Entrevista con Miguel Ángel Brindisi: "Messi es el mejor de la historia"

El ex técnico y jugador de Boca Juniors conversó con El Gráfico Chile y aseguró que el astro de la Liga BBVA, con 25 años, ya supera a Maradona y Pelé.

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El DT fue claro en decir que la Pulga es el mejor de todos. (Foto: Ricardo Ramírez)

Por Luis Urrutia O’Nell

Nació el 8 de octubre de 1950 en Parque Patricios, Buenos Aires. Muy joven fue ídolo de Huracán, mediocampista de toda la cancha, con remate de media y larga distancia, se destacó por su llegada al gol. Medía 1,76 metros y pesaba 74 kilos. Fue campeón con Huracán 1973 y Boca Juniors 1981, con Diego Maradona. Actuó en el Mundial de Alemania Federal 1974, jugó en Unión Deportiva Las Palmas, de España.

¿De niño quiso ser futbolista profesional?

Profesional no sé, pero de siempre quise jugar al fútbol y para el Día de Reyes el regalo que pedía era el mismo: un balón.

¿Quién fue su ídolo?

El Toscano Alberto Rendo, de Huracán. Era tanta la admiración por él que nuestro equipo de baby fútbol se llamaba Rendo Baby.

¿A qué edad llegó a las divisiones menores de Huracán?

A los 12 años. Jugaba de arquero y de 9, centrodelantero, y después fui siempre interior derecho, el 8.

En Huracán 1973, uno de los mejores equipos de la historia de Argentina, el 8 jugaba más cerca del área que el 10.

Sí. Ese equipo se empezó a formar en 1972 con la llegada de César Luis Menotti y el 10, Carlos Babington, era un zurdo elegante que le pegaba muy bien a la pelota. Terminamos terceros y al año siguiente llegó el Hueso Houseman, un fenómeno.

En el ataque contaban con tres velocistas.

Hugo Tedesco, Roque Avallay y el Oreja Luis Giribet. Eran tres aviones, en especial Tedesco que había sido atleta. La revista El Gráfico realizó una producción fotográfica en Aeroparque con los tres con los brazos abiertos como aviones.

Houseman actuó en Colo Colo en 1982, pero ya no de puntero derecho, sino por el medio, más cerca del área.

¿Ah, sí? Estuve en la despedida de Garrincha y él dribleaba sólo con la derecha, en cambio Houseman usaba las dos piernas. El Loco era un atorrante, pero en Huracán había jugadores de experiencia como el Lobo Carrascosa, Coco Basile, Buche Chabay, Fatiga Russo…

¿Por qué le decían Tanque a Babington?

Babington era muy delgadito y el doctor Paladino le daba vitaminas. En un partido, Paladino le gritó: “¡Tirále el cuerpo encima!”. El rival tenía el físico de Pipo Rossi y Babington salió despedido…

Por la selección debutó contra Chile y anotó un gol.

Fue un partido nocturno en la cancha de Gimnasia y Esgrima de La Plata. No me acuerdo bien de la jugada del gol, sólo que llegué a empujarla. Y que Silvio Marzolini, todo pintón y elegante vino a felicitarme, y le dije: “No venga, yo voy donde usted”. Así era el respeto que le tenía.

Eran otros tiempos. Había que pagar el derecho de piso.

El nombre de uno era “Che, pibe”, porque así nos llamaban los mayores para pedirnos que le llevásemos cualquier cosa. Y uno feliz de que le dieran órdenes.

¿Todavía sueña con el 4-0 de la Naranja Mecánica a Argentina en la Copa del Mundo 1974?

¡Nunca sentí tanta impotencia dentro de una cancha de fútbol! En un amistoso un mes antes Holanda nos había ganado 4-1 y nos pasó por encima en Amsterdam. De los tres técnicos que teníamos, Vladislao Cap, José Varacka y Víctor Rodríguez, uno dijo: “Ojalá que nos toquen de nuevo, porque ya los conocemos”.

De ese partido es la anécdota de cuando Roberto Perfumo le dice al arquero Daniel Carnevali que no se apure para hacer el saque de valla…

(Sonríe) Roberto le dijo que no se apurara, porque en lugar de cuatro nos iban a hacer ocho. La verdad es que no estábamos preparados para contrarrestar el pressing holandés.

¿Había otras diferencias con Holanda?

De mentalidad. Ese día llovía a morir y los holandeses calentaron bajo el agua durante mucho tiempo. Los veíamos desde una ventana. Bajamos en el ascensor, nosotros serenos y ellos todos transpirados…

El partido con Brasil fue muy disputado y usted anotó un golazo de tiro libre por el medio del arco…

Sí, le pegué de rosca a la pelota, bajó y entró por el centro, sobre la mano de Leao. Ese Mundial fue una decepción para mí, lo había esperado cuatro años.

¿En España también actuaba como interior derecho?

En Unión Deportiva Las Palmas era segunda punta, detrás del Puma Carlos Morete, sobre todo de visita. En casa, jugábamos con dos atacantes y ahí yo iba detrás de ellos.

Le costó adaptarse al fútbol español.

Me demoré seis meses en tomarle la mano. En Argentina el único equipo con marcación individual era Estudiantes de La Plata. En España lo hacían todos y era muy grande la diferencia de ritmo e intensidad de juego. Además, comunicarse con Argentina era una joda, la operadora te decía en cuatro horas más tiene línea.

Sacar un empate de visitante era muy difícil. Ni hablar de un triunfo.

En España daban por hecho que era casi imposible rescatar un punto afuera. Una vez íbamos la delegación en el bus con el médico y su esposa, que era como una madre para nosotros, todos en silencio y de pronto Morete empezó a insultar a viva voz…

¿Qué había sucedido?

Descubrió que unos compañeros jugaban a la quiniela (Polla Gol) y en el partido de Las Palmas habían marcado local. Morete convirtió el primer gol y puteó a los compañeros en la cancha y en el entretiempo a alguno le tiró la camiseta a la cara. El partido finalizó 2-2.

¿Cómo se hace para jugar mejor que Maradona?

Y… habría que preguntarle al padre de Messi…

Cuando Boca Juniors fue campeón en 1981, Brindisi jugó más que Maradona.

Boca Juniors es todo o nada y mi primera rueda fue espectacular… El entrenador era Silvio Marzolini, yo iba a ser el 9, con Marcelo Trobbiani de 10, repatriado desde España. Días antes de que empezara el torneo, Boca fichó a Maradona…

Al preocuparse tanto de Maradona los rivales, ¿influyó eso en que usted tuviera más libertad?

Claro. Cuando Boca obtuvo a Maradona, River Plate para no ser menos repatrió a Mario Kempes, quien descendió de un helicóptero en el estadio Monumental. En la segunda rueda, Maradona se echó el equipo al hombro…

Boca Juniors fue campeón apenas por un punto de diferencia.

Hay una foto donde aparecemos Gatti, Maradona y yo embarrados. Es la única fotografía que no se veló de una producción, en la penúltima fecha Boca Juniors podía ser campeón…

Perdió ante Rosario Central en Rosario. Maradona estrelló un penal en el travesaño.

Sí. El arquero era Carnevali. Central tenía un lateral izquierdo que le pegaba muy bien en los tiros libres…

Jorge Alberto García, que después jugó en River Plate.

Ése. Nos pasamos toda la semana practicando en la barrera para saltar en el momento en que García disparara, porque Gatti estaba pendiente solamente de su palo.

¿No se preocupaba de estar atento para correr detrás de la barrera?

No. El Loco Gatti era así, decía: “El palo es del arquero, si pasan la pelota por sobre la barrera es mérito de los rivales”. Y de ahí no lo movía nadie. Vino el tiro libre, saltamos y García le pegó por debajo de la barrera. Gol. Tal como hizo Messi frente a Uruguay en Mendoza.

Como entrenador de Barcelona de Ecuador, enfrentó a Colo Colo 1991.

Yo estaba enamorado de Jaime Pizarro. Le dije al presidente, Isidro Romero, que lo comprara. Contestó que salía muy caro. Al otro año le pedí a Héctor Adomaitis, tampoco se pudo hacer.
En Guayaquil empataron 2-2 con un regalo del golero Carlos Morales a Ricardo Dabrowski.

El ex arquero Álex Varas me recordó esa jugada hoy, pero la tengo olvidada.

¿Qué ha cambiado en el fútbol?

La susceptibilidad que existe en el medio. Las presiones son muy complejas para los protagonistas, cualquier cosa y te bajan las acciones. Y todos están pendientes de irse a Europa.

Un entrenador.

Renato Cesarini. Era un adelantado, todavía hoy sería un técnico moderno. Me enseñó muchos secretos del puesto, a frenar, a meter el cambio de frente, aparecer por sorpresa… Con 62 años nos hacía pasar vergüenza cuando se metía a los entrenamientos, porque había sido acróbata y mantenía un físico envidiable.

Un arquero.

Agustín Mario Cejas (Racing de Avellaneda, Santos de Pelé).

Un goleador.

El Pato Aguilera, de Nacional de Montevideo. A los 17 años ya sabía todo. No menciono a Luis Artime, porque lo suyo era colocación. A José Sanfilippo no lo vi. El mexicano Hugo Sánchez era letal. El alemán Gerd Müller…

Para los argentinos el tema de Maradona es sensible. ¿Se atreve a decir que Messi es superior?

De los que enfrenté, los tres más grandes fueron Pelé, Johan Cruyff y Maradona. Cada uno en su época. Pelé era completo: derecha, izquierda, cabezazo, gol, hasta mala leche para entrar con los codos o en plancha cuando era necesario. Cruyff llegó a hacerme dudar de que Pelé era el número uno. Era tan inteligente que cuando le hacían marcación individual se iba a jugar de líbero. Él era diestro, pero lo vi meter pases de revés con la zurda. Maradona un genio, pero no sabía pegar. La única vez que metió una plancha, lo expulsaron ante Brasil (Mundial España 1982). No tengo ninguna duda de que Messi es el mejor de la historia.

¿Cuál es su argumento?

Que a ninguno lo estudiaron tanto como a Messi, por la cantidad de partidos que juega y que son transmitidos por televisión. La información que existe ahora no se puede comparar con la de antes y aunque lo hayan estudiado en 20 videos, Messi destroza todas las tácticas. Es muy bueno en todo y lo que no sabía, como patear tiros libres, lo aprendió rápido.

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