Penal Panenka

El bigotón Panenka era el quinto de la serie. Sus compañeros le habían pedido que por favor no tirara así, pero en el cara a cara con Sepp Maier apostó por lo ilógico.

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Imagen foto_0000000220120921112510.jpgMayer Candelo y su recordado penal fallado a lo Panenka. (Foto archivo: Photosport)

Hagamos justicia con el checo. Me ha pasado en las últimas semanas que amigos futboleros bien informados, que van al estadio, leen y son capaces de ver rotativos de fútbol por televisión no conocían su denominación de origen. “Penal a lo Panen… ¿qué dijiste?”. Esta semana el marroquí Belhanda, compañero de Marco Estrada en Montpellier, le encajó uno a Arsenal en el debut del actual campeón francés en Champions League.

A comienzos de mes, Chupete Suazo falló por esta vía y se la dejó blandita en las manos a Miguel Pinto, en un partido entre Monterrey y Atlas. Acá esa jugada de picar el balón desde los doce pasos se asocia a otros nombres y escenarios. Recordamos, por ejemplo, a Mayer Candelo en la final del Apertura 2006 y la felina reacción de Claudio Bravo para neutralizar la picardía del colombiano. O aquel frío que por un segundo paralizó los corazones azules ante la certera e insolente ejecución del peruano Ruidíaz en la última Libertadores contra los paraguayos de Libertad.

Como impecable estuvo Zidane en la final de Alemania 2006 para vencer a Buffon, aunque el título fue para los italianos. O Sebastián Abreu con la Celeste y también por Botafogo, cuando tres minutos después de haber malogrado un penal lanzado de esta manera, y aprovechando un segundo cobro a favor, reincidió en la fórmula para humillar al portero de Fluminense. Por algo le dicen Loco Abreu. Otros que hicieron historia con el penal suicida fueron Juan Román Riquelme, Totti, Sergio Ramos, Andrea Pirlo y el portugués Postiga. Una vez, Neymar desperdició uno en una final de Copa Brasil frente a Vitoria. De todas maneras, esa corona quedó en manos del Santos.

Sin embargo, el inventor de esta jugada se llama Antonín Panenka. El mediocampista de la selección de Checoslovaquia patentó este disparo en la final de la Eurocopa de 1976. Su lanzamiento resolvió la definición ante la poderosa Alemania Federal de Beckenbauer y le dio el triunfo a su país. Un título que reluce en el historial del fútbol checoslovaco: subcampeón en los mundiales de Italia 34 y Chile 62; además del oro en los Olímpicos de Moscú 80.

Esa final en Belgrado había terminado 2-2 y después de un alargue en blanco, comenzó la tanda de penales. El bigotón Panenka era el quinto de la serie. Sus compañeros le habían pedido que por favor no tirara así, pero en el cara a cara con Sepp Maier apostó por lo ilógico. Así lo narró, entonces, el cronista del diario catalán La Vanguardia: “El italiano Gonella hace sonar su silbato y Panenka sale como una exhalación hacia la pelota. Parece dispuesto a reventar la portería defendida por Maier. Pero, un segundo antes de que su pie derecho conecte con el cuero, y con los aficionados aguantando la respiración para no interferir en el desenlace de la jugada, el centrocampista checoslovaco se frena de golpe para picar suavemente el balón. Maier está ya en el suelo cuando la pelota entra suavemente, a media altura, sin querer molestar a nadie, por el centro de la portería. Checoslovaquia gana su primera Eurocopa y Panenka acaba de inventar el penal más famoso de la historia”.

Cuando en 2011, se cumplieron 35 años del “penal Panenka” el inventor de la jugada aportó más detalles: “Confieso que estuve ensayando durante dos años ese lanzamiento. Pensaba que si la tiraba justo por el centro con una suave parábola marcaría seguro. Porque si golpeas con fuerza siempre hay una posibilidad de que el portero lo pare gracias a sus reflejos. Sabía que ningún portero tendría la valentía de quedarse parado en la línea. Todos esperan hasta el último segundo y después se tiran a uno de los dos lados”.

El checo Panenka jugó 59 partidos por su selección. Anotó 17 goles, dos de ellos en el Mundial de España 82, en los empates frente a Kuwait (1-1) y Francia (1-1). Ambas conquistas fueron desde los doce pasos.

Hoy Antonín Panenka (63), el fundador de esta revolucionaria forma de patear penales que exige una dosis similar de clase y sangre fría, es presidente del club en el que jugó casi toda su vida. Panenka dirige los destinos del Bohemians 1905 de Praga, equipo que la temporada pasada descendió a segunda división. Algo de ese espíritu rebelde e impredecible de Panenka también subsiste en una recomendable revista que se publica mensualmente en España. Se llama Panenka, a secas, y su lema es: El fútbol que se lee.

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