La última gambeta del Burrito: Ariel Ortega se despidió a lo grande del fútbol

Con una multitud en las tribunas del Monumental de Núñez, los hinchas millonarios despidieron a uno de sus últimos ídolos.

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Ariel Ortega se lució por última vez / Crédito: Archivo de AFP

Por Daniel Sebeckis desde Buenos Aires

Ningún hincha de River quería perderse el último partido con la camiseta bandasangre de uno de los máximos referentes que ha dejado la historia reciente del club millonario. Las entradas se agotaron a los dos días de ponerse a la venta y eso quedó reflejado en las tribunas: más de 60.000 personas fueron a despedir a Ariel Ortega, el Burrito, quizás el último gran ídolo de la historia de River Plate.

Un partido homenaje que tuvo emociones de principio a fin. Desde el minuto que Ortega saltó a la cancha, ovacionado por un estadio que no cesó de vitorear su nombre, hasta el final, en donde Ortega dio la vuelta olímpica despidiéndose de la gente, en esa misma cancha donde tantas veces hizo ese mismo recorrido, pero con un trofeo entre sus manos.

Acompañado de grandes referentes millonarios, Ortega se vistió de corto por última vez en su estadio, el Monumental de River, el mismo en el que debutó el 14 de diciembre de 1991 con tan solo 17 años, cuando el, en ese entonces, técnico y actual presidente del club Daniel Pasarella lo hizo entrar en un partido ante Platense. De ahí en más el romance entre Ortega y el club millonario se consolidó para siempre con sus gambetas y goles.

Entre los invitados estuvieron grandes figuras de la historia reciente de River como Enzo Francescoli, Marcelo Gallardo, Juan Pablo Sorín, Javier Saviola y Hernán Díaz, entre otros. Además, Ramón Díaz y el ex técnico de Colo Colo Américo Gallego fueron los entrenadores de ambos equipos, por un lado el de los amigos de Ortega y por el otro, históricos de River Plate.

Pero el momento más emotivo de la noche fue cuando Tomás, su pequeño hijo de tan solo 11 años, entró a la cancha y se dio el gusto de jugar el último partido con su padre, además de marcar un gol en esa misma cancha donde su papá se convirtió en un verdadero ídolo para los fanáticos de River. Al momento de convertir, Tomás se acercó a Ariel y le dio un abrazo a un emocionado Ortega.

“No tengo más palabras que agradecerles a todos ustedes por todos los momentos de felicidad que hemos pasado. Nada es esto sería sin ustedes. Soy un entero agradecido de este club”, señaló un emocionado Ariel Ortega ante todo el estadio Monumental.

Ortega defendió los colores de River durante tres períodos (1991-1996, 2000-2002 y 2006-2008) y ganó siete títulos en total con la camiseta de River Plate, entre ellos la Copa Libertadores en 1996.

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