Uno a uno: Mena, Rojas y Marino, los mejores de una U que no pudo

El capitán José Rojas fue de los mejores y Guillermo Marino la clave para la remontada en el tiempo regular. En los penales falló Castro.

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Johnny Herrera: nada pudo hacer en el primer gol. Lo sorprendieron en el segundo. Tuvo atajadas claves para evitar el tercero durante el segundo tiempo. En los penales anotó uno pero no logró atajar alguno, como había hecho en definiciones anteriores.

José Rojas: jugó un gran partido, se hizo cargo de la responsabilidad de sacar al equipo de su campo, demostró una constante presencia ofensiva. Un remate suyo pudo terminar en gol, luego de que el arquero rival diera rebote. Nada que objetarle al Pepe.

Osvaldo González:
 de menos a más, agarró ritmo en la medida que la U creció sobre el final del primer tiempo. Cuando Rojas asumió la salida desde el fondo, cubrió con solvencia. Sobre el final afirmó la tibia arremetida de los japoneses.

Paulo Magahlaes: aunque se lo vio errático por momentos, Paulo tuvo que cumplir una tarea que no siente por naturaleza. Es justo decir que limpió pelotas complicadas cuando la U quedó desprotegida. No tuvo margen para aportar en ofensiva.

Matías Rodríguez: De menos a más durante la jornada japonesa. Lo favoreció el ingreso de Guillermo Marino sobre el final del primer tiempo. Allí se soltó y pudo asumir parte de la conducción. Entonces apareció su desborde incisivo y sus remates sorpresivos.

Charles Aránguiz: asumió el control exclusivo del mediocampo cuando salió Vidal y allí dejó de lucir. Lo suyo pasó a ser trabajo sucio a favor de la salida limpia de Marino. Fue certero en la ejecución del penal que significó el empate 2-2. Se lo extrañó en ofensiva, pero sus obligaciones hoy fueron otras.

Ezequiel Videla: el argentino todavía es un enigma. Es cierto que es poco lo que ha jugado por el equipo azul. Tuvo que salir por Marino al final del primero, disminuido por una molestia muscular. Queda la duda de si pudo haber tomado ritmo. En los minutos que estuvo, fue sobrepasado.

Eugenio Mena: forzó el descuento -un remate suyo se transformó en autogol japonés- y con ellos confirmó el alza de su nivel. Los ingresos sucesivos de Marino y sobre todo el de Cereceda, lo acomodaron en la cancha. A partir de allí pudo aparecer más seguido en ofensiva. No descuidó la defensa, la tarea primordial que le asignó Sampaoli.

Sebastián Ubilla: tuvo dos o tres pelotas que podrían haber terminado en gol y que no pudo concretar. Para consolidarse en la U debe convertir esa ecuación de negativo a positivo. En deuda. Salió por Lorenzetti.

Enzo Gutiérrez: otro que busca su perfil con la camiseta azul. Todavía parece tomarse más tiempo del necesario para reaccionar con la pelota. Una molestia muscular lo sacó en el segundo Ingresó Castro en su lugar.

Luciano Civelli:
 el argentino no fue el “abrelatas” que los azules esperaban tener por la banda. Todavía no desequilibra y sorprende con sus remates. El de hoy no fue su partido. Dejó la cancha por Cereceda.

Guillermo Marino: entró por Videla para adueñarse de la pelota y conducir imponiendo su ritmo. Esa tenencia, como figura en las líneas anteriores, favoreció la reubicación de algunos compañeros, como Mena y Rodríguez. Su ingreso fue clave para ratificar la superioridad azul.

Roberto Cereceda: su ingreso permitió que Eugenio Mena se soltara con mayor comodidad. Marcó en el medio y aportó en la salida. Correcto.

Gustavo Lorenzetti:
 con su ingreso la U pasó de no tener ninguno a presentar dos conductores. El rosarino se involucró en ataque con tres jugadas que pudieron haber terminado en gol. Le faltó minutos para marcar la diferencia.

Francisco Castro: entró sobre el final por Gutiérrez. Se ubicó sobre la punta derecha, pero no fue mucho lo alcanzó a mostrar. En la defición a penales tuvo una débil ejecucción y su remate fue atajado.

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