Los "diablos rojos" de Bélgica se postulan para convertirse en revelación

La selección belgal regresará al máximo escaparate universal doce años después de su último partido en un torneo internacional de la mano de nuevos talentos.

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Vincent Kompany / AFP

EFE

 

Tras una clasificación para el Mundial casi perfecta, una nueva generación de los “diablos rojos” de Bélgica como Vincent Kompany o Eden Hazard está llamada a convertirse en la gran revelación de la Copa del Mundo de 2014.

La selección belga de fútbol regresará al máximo escaparate universal doce años después de su último partido en un torneo internacional y lo hará invicta, sin haber perdido ni un solo encuentro en la fase de clasificación.

Sumó 26 de los 30 puntos disponibles y terminó a nueve tantos de distancia de su máximo perseguidor, Croacia, tras reafirmarse sobradamente ante Escocia, Serbia, Macedonia y Gales, que solo consiguieron arrancarle un par de empates.

Los “diablos rojos” han desarrollado una fase tan espectacular que es uno de los cabezas de serie debido a su buena situación en la clasificación mundial. Han pasado de estar ‘desaparecidos’ a convertirse en una de las grandes sensaciones y peligros del momento.

La actuación de prometedores futbolistas como el portero del Atlético de Madrid, Thibaut Courtois, de 21 años, de los mediocampistas del Chelsea, Eden Hazard y Kevin De Bruyne, de 22, o del delantero del Everton Romelu Lukaku, de 20, confirma las altas expectativas sobre una de las selecciones con la media de edad más baja del panorama actual.

En este sentido, el regreso de Bélgica a la elite mundial debe mucho a la diáspora de sus jugadores por las mejores ligas europeas, como la española, la alemana o, especialmente, la Premier League inglesa.

Allí juegan, por ejemplo, las estrellas del Everton, Lukaku o Kevin Mirallas, o el futbolista del Manchester City, Vincent Kompany, quien selló el pasaporte de los belgas para Brasil con sus dos goles ante la Croacia de Darijo Srna en el penúltimo partido de clasificación.

La otra mitad del éxito reside en la gestión del nuevo técnico, el políglota Marc Wilmots, un icono deportivo en Bélgica responsable de 28 goles con la camiseta nacional en los noventa.

Wilmots ha sabido imprimir en esta joven generación de futbolistas tres valores definitorios de su trabajo: espíritu de equipo, tesón y juego limpio.

No obstante, los “diablos” llegan al sorteo de la FIFA algo tocados, tras conocer la derrota en los dos amistosos de preparación que jugaron en noviembre ante la selección de Japón (2-3), responsable de su eliminación en la Copa de 2002 y bestia negra de los belgas, y la de Colombia (0-2).

A pesar de exhibir un juego en muchas ocasiones de mayor calidad, los hombres de Wilmots no pudieron con la rapidez nipona ni con la potencia goleadora del artillero del Mónaco, Radamel Falcao.

Muy atrás queda para los belgas el oro olímpico en los Juegos de Amberes de 1920, su primer y último triunfo internacional hasta la fecha.

Así las cosas, Bélgica está dispuesta a revivir su época dorada de los ochenta, que le sirvió para conquistar el segundo puesto de la Eurocopa de 1980 y codiciar la final del Mundial de México 1986, donde terminó cuarta tras claudicar ante la Argentina de Diego Maradona y superar previamente a la España de Emilio Butragueño.

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