El campo de batalla en Brasil: la tensión crece antes del pitazo inicial

Revisa si los miedos que giran alrededor de la organización son justificados. En el planeta hay temor por la delincuencia que existe en el país organizador.

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Brasil tiene a 15 ciudades en el top de las más peligrosas del mundo.

Por Keiron Monks
@ElGraficoChile

La presencia de la Policía dentro de las favelas de Río de Janeiro está creciendo, tal como aumenta la amenaza. “Las personas de la zona lo llaman una ocupación”, dice Nanko van Buuren, director de una ONG que trabaja en las barriadas más representativas de las ciudades. “Hay armas automáticas por todos lados. Quieren intimidar a la gente, pero la Policía no tendrá éxito”.

Las autoridades tienen razones para  preocuparse en vísperas del Mundial del 2014. Brasil tiene a 15 ciudades en el top de las más peligrosas del mundo (es el mayor registro de un país), en buena parte gracias a poderosas pandillas que tienen en sus listas a cientos de miles de ‘soldados’. La más temida de estas, el Primer Comando Capital, ha amenazado con hacer “una Copa del Mundo de terror”.

“Afortunadamente, la violencia no le servirá a los intereses de las bandas”, afirma Van Buuren, quien sostiene que las pandillas cuentan con que en el Mundial se incrementará el mercado de drogas y prostitución. “Ellas quieren involucrarse, quieren tener trabajos y pantallas gigantes en las favelas. El problema es que se enfurecen si son excluidas”.

Un símbolo de su represalia pudo observarse en los incidentes de ‘arrastao’, cuando cientos de jóvenes de las barriadas fueron a las playas de los turistas a robar todo lo que encontraban en su camino. El gobierno ha respondido fortaleciendo la división entre ricos y pobres, con policía especial en las playas, 40 unidades de pacificación en los barrios y lo que ha sido globalmente llamado como ‘limpieza social’ alrededor de las locaciones del Mundial.

El problema es que esta estrategia incita la protesta popular que ha hecho que millones salgan a las calles en todo el país. Esto generó que el torneo sea un blanco y se resalte la percepción de injusticia por haber gastado 15 mil millones de dólares en el deporte, mientras los servicios públicos colapsan a la par que los protestantes corean: “No habrá una Copa Mundo”.

El jefe del Comité Local de Organización, Ricardo Trade, le restó importancia a las amenazas en un discurso reciente: “No hubo problemas en la Copa Confederaciones”, dijo. Sin embargo, las fuerzas de seguridad hicieron un uso exagerado de gas pimienta en el torneo de preparación.

“La mayor amenaza es la protesta social”, indica Raymond Mey, experto en seguridad del Grupo Soufan, que supervisó los Juegos Olímpicos. “La clave será la inteligencia antes del evento, así como las estrategias de captura y contención. También, el gobierno debería intentar hacer acuerdos”.

El sociólogo Ignacio Cano de la Universidad Estatal de Río de Janeiro considera que los políticos deben levantarse, en nombre de los brasileños, contra las reglas de la FIFA. “Concesiones como las de levantar la prohibición de vender comida callejera pueden marcar la diferencia. De otro modo habría una clara oportunidad para las demostraciones masivas y la desorganización, que no serán fáciles de contener”.

Hay miedos porque la seguridad de la organización esté desordenada, lo que aumentó con la cancelación a último minuto de la conferencia del grupo industrial de fútbol Soccerex. “El gobierno de Río dijo que se debía a malestar social y a la opinión pública”, explicó una fuente cercana a las negociaciones, quien agregó que Franz Beckenbauer y sir Alex Ferguson estaban entre los invitados que cancelaron. “Esto fue una gota en el océano, si ellos no pueden realizar una conferencia, me preocupa un evento mayor”.

Los políticos dicen que el Mundial se realizará sin ningún sobresalto, y para ello utilizan las encuestas, que sostienen que el 95% de la población apoya la realización del evento. Ciertamente, el fútbol puede crear unión en el país anfitrión y las quejas pueden olvidarse si Brasil triunfa. Pero el fracaso en la cancha puede detonar los demás problemas. “Más les vale jugar bien”, asevera Van Buuren. Los visitantes deberán cruzar los dedos también.

El mundo estará atento a todo lo que acontezca hoy en el balneario de Costa do Sauipe. Brasil ya está en juego. Se acabaron las elucubraciones y empiezan los análisis. No hay tiempo para los miedos. La organización de Brasil tiene que demostrar de qué están hechos.

 

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