cuadro criollo. Fue así como Claudio Bravo se tuvo que transformar en figura. Tras sendos tiros libres tuvo que volar, primero para evitar el gol de Óscar Murillo y luego el de Miguel Ángel Borja. Se fueron a descansar. Chile sufría y mucho. Un descanso era perentorio… Cerrojo sin el capitán Pekerman mandó a la cancha a un viejo conocido. Borja dio paso a Radamel Falcao, quien intentaría estirar su gran rendimiento jugando ante Bravo, hasta ese minuto la gran figura de la cancha. Bravo, tal como se señala en el párrafo anterior, era el mejor del partido, pero se lesionó tras sufrir un choque con Arias y su cuerpo no le dio más a los 64′, cuando Pizzi tuvo que mandar a la cancha a Johnny Herrera. La Roja sufría, el ahogo y las lesiones le pasaban la cuenta, apostaba sólo al contragolpe y en los 79′ estuvo muy cerca de anotar. Eduardo Vargas encabezó un carrerón tremendo, la alargó para Fuenzalida y el Chapa la tiró desviada por milímetros. Esa era. Partido duro. Tenso. Complicado. James se dio vuelta en los 90 y mandó un zurdazo potente que atrapó con algunos problemas Herrera. El brasileño dio nueve minutos de agredado. Puro sufrimiento. Chile sigue con vida en las Clasificatorias y ahora tendrá otro compromiso clave, y quizá más difícil. Uruguay en el Nacional. GRAF/CS

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