El análisis desde la cancha: Las dos caras de Chile pudieron pasar su primera prueba

Con el empuje de 25 mil chilenos y un arranque que dio para ilusionarse con cosas grandes, Chile dio el primer paso.

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Bravo y Medel en un abrazo eterno. (Photosport)

Por Demid Herrera, enviado especial a Cuiabá

Cada vez que los jugadores nacionales fueron consultados sobre cuál era su objetivo en este Mundial, la respuesta ”hacer historia” se transformaba en una muletilla, sin embargo sin haber ganado nada aún, se puede decir que esa misión inició bien desde el momento en que Jean Beausejour anotó el 3 a 1.

Historia en lo histórico, pues debieron pasar 64 años para que la Roja marcara tres goles en un Mundial fuera de Chile. Historia en lo simbólico, pues el mencionado gol que sirvió para respirar generalmente se da en el arco propio, sin embargo no debe significar que se debe pasar por alto las dudas que tembién generó el equipo tras un partido que empezó mucho antes de las 18 horas.

La mañana de Cuiabá no fue una mañana cualquiera, pues las camisetas rojas que invadían calles, restaurantes y plazas se fueron juntando al punto de que las imágenes entorno del Arena Pantanal parecían sacadas de Ñuñoa en cualquier partido de Clasificatorias. 25 mil chilenos llegaron a respaldar al equipo de Sampaoli con fe ciega en que era el inicio de un sueño y así lo demostraron a la hora de cantar el himno nacional. Una ceremonia de que en estas instancias emocionara por mas repetitiva que sea.

Quizás uno de los únicos que guardó un respetuoso silencio en ese momento fue Jorge Sampaoli, no por un desapego con el país sino que porque desde largos minutos antes vivía su propio partido.

El casildense entró al rectángulo marcado para que pueda desenvolverse e inmediatamente se fue a uno de los rincones para que de brazos cruzados empezara a mirar sin punto fijo. Los cientos de ensayos y entrenamientos debían ser ejecutados a la perfección y así parecía cuando en 14 minutos Chile parecía masacrar a los australianos.

Incluso tras la conquista de Valdivia, las instrucciones no cesaron y Gary Medel era el canal que tenía el DT para dar sus indicaciones, sin embargo el mismo Pitbull fue quien no pudo en el aire contra Cahill. Quien descontó y sembró incertidumbre en la escuadra nacional y en los hinchas que pasaron de los ”ole” a un silencio estremecedor.

El entretiempo llegó en el momento justo, tanto para los dirigidos por Sampaoli como para los fanáticos, quienes se acercaron a los puntos de venta para ir por cerveza, novedad para muchos en un estadio de fútbol y que seguramente ayudó a combatir los más de 30 grados que se sentían en el estadio

El segundo aire no fue tal y el inicio del complemento parecío ser una advertencia de lo que se puede sufrir contra España y Holanda, mas allá de que incluso se pudo haber capitalizado cuando Cahill igualó en posición adelantada o cuando Bravo sacó de la esquina izquierda un arrastrado tiro de la ofensiva oceánica.

Como se hubiera sido parte de un libreto, ese gol revivió a los chilenos en las tribunas, quienes cantando empezaron a empujar al equipo mas allá de que Vidal y Valdivia salieran de la cancha y la visible molestia del Volante de Juventus.

”Estaba frustrado porque no jugué bien. Uno se prepara cuatro años para esto y da un poco de rabia, pero espero poder ir mejorando y estar al cien en los duelos que quedan” declararía después un Vidal que con el correr de los minutos olvidó su molestia para arengar desde el banco y correr a la cancha cuando Beausejour hizo el gol de la tranquilidad.

Primer objetivo desbloquedo y un pasaje a la ilusión timbrado se llevó la Roja desde Cuiabá, sin embargo lo importante será corregir los errores en tiempo récord pues si la intención sigue siendo ”hacer historia”, el miércoles ante el campeón vigente hay una oportunidad irrepetible.

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