El calvario de Melipilla: De acariciar la B a protagonistas de un fracaso que podría liquidar a un plantel devastado

Los Potros no pudieron vencer a I. de Cauquenes poniéndole en bandeja el título y el ascenso a Primera B a Barnechea. Ahora, con la decepción todavía reflejada en las lágrimas de sus jugadores, buscarán recuperarse aunque su plantel podría demantelarse totalmente.

Por: Javier Rios
La tristeza de los jugadores melipillanos se vio en su llegada a camarines (Foto: Javier Rios)
El calvario de Melipilla: De acariciar la B a protagonistas de un fracaso que podría liquidar a un plantel devastado

Lágrimas de tristeza en vez de sonrisas desbordadas. El drama de tener la fiesta lista y tener que volver con la familia mirando como desfilan los miles de hinchas que apoyaron a Deportes Melipilla taciturnos, cabizbajos, observando resignadamente el compás de sus propios zapatos de vuelta a una casa que estará en la penumbra.

La imagen sobrecoge a cualquier hincha del fútbol, porque a todos les ha pasado, de esta nadie se salva. Los Potros tuvieron todo para salir campeón: ventaja deportiva, una hinchada incondicional y las oportunidades para vencer a un inspirado Independiente de Cauquenes, que logró llevarse un empate 3-3 del Roberto Bravo Santibáñez y ungir como campeón a Barnechea, que se impuso ante Naval en el sur.

Además impacta por el drástico cambio que ocurre en tan sólo noventa minutos en una ciudad que desde temprano deliraba por su equipo y el sueño de ganar el título de la Segunda División Profesional. Se palpaba en las calles, con familias completas suspendiendo sus habituales actividades para acercarse al estadio, acumulando miles de banderas blancas que se movían con nerviosismo.

Aquí no hay asientos designados, el imperio del tablón todavía reina, por eso acomodarse es tarea importante y que mejor que hacerlo entre risas, la planificación del asado de celebración tras el partido o las tallas de un lado a otro que hacen recordar un fútbol añorado por su tranquilidad.

Nadie pensaba en un resultado que no fuera un triunfo, mientras Marcelo Zunino, uno de los ayudantes de Carlos Encinas, se encargaba de motivar al plantel local. Los completos y bebidas desfilaban por la galería e ilustres visitas llegaban al estadio que lucía más de 5.500 personas en sus tribunas. Guillermo Maripán de la UC y Leo Valencia de Palestino (todavía) no querían perderse la fiesta del campeonato.

Pero de golpe todo cambió sobre una cancha en pésimas condiciones. Las sonrisas tornaron en rostros de preocupación con los goles del equipo de Cauquenes, en un primer tiempo que favoreció a la visita y un inicio del complemento con muchas ocasiones perdidas: “Los nervios nos jugaron una mala pasada, no supimos responder con concentración y aplicación, tampoco ubicación, nos disparamos por todos lados en busca del gol y eso es lógico pero nos pasó la cuenta” comentó Zunino tras el encuentro para explicar la debacle que vendría.

Ni Aníbal Carvallo, ni Ignacio Troncoso fueron eficaces frente al arco en las innumerables ocasiones que tuvieron para liquidar a un equipo que corría el doble, trancaba con la cabeza y se la jugaba a mil pese a no tener ni una motivación en un torneo terminado hace rato para sus aspiraciones.

“Son presunciones, el dinero no te hace jugar como Maradona o con Messi, ellos tenían un relajo y tranquilidad para jugar y nosotros teníamos la presión de llagar a la gloria, de entrar nuevamente a la historia de Deportes Melipilla. Debemos seguir para tomarnos revancha, vamos que se puede”, decía el ex defensa de Audax y concejal por LaFlorida, que las hace de un motivador asesor técnico.

Los Meliadictos apoyaban sin parar pero un dejo de falta de fe quedaba en el aire con cada tiro desviado. Los minutos pasaban y el sueño se alejó pese a los esfuerzos y la expulsión de Carlos Llanos en la visita. Melipilla chocaba ante las solventes manos de Felipe Romero y con su destino: permanecer un año más en la tercera categoría en importancia del país.

El apoyo de la gente y el drama para los jugadores

No es fácil aguantar tal desilusión, pero los hinchas melipillanos lo tomaron con resignación y en vez de pifiar, aplaudieorn a los  suyos. La sensación de que que se dejó todo en la cancha fue generalizada y la de que la gente no falló, también: “En el momento preciso dimos toda la energía, el público apoyo con la sinergia y no pudimos, es complicado cuando no entra. Hay que levantarse, trabajando duro, planificando el partido definitorio de fin de año”, explica Zunino.

“La gente vio que el equipo se la jugó, fue un partido de alto voltaje, se fueron decepcionados pero no por la entrega del equipo. Ahora hay que llorar un poco y luego levantar la cabeza”, complementó.

Misma sensación que le quedó al defensa Gonzalo Lauler, de gran identificación con la gente, que agradeció el apoyo: “Lamentablemente no pudimos darle la alegría, primera vez que tuvimos estadio lleno, por eso hay que levantar la cabeza y recuperarnos para poder darle una satisfacción luego”, comentó sin ocultar su tristeza en camarines.

Claro, porque según contó Zunino, en el vestuario de los Potros “estaban todos derrumbados, destruidos, nadie quiere levantar la cabeza. Hay discusiones, peleas en el camarín y eso sucede porque no somos máquinas”, evidenciando la mezcla de rabia y pena que sentían.

Lauler representó en los micrófonos el sentir de un plantel abatido, que no ve como salir adelante tras esta decepción: “Es complicado, no se puede salir adelante porque se acabó el campeonato, nos quedamos con las manos vacías, nos farreamos el torneo teniendo la primer opción y pecamos de efectividad en el arco rival (…) Hoy día fuimos un equipo que no estaba unido. Para ser campeón tienes que ser una familia dentro de la cancha y hoy por pasajes del partido no los fuimos. Es parte del nerviosismo lo que conlleva un estadio lleno, que haya televisión”, relató.

Uno a uno fueron retirándose los jugadores con los ojos vidriosos, mientras la hinchada se hacía presente para motivarlos con gritos esperanzadores que motivaron las palabras del presidente de la institución, el abogado Leonardo Zuñiga: “Vamos a darle toda la fuerza al equipo. La hinchada se ha ido manifestando de a poco, nos han apoyado en todas las canchas que hemos jugado y creo que seguirán apoyando al equipo para que salga adelante”, decía, mientras el técnico Carlos Encinas ponía en duda su continuidad de tan descolocado que quedó por el fracaso consumado.

Todo tiene una salida dirán algunos. Sin embargo, para los futbolistas del Potro la realidad es más cruel que la desazón por los noventa minutos de juego. Además se vienen momentos difíciles con los anunciados cambios en la Segunda División Profesional.

“El problema es que todos terminan contrato, es complicado que el grueso del equipo continúe, es una división muy restringida por el tema económico y que la ANFP no te da libre acceso para contratar. Soy un jugador de 28 años y me complica, en el plantel la mayoría tiene arriba de 25 y se nos cierran oportunidades, ahora hay que tocar puertas o si no será nuevamente un año muy duro. Existen equipos de la B que no contratan, que no pagaban. Lamentablemente es una realidad dura, no se colocan en el lugar de los jugadores y esperamos que los torneos cambien para que sean más competitivos para que la gente vuelva al estadio y no solo lo vea por televisión”, relata el defensa.

La ANFP  promete cambios para la división que podría pasar a ser Sub 25, con apenas cuatro cupos para jugadores mayores por lo que el panorama de desolación promete extenderse para los melipillanos, así como para los otros 11 equipos del campeonato.

Una cruda realidad igual de fuerte que la tristeza en los corazones de los hinchas que vieron el título tan cerca y tuvieron que retirarse a sus casas a llorar el fracaso consumado.

 

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